quarta-feira, 30 de dezembro de 2009

Imagens do Passado


Frederick Catherwood
Parte de um Edifício - As Monjas
Uxmal - México, 1841-1843

segunda-feira, 28 de dezembro de 2009

Desmonte de constructora daña dibujo geométrico de cultura Nasca

Empresa que realiza obras viales en Palpa ha alterado el 40% de geoglifo. Comuna provincial que encargó trabajos ordena a compañía que recoja residuos

Por José Rosales Vargas


Cuando se inició la rehabilitación de las pistas y veredas de la ciudad iqueña de Palpa, nunca se pensó que estas obras ocasionarían daños irreparables a vestigios históricos. La empresa constructora Consorcio Palpa, que por encargo de la municipalidad provincial de esa localidad empezó a realizar los mencionados trabajos hace unos días, utilizó como lugar de desmonte la zona arqueológica de Sacramento, con lo que dañó de modo irreversible el 40% de una figura geométrica que pertenece a la cultura Nasca.

El geoglifo de 500 metros en forma de trapecio que se ubica sobre la meseta de Sacramento, en el distrito de Llipata, muestra también profundos surcos ocasionados por el paso constante de camiones de hasta 30 toneladas de capacidad de carga.
Esta denuncia fue hecha por el director del Proyecto de Investigación Arqueológica Palpa-Nasca, el arqueólogo Johny Isla, quien exigió a la municipalidad y al Instituto Nacional de Cultura que prohíba el paso de los vehículos pesados al sector y que sancionen a la empresa constructora responsable de los daños.
“Se han comprobado daños en más del 40% de este trapecio, así como la alteración de un conjunto de pequeñas líneas que se entrecruzaban con el principal geoglifo”, reveló.

La figura, que data de entre los años 300 y 400 d.C., forma parte de los diseños elaborados por los antiguos hombres de Nasca sobre las planicies de Palpa.
Debido a la magnitud del daño, Isla descartó restaurar el geoglifo. El tránsito pesado de camiones removió y erosionó toda la capa superficial, e hizo surcos de hasta 40 centímetros de profundidad. Estos terminaron por borrar evidencias del trapecio.

PRIMERAS REACCIONES
El director de la Municipalidad de Palpa, Manuel Ventura, confirmó que, ocurrido el daño, la comuna ordenó a la constructora paralizar los trabajos de rehabilitación de pistas y veredas con una inversión de S/.5’400.000.
“Se ha notificado a la constructora Consorcio Palpa para que proceda, además, a retirar todo el material arrojado en la zona intangible y junto con el INC y el Proyecto Arqueológico Palpa-Nasca colabore en la restauración del geoglifo dañado”, aseguró Ventura.

Por su parte, el director provincial del INC-Nasca-Palpa, Alberto Urbano, señaló que esa entidad notificará a la empresa constructora Consorcio Palpa para que retire las toneladas de desmonte que acumuló en esta zona intangible. El funcionario no descartó sanciones por este atentado arqueológico.

*SEPA MÁS
Patrimonio de toda la humanidad*

Tras la declaratoria de los geoglifos de Nasca como Patrimonio Cultural de la Humanidad hace 15 años por la Unesco, este organismo evalúa darle a los dibujos de Palpa la misma calificación.
En Palpa están registrados unos 1.500 dibujos, trapecios, campos barridos y líneas, varios de los cuales también fueron diseñados por los hombres paracas.
Los nascas elaboraron grandes trapecios, como el perjudicado en la meseta de Sacramento, en las partes altas y llanas. Además se dibujaron líneas que se entrecruzaban y se orientaban en dirección al este, por donde discurrían las aguas.

*EL DATO Silencio*
La comuna de Palpa no pudo indicar a este Diario la dirección o el contacto con representantes del Consorcio Palpa, el cual no se ha pronunciado respecto al daño ni tiene oficina en la ciudad. Tampoco dieron referencias de esta en el sitio donde la compañía guarda su maquinaria.

Fonte:
Peru, http://elcomercio.pe/ (28/12/2009)

Pachamama














Texto de Dalton Delfini Maziero
(Diário da Expedição Titicaca)

Os aymaras possuem uma visão bastante particular sobre a existência da terra. Sim, porque a concebem como única e indivisível! Até a chegada incaica na região, o cultivo da terra tinha uma função coletiva, e um objetivo quase religioso. Plantavam em conjunto, mesmo que em um terreno particular, mas com resultados que favoreciam a coletividade. Pachamama gera a vida para que seja partilhada entre os homens, não para ser aproveitada de forma particular.

O respeito e veneração são tamanhos, que os aymaras criaram certos códigos com os quais podem relacionar-se e compreender as vontades e desgostos da Mãe Terra, ou Pachamama, como é usualmente chamada. Contudo, o conceito utilizado de Mãe Terra, não se refere somente à ela, no sentido material. Seu significado é muito mais complexo. Pachamama encontra-se em todos os lugares ao mesmo tempo. É a criadora benevolente da vida, e por conseqüência, extrapola o simples conceito de tempo. Tanto, que não existe uma data comemorativa. Tornou-se inseparável do cotidiano das pessoas. Não representa somente o solo divinizado, abençoado pelo alimento que nasce.

A determinação de Mãe, usado constantemente, significa apenas o termo mais próximo que foi encontrado pelos ocidentais para tentar compreendê-la. Não existe uma terminologia nas línguas ocidentalizadas que possa, ou consiga sequer, expressar o seu verdadeiro significado. Pachamama é o próprio tempo em movimento. É o espaço indivisível, e por isto também é onipresente. Algo por demais global para ser traduzido em palavras. Talvez seja a própria vida, em seu sentido mais amplo.

De qualquer modo, os aymaras a concebem como uma entidade viva, portadora de desejos e acolhedora benevolente. Como todo ser vivo, comunica-se, alimenta-se e responde ao homem e outros seres de acordo com o tratamento que recebe. Os aymaras criaram toda uma mitologia para identificá-la. Desta forma, encontramos entidades míticas que fazem parceria com ela, convivendo e interferindo em seu modo de ser. Os aymaras conceberam assim, Huara Tata, deus dos poderosos ventos, tempestades e furacões. Segundo a crença nativa, ele viveria no topo de enormes montanhas, quando desce eventualmente para impor seu "poder" sobre Pachamama. O poder aqui mencionado não é concebido em sentido ditatorial, de imposição forçada. É o poder de criação. Pachamama é essencialmente feminina, e portanto criadora, geradora de vidas. Mas se a vida é gerada por dois, quem seria seu parceiro de sexo oposto? Huayra Tata!...que desce das montanhas para "dominar" Pachamama, para fecundá-la, gerando novos filhos.
O raciocínio aymara é simples e objetivo. O vento que varre os pampas e montanhas é quem trás as sementes e provoca a chuva. É ele que remove a terra da superfície, que faz as águas de lagos e rios subirem, para depois cair em forma de chuva. Portanto, ele fecunda Pachamama, que possui a graça da vida.

O homem do Altiplano respeita e compreende Pachamama. Sabe que como ser vivente, ela necessita ser cuidada, para que também cuide. Se o homem a protege, certamente será protegido. Sua visão, dirão alguns, com razão, é naturalmente ecológica! Proteja a Terra para não sofrer depois com as consequências. Em sua mentalidade, o camponês tem a certeza que Pachamama é como uma mãe. Seus princípios são os mesmos. Uma mãe fraca, triste e sem leite, irá gerar filhos doentes. Cuidar da terra, comemorar sua boa colheita, festejar a vida dos campos que florescem, é uma obrigação cumprida com prazer pelo homem andino. É dever e obrigação. É gratidão e felicidade. Em sua vida simples - do ponto de vista material - e complexa espiritualmente, o camponês andino segue feliz. Livre da ditadura da compra e posse. Sabe que a felicidade está unicamente em suas mãos, ao seu alcance.

Viva, e deixe viver, parece ser o lema altiplânico.

domingo, 27 de dezembro de 2009

2009, año de activa restauración



Pirâmide de Ehécatl, en el Metro Pina Suárez.


Un año de mucho dinamismo es el que tuvo el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) en lo relativo a la preservación del vasto patrimonio cultural de la nación, en el que, a través de sus cuadros de restauradores, logró devolverle su esplendor a un sinnúmero de bienes muebles e inmuebles distribuidos en lo largo y ancho del territorio.

A mediados de febrero, tras casi un mes de labores, especialistas del INAH concluyeron el proceso de eliminación de manchas en 23 esculturas olmecas del Parque Museo La Venta, en Villahermosa, Tabasco, que fueron objeto de actos vandálicos el 11de enero.

La inmediata atención de un equipo de nueve restauradores permitió rebasar las expectativas, de tal manera que se logró el retiro total de la mezcla de aceite, sal y jugo de uva, derramada sobre las piezas, cuya antigüedad se calcula entre los años 600 y400 a. C.

A nivel arqueológico, el INAH culminó el trabajó de restauración del Templo de Quetzalcóatl1, en la Zona Arqueológica de Teotihuacan, Estado de México; su emblemática fachada de serpientes con el cuerpo cubierto de plumas y las grandes cabezas que decoran la alfarda, podrán ser admiradas por los visitantes en 2010. Los trabajos de intervención iniciados en 2003, para combatir los problemas de humedad, han permitido disminuir el deterioro del inmueble prehispánico hasta en 95 por ciento.

La “Pirámide de Pino Suárez” con la que se topan diariamente cerca de 200 mil usuarios que transbordan en la estación del Metro Pino Suárez, este año recobró su rostro original.

El adoratorio mexica dedicado a Ehécatl —deidad azteca del viento— fue objeto de una restauración integral durante varios meses, y siguiendo la técnica constructiva de los propios mexicas, quienes después de conformar el núcleo y revestirlo con lajas y piedras labradas, lo aplanaban con una mezcla de arena y cal, de la que proviene el tono blanquizco que ahora presenta.

En términos de restauración de inmuebles coloniales, el Fuerte de San Juan de Ulúa, en Veracruz, recibió una inversión de 32 millones de pesos para una primera etapa de atención, con la que se logró la recimentación de la contraescarpa (área de los pozos internos de la fortaleza) y de las banquetas perimetrales de acceso al edificio principal.

Además, se rehabilitó uno de sus tres característicos garitones cónicos para darle mayor estabilidad a la estructura. Así mismo se limpió el piso de la Plaza de Armas, y se intervino el Muro de las Argollas y el Patio de San Fernando, al igual que el Baluarte de Guadalupe. La rehabilitación del monumento histórico que data de 1535, continuará en 2010 con la reparación de azoteas, atención de humedades, cambios en la instalación eléctrica y la adecuación de un nuevo núcleo de sanitarios.

A su vez, en Michoacán, después de cuatro años de intensos trabajos de restauración, el Ex Convento de Santa María Magdalena de Cuitzeo, edificado 1550 por los agustinos, fue recuperado del deterioro al cien por ciento, mediante la atención del daño causado por el paso del tiempo en su arquitectura y pintura mural.

Entre sus elementos arquitectónicos distintivos están la fachada del templo, estilo plateresco; el portal de peregrinos diseñado siguiendo a los autores de tratados renacentistas, y su colección de gárgolas de remembranzas medievales. Destaca también la recuperación de los jardines y el huerto.

De igual manera, los ex conventos dominicos de Santo Domingo Yanhuitlán, San Pedro y San Pablo Teposcolula, y San Juan Bautista Coixtlahuaca, en la región de la Mixteca Alta, Oaxaca, continuaron siendo objeto de labores de restauración, para contrarrestar los daños estructurales que sufrieron por un sismo registrado en 1999.

Más de 28 millones de pesos ha invertido el INAH en el rescate de estos inmuebles religiosos de los siglos XVI y XVII. En el de San Juan Bautista Coixtlahuaca se restauró el ábside y el emblemático campanario que presentaba graves daños, así como su retablo y sus pinturas de gran formato.

Tras año y medio de intervención, la superficie de 80 metros cuadrados que abarca El canto y la música, uno de los tres frescos que el muralista Rufino Tamayo pintó a lo largo de su carrera, recuperó su esplendor. Pintada en 1933 para la Escuela Nacional de Música (Moneda 16, Centro Histórico de la Ciudad de México), esta obra fue sometida a novedosas técnicas, que otorgan el tono y brillantez que caracterizan la obra del pintor oaxaqueño

Piezas atribuidas a don Miguel Hidalgo y Costilla, como un relicario de plata dorada y una medalla con la imagen de la Virgen de Guadalupe, fechada en 1803, fueron algunos de los objetos históricos que restauró el INAH, mediante un minucioso proceso de conservación, como parte de los festejos previos del Bicentenario de la Independencia de México.

El 12 de diciembre de 1847 ondeó por primera vez la Bandera del Batallón Matamoros de Morelia, al pie del Castillo de Chapultepec, durante la invasión estadunidense. En el Taller de Textiles de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) se llevaron a cabo las tareas para la recuperación del lábaro de 162 años de antigüedad, donde de sólo trozos de seda, la pieza fue recuperada en un alto porcentaje.

Finalmente, la tradición titiritera de nuestro país también recibió atención por parte de expertos del INAH; 317 títeres de la legendaria Compañía Rosete Aranda, algunos con 150 años de antigüedad, fueron restaurados por el INAH tras siete meses efectivos de trabajo. Procesos de lavado, zurcido y/o reposición de las pequeñas prendas, así como eliminación de adhesivos y repintes, devolvieron la vida a los delicados muñecos, muchos de ellos ahora cuentan con posibilidad de movimiento y están listos para volver a los escenarios.

Fonte:
México, www.inah.gob.mx/ (24/12/2009)

Técnica de cultivo da era pré-colombiana promete ajudar agricultores na Amazônia boliviana

A construção de plataformas chamadas de 'camellones' protegeria a plantação das enchentes.

Da BBC

No coração da Amazônia boliviana, agricultores pobres estão testando um modo sustentável de cultivar produtos alimentares básicos que é inspirado em culturas indígenas que viveram há séculos.

A técnica pode oferecer melhor proteção contra os extremos da mudança climática, reduzir o desmatamento, melhorar a segurança alimentar e promete até uma melhoria na dieta.

Pode parecer um sonho fantástico, mas esses são objetivos robustos de um projeto de dois anos que está sendo desenvolvido por uma ONG perto de Trinidad, a capital do Departamento de Beni.

O sistema é baseado na construção do que chamam de 'camellones' - plataformas elevadas de até dois metros circundadas por canais.

Os camellones podem proteger as sementes e os grãos de serem encharcados, já que são construídos acima do nível das enchentes. A água dos canais que os circundam agem como uma fonte de irrigação e de nutrientes durante a estação de seca.

Algumas culturas pré-colombianas que existiram em Beni entre 1000 a.C e 1400 d.C usavam um sistema similar.

"Um dos muitos aspectos extraordinários do nosso projeto de camellones é que comunidades pobres residentes em Beni atualmente estão usando uma tecnologia similar àquela desenvolvida por culturas indígenas, pré-colombianas na mesma região para resolver uma série de problemas similares", disse Oscar Saavedra, diretor do Kenneth Lee Foundation e responsável pelo projeto.

Esses problemas incluem lidar com as enchentes frequentes que seguem as secas.

"As enchentes são a base para o desenvolvimento e prosperidade de uma grande civilização", disse Saavedra.

As enchentes continuam sendo um problema enorme em Beni.

Em 2008, a região foi atingida pela maior dos últimos 50 anos. Mas os dois anos anteriores também foram ruins. No ano passado, a enchente afetou cerca de 120 mil pessoas - aproximadamente uma em cada quatro moradores do Departamento - e causou prejuízos de mais de US$200 milhões.

A experiência da enchente de 2008 fez muitas mulheres se envolverem no projeto dos camellones.

"Eu plantei arroz, milho, banana e cebola no meu pedaço de terra, mas água não deixou nada", disse Dunia Rivero Mayaco, de 44 anos, mãe de três filhos e moradora de Puerto Almacén, perto de Trinidad.

"Perdi minha casa também. Tivemos que viver três meses em abrigos temporários na estrada principal e as crianças ficaram doentes. Por isso estou trabalhando aqui com os camellones . Não queria perder tudo denovo ", disse.

Produtividade

Cerca de 400 famílias estão cadastradas no projeto em cinco regiões diferentes, cultivando principalmente milho, mandioca e arroz. Muitas das plantações ainda estão na fase experimental, mas os primeiros sinais são promissores. A produtividade parece estar aumentando.

"Esses camellones nos ajudarão quando as enchentes chegarem", disse Maira Salas, da vila de Copacabana, localizada a 20 minutos de barco descendo o rio Ibaré.

"Produtos como a banana, que morrem facilmente, têm uma chance melhor de sobrevivência. Somente agora estamos aprendendo como nos antepassados viveram e sobreviveram. Eles não tinham tratores para construir os camellones , e sobreviveram por anos. É incrível ", disse Salas.

Os moradores são convidados a incorporarem as enchentes e vê-las como uma benção, não uma maldição.

Durante a estação das chuvas, grandes áreas de terra de Beni ficam submersas por vários meses, com exceção das áreas elevadas.

Quando a água recua para os rios afluentes que correm na Amazônia, leva os nutrientes junto, deixando um solo arenoso e marrom que dificulta o cultivo. Mas com o projeto dos camellones , a água deixada pelas enchentes é armazenada para trazer fertilidade ao solo e irrigação durante os tempos de seca.

Em resumo, a população pobre pode se transformar, de vítimas das enchentes, a mestres em usar o excesso de água em vantagem própria.

A ONG Oxfam está ajudando o projeto em parte porque os camellones oferecem aos pobres a possibilidade de se adaptarem às mudanças climáticas.

Se os ciclos do El Niño /La Liña realmente aumentarem em intensidade e frequência, conforme previsto por diversos especialistas, o projeto teria a capacidade de ajudar as famílias pobres a superarem melhor os eventos climáticos extremos e as chuvas imprevisíveis que estão por vir.

"Não deveria importar quando a chuva vem, já que a água pode ser administrada em qualquer época do ano", disse Oscar Saavedra.

Vantagens

Outras vantagens em potencial do projeto incluem:

- O sistema usa fertilizantes naturais, em especial uma planta aquática nos canais chamada de tarope, que purifica a água e age como um fertilizante quando entra em contato com a terra.

- Os canais também podem oferecer alimentos para os animais e nutrientes para o solo.

- Os camellones podem agir como um banco de sementes natural que podem sobreviver às enchentes.

- O sistema pode reduzir a necessidade de cortar as áreas florestais ao redor das comunidades. Isso porque o solo nos pedaços de terras tradicionais fica exaurido após dois ou três anos, o que força os agricultores a desmatar para criar mais espaço para o plantio, cortando as florestas para cultivar nas áreas abertas.

Tudo parece ser bom demais para ser verdade. Algumas mulheres dizem que o teste verdadeiro virá quando chegar um ano de fortes enchentes ou secas severas. Até agora, 2009 não foi um dos piores.

Ainda há outros desafios enormes pela frente. Um deles é tentar gerar um lucro com a produção de tomates e outros produtos de jardim para as famílias. Outro é tentar superar o ceticismo de alguns moradores locais sobre o tempo e o esforço físico investidos nos camellones, comparado com outras fontes de emprego locais.

Oscar Saavendra, que experimentou durante seis anos no seu próprio jardim para tentar fazer o complexo sistema de hidrologia funcionar, está convencido de que o projeto dos camellones pode ser expandido, inclusive para outros países.

"Esse processo pode ser repetido em várias partes do mundo com condições similares às de Beni, como em partes de Bangladesh, Índia e China. Pode ajudar a reduzir a fome mundial e combater a mudança climática", disse.

Fonte:
Brasil, http://g1.globo.com/g1/ (07/08/2009)

sábado, 26 de dezembro de 2009

Imagens do Passado


Frederick Catherwood
"Idolo partido em Copán"
Honduras, 1841-1843

Exploración en la Iglesia Vieja


Foto: arqueólogo Akira Kaneko









Especialistas investigan evidencias de arquitectura megalítica en Tonalá, Chiapas.


Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), exploran el sitio arqueológico conocido como Iglesia Vieja, ubicado en Tonalá, Chiapas. Se trata de un área con evidencias de obras arquitectónicas compuestas con grandes bloques de piedra —de hasta 2 metros y mayores a una tonelada—, “que rompen toda norma de la arquitectura mesoamericana conocida”.

Esta semana concluye la temporada de trabajo más reciente en este lugar con vestigios prehispánicos, que los especialistas denominan arquitectura megalítica. El proyecto arqueológico, dirigido por el investigador Akira Kaneko, contempla la puesta en valor de un par de los siete conjuntos monumentales enclavados en una elevación a 740 metros sobre el nivel del mar, entre la costa del Océano Pacífico y la Sierra Madre Oriental.

De acuerdo con fechamientos de carbono 14, Iglesia Vieja estuvo ocupada entre los años 250 y 450 d. C., en el periodo Clásico Temprano, coincidiendo en parte con el desarrollo de Teotihuacan. Pese a su localización estratégica y la influencia de distintas regiones de Mesoamérica, se trató de una cultura local probablemente ligada al grupo lingüístico mixe-zoque.

En palabras de Akira Kaneko, de comprobarse la hipótesis de que este grupo (mixe-zoque) se extendió hasta el Istmo de Tehuantepec, fungiendo como intermediario entre parte del área oaxaqueña y la maya, “habría que agregar un nuevo capítulo en la historia de Mesoamérica.

El primero de los conjuntos arquitectónicos en ser liberado y consolidado es el Grupo B, del que destaca una pirámide de 95 metros en su fachada por 65 de largo; en ésta se encuentran petrograbados prehispánicos con el símbolo de Venus, representado con una cruz, de ahí que los actuales tonaltecos designaron al lugar como Iglesia Vieja, relacionando esta imagen con la iconografía cristiana.

“Los constructores de estas épocas tempranas lograron las obras más grandes y voluminosas en la historia de la arquitectura mesoamericana. Los antiguos habitantes de Iglesia Vieja lograron el desarrollo de la arquitectura megalítica sin recibir la influencia externa, es decir, cristalizó su propia cultura, la que podríamos nombrar como cultura Tonalá.

“Iglesia Vieja —continuó Kaneko— fue la capital regional en el Clásico Temprano, es decir, dominó un área que abarcaba Tonalá, el corredor hacia los que hoy son los municipios chiapanecos de Pijijiapan y Arriaga, y parte de Oaxaca. Esta zona estaba intervenida por los señores de Iglesia Vieja, presuntamente de habla mixe-zoque, y que detentaron un gran poder económico, político, e inclusive militar”.

Otro aspecto relevante de Iglesia Vieja ha sido la localización de cerca de 30 monumentos escultóricos, entre ellos, uno que cumplía la función de altar y que tiene labrada la cabeza de una serpiente y tres rostros humanos; además se hallan representaciones de animales fantásticos y una serie de esculturas menores de estilo olmeca.

La intención a mediano plazo —comentó Akira Kaneko, arqueólogo adscrito al Centro INAH Chiapas—, es que este sitio que se extiende en aproximadamente 70 hectáreas, sea abierto al público y forme parte del corredor turístico de la costa chiapaneca, lo que contribuirá a la derrama económica en la zona de Tonalá.

Aunque Iglesia Vieja fue recorrida por estudiosos y expedicionarios desde inicios del siglo XX, y entre los años 40 y 50, arqueólogos como Edwin Ferdon Jr., John Corbett, José Luis Lorenzo y Carlos Navarrete, lo describieron. Desde 1998 se han realizado recorridos de superficie, y a partir de 2003 se ha excavado sistemáticamente por arqueólogos del Centro INAH Chiapas.

“En la región de Tonalá se localizan sitios arqueológicos como Tzutzuculi, La Perserverancia, Los Horcones e Iglesia Vieja, por mencionar algunos, y es una de las pocas áreas mesoamericanas en las que se observa una gran diversidad de elementos culturales, desde olmecas y teotihuacanos, hasta mayas, mixe-zoques y tal vez mexicas”.

“Desde luego, Iglesia Vieja no está aislada, existe otro asentamiento de arquitectura megalítica conocido como Ciudad perdida, ubicado en la cima de una colina cerca del Cerro Bernal, en la misma región de Tonalá. La cronología de estos sitios a base piedras de grandes dimensiones, dentro de los cuales se encuentran también algunos de la Península de Yucatán, coincide con el Preclásico Tardío y el Clásico Temprano”, comentó Akira Kaneko.

Para la recepción de visitantes en Iglesia Vieja, el Grupo B —con tres edificios, más un anexo— se halla prácticamente consolidado; se compone de estructuras con plataformas grandes y medianas, basamentos y templos, así como plazas y accesos (en su mayoría rampas), cuyo estado de conservación es bueno.

Estas edificaciones se realizaron superponiendo grandes bloques megalíticos de granito sobre un relleno de tierra, y hasta el momento no se han encontrado restos de argamasa; “su estilo podría definirse como una especie de talud-tablero”, detalló Akira Kaneko.

En la más reciente temporada de campo, que concluye esta semana, se consolidaron dos construcciones del Grupo B y se prevé que para 2010 se trabaje una del conjunto C.

Fonte:
México, www.inah.gob.mx/ (24/12/2009)

El Corredor Hidrologico Lerma-Turbio:Presencia y Evolución de la Cultura Chupícuaro en el Municipio de Leon, Guanajuato (Parte 2)






Arqueólogo Dehmian Barrales Rodríguez,
Jefe del Laboratorio de Antropología Forense,
Proyecto Arqueológico Cañada de la Virgen.
Centro INAH Guanajuato.
dehmian.barrales@gmail.com




Importancia de León en el panorama arqueológico mesoamericano.

Nuestra propuesta con respecto a los movimientos migratorios de los grupos Chupícuaro tras el evento sísmico que desencadenó su hiato y evolución resulta hasta el momento bastante ilustrativa, pero hemos dejado para el final la vía migratoria más viable y que, con toda probabilidad, debió evacuar al mayor porcentaje de la población Chupícuaro: el corredor hidrológico Lerma-Turbio
De acuerdo con nuestros datos, la región leonesa ya contaba con importantes asentamientos de la tradición Chupícuaro hacia 200 a 100 a.C., pero las migraciones provocadas por el evento sísmico y la formación del paleolago, debieron empujar a la población a través del corredor Lerma-Turbio.
La migración hacia el norte, aparentemente, atravesó el suroeste del Estado de Guanajuato sin contratiempos, muy posiblemente gracias a la previa colonización durante la Fase Chupícuaro Reciente 1.

Lo anterior se observa, por ejemplo, en que el sitio arqueológico de Peralta, aunque corresponde a la tradición de Patios Hundidos derivada de la Cultura Chupícuaro, se asienta en un sitio ligado al “acceso y control de las minas de obsidiana, manantiales y extensas áreas agrícolas periódicamente inundadas. Además de situarse en un corredor de circulación obligado (corredor meridional o del Bajío). Finalmente el sitio no se construyó sobre la cima del cerro, ni en lugar de difícil acceso, por el contrario, se asienta en la ladera baja arriba de la cota 1700 msnm –cota de inundación-.” (Zepeda 1988: 141).

Evidentemente, Peralta se fundó de acuerdo con los antiguos patrones de asentamiento chupicuarenses, puesto que el nivel del agua ya había regresado a su cauce normal tras los efectos de la formación del paleolago y, más importante aún, su desagüe.
La misma situación debe haber ocurrido a lo largo del Río Turbio, pero hacia finales de la Fase Mixtlán la presión demográfica debió empezar a agudizarse, ocasionando fricciones entre facciones en competencia por el poder y dominio territorial, lo que debe haber mermado la hegemonía chupicuarense. Con base en lo anterior, las tierras ubicadas al oeste del Río Turbio se volvieron más susceptibles a la introducción de nuevos complejos ideológicos y contactos comerciales, permeando la región con arquitectura tipo Teuchitlán procedente de Jalisco.

De esta manera, durante las migraciones de la Fase Mixtlán, cuanto más se adentraban los antiguos chupicuarenses en el corredor Lerma-Turbio, más se acentuaba su transición cultural hacia la tradición de Bajío o de Patios Hundidos del Período Clásico, que alcanzaría su punto álgido justo en las inmediaciones de León, al menos en lo que a la región noroeste del Estado se refiere. “La Tradición El Bajío, culturalmente, ha sido dividida en seis porciones menores, identificadas como regiones de poder o regiones políticas… [La tercera región consiste en] Loza de los Padres, su territorio es el tercero más grande de la región y uno de los menos poblados, se conocen 21 sitios en su área de control, 8 centros administrativos y 12 asentamientos menores.” (Cárdenas García 1999ª: 171-172, citado en Zamora 2004: 33, inserción nuestra).

Ejemplo de los asentamientos correspondientes a la tradición del Bajío que ocuparon la región de León (Figura 7) es el sitio arqueológico Cerrito de Rayas, el cual fue excavado por Ramos y Zepeda (1985).
Zepeda (1988: 143-147) describe brevemente las características del asentamiento como ubicado cronológicamente en el horizonte Clásico (350 a 900 d.C.), “época que coincide con la máxima extensión de la frontera septentrional de Mesoamérica” (Ibid.). Asimismo, la autora señala que se aprecia en el sitio una clara diferencia de actividades y roles sociales en los diferentes sectores del grupo, identificando áreas tanto de culto como habitacionales, así como contextos funerarios y ofrendas y materiales distintivos de las citadas áreas de actividad (Ibid.).

Como puede apreciarse, el corredor Lerma-Turbio fungió como el motor para el desarrollo prehispánico de la Cultura Chupícuaro y su descendiente directa, la tradición Bajío. Las inundaciones en el valle de Acámbaro propiciaron un movimiento migratorio que enriquecería la Cultura Chupícuaro mediante la expansión de sus horizontes culturales e ideológicos, pero a su vez derivó a la larga en una presión mayor sobre la frontera occidental de sus dominios (las tierras ubicadas entre la actual frontera con Jalisco y la ribera del Río Turbio). Lo anterior a su vez catalizó la transición hacia la tradición Bajío, y convirtió a la región leonesa en un importante canal de tránsito tanto comercial como ideológico, crisol de las tradiciones Chupícuaro, Bajío y Teuchitlán.

Asimismo, la región correspondiente al actual Municipio de León continuó en control de intercambio y probable expansión territorial hacia el norte, hasta que se produjo el abandono generalizado de los asentamientos de la tradición Bajío durante el período Epiclásico.

“Alrededor del siglo IX, ocurrieron cambios importantes que se manifestaron, por un lado, en el abandono progresivo de muchos sitios. La Gloria sigue en existencia, pero eso se debe a su carácter defensivo, lo que sugiere al mismo tiempo un estado de inseguridad, y la existencia de un poder más centralizado. El abandono de la Gloria ocurre poco tiempo después por la ausencia de cerámica característica del apogeo Tolteca, al contrario de lo que ocurre en el Carabinero y el Cóporo. Después de 950 [d.C.], el área queda ocupada por los cazadores recolectores nómadas, que siguen en el área hasta principios de la época novohispana. (Zamora 2004: 35).

7. Conclusiones.

Incluir en el presente estudio la totalidad de sitios arqueológicos localizados en el Municipio de León resulta prácticamente imposible por cuestiones de tiempo y espacio, pero en nuestro Apéndice 1 ofrecemos al lector una breve relación y descripción esquemática de los mismos, a fin de presentar por lo menos un panorama general del estado actual de la investigación arqueológica en el Municipio.
No obstante, podemos concluir que el área geográfica que ocupa el actual Municipio de León, fue testigo mudo del desarrollo de la historia prehispánica del Estado de Guanajuato en toda su extensión, desde las primeras ocupaciones agrícolas por parte de pobladores Chupícuaro, hasta sus primeras expresiones materiales y culturales. Asimismo, fuimos capaces de realizar un breve recorrido a través de su evolución, crisis, y final transición hacia un nuevo régimen político y social.


9. Apéndice

1. Relación y Descripción de Sitios Arqueológicos en el Municipio de León.

Nombre del Sitio: Los Edificios Clave: F14C3211002
Coordenadas UTM: Este 241550 Norte 2353300
Número Estructuras del Sitio: 15
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo reciente ocasional
Bibliografía mínima del Sitio: RAMOS DE LA VEGA Y R. G., 1987. Este sitio se encuentra en la parte más alta del cerro del mismo nombre. Por sus características constructivas, se define como un sitio fortificado, debido a que presenta dos murallas en semicírculo de un diámetro aproximado de 250 m.

Nombre del Sitio: El Basurero Clave: F14C4111001
Coordenadas UTM: Este 221100 Norte 2347900
Número Estructuras del Sitio: 1
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo antiguo
Bibliografía mínima del Sitio: RAMOS, JORGE Y RAMIREZ A., 1987. Este sitio presenta una sola plataforma de 15m de ancho por 20 de largo. Originalmente formó parte de una unidad mayor que ha sido demolida para uso de los materiales de construcción por los pobladores del cercano poblado de "Los Castillos".

Nombre del Sitio: GB-14 Los Arcos Clave: F14C4111002
Coordenadas UTM: Este 221100 Norte 2330800
Número Estructuras del Sitio: 1
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo antiguo
Cronología Tentativa: 650/900 – 1200 d.C.
Bibliografía mínima del Sitio: PORCAYO MICHELINI ANTONIO, 2000.

Nombre del Sitio: GB-15 La Reserva Clave: F14C4111003
Coordenadas UTM: Este 215883 Norte 2333298
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo antiguo
Cronología Tentativa: 650/900 – 1200 d.C.
Bibliografía mínima del Sitio: PORCAYO MICHELINI ANTONIO, 2000.

Nombre del Sitio: Ibarrillas Clave: F14C4211001
Coordenadas UTM: Este 226150 Norte 2344800
Número Estructuras del Sitio: 1 (¿?)
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo reciente ocasional
Cronología Tentativa: Sin Especificar
Bibliografía mínima del Sitio: BEJARANO EROSA, EMILIO, 1970 Se ubica en la parte noreste del poblado del mismo nombre. Cuenta con una serie de plataformas con escalinatas, patios hundidos, adoratorios y un yácata circular.

Nombre del Sitio: Cerrito de Rayas Clave: F14C4211002
Coordenadas UTM: Este 227100 Norte 2340500
Número Estructuras del Sitio: 4
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo antiguo
Bibliografía mínima del Sitio: RAMOS, JORGE Y RAMIREZ A., 1987. Tiene un área central con cinco estructuras identificables aún en la actualidad, ya que las acciones de cultivo agrícola han arrasado con muchos montículos.

Nombre del Sitio: Medina Clave: F14C4211003
Coordenadas UTM: Este 227800 Norte 2340400
Número Estructuras del Sitio: 1 (¿?)
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo antiguo
Bibliografía mínima del Sitio: RAMOS DE LA V. Y RAMIREZ, 1987. Este sitio se compone de tres plataformas únicamente.

Nombre del Sitio: El Tlachiquero Viejo Clave: F14C4211004
Coordenadas UTM: Este 246900 Norte 2345300
Número Estructuras del Sitio: 3
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo reciente ocasional
Bibliografía mínima del Sitio: BLANCAS TOME Y CRESPO O., 1980.

Nombre del Sitio: Medina NE Clave: F14C4211005
Coordenadas UTM: Este 228250 Norte 2340850
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo antiguo
Bibliografía mínima del Sitio: BLANCAS TOME Y CRESPO O., 1980.

Nombre del Sitio: Alfaro Clave: F14C4211006
Coordenadas UTM: Este 228800 Norte 2340150
Número Estructuras del Sitio: 8
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo reciente ocasional
Cronología Tentativa: Sin Especificar
Bibliografía mínima del Sitio: BEJARANO, EMILIO, 1969 Alfaro se ubica en las márgenes del arroyo del mismo nombre.

Nombre del Sitio: La Plazita Clave: F14C4211007
Coordenadas UTM: Este 251050 Norte 2326150
Número Estructuras del Sitio: 2
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo reciente ocasional

Nombre del Sitio: Cerrito de Jerez Clave: F14C4211008
Coordenadas UTM: Este 226100 Norte 2334600
Número Estructuras del Sitio: 3
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo reciente ocasional
Bibliografía mínima del Sitio: RAMOS, JORGE Y RAMIREZ A., 1987. Sitio muy estudiado y actualmente destruido por el avance de la urbanización.

Nombre del Sitio: Las Cruces Clave: F14C4211009
Coordenadas UTM: Este 251300 Norte 2350400
Número Estructuras del Sitio: 13
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo antiguo
Bibliografía mínima del Sitio: RAMOS DE LA VEGA JORGE, 1987. Se ubica en una ladera y a la orilla del arroyo "El Durazno".

Nombre del Sitio: Los Cimientos Clave: F14C4211010
Coordenadas UTM: Este 253350 Norte 2349600
Número Estructuras del Sitio: 9
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo reciente ocasional
Bibliografía mínima del Sitio: RAMOS, JORGE Y RAMIREZ A., 1987. Este sitio se caracteriza por la existencia de una gran plataforma rectangular.

Nombre del Sitio: El Palo Blanco Clave: F14C4211011
Coordenadas UTM: Este 236750 Norte 2335650
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo antiguo
Cronología Tentativa: 650/900 – 1200 d.C.
Bibliografía mínima del Sitio: RAMIREZ GARAYZAR Y RAMOS, 1987. Sitio muy destruido con la extracción de material para la construcción de la Presa de Duarte.

Nombre del Sitio: El Molino Clave: F14C4211012
Coordenadas UTM: Este 238000 Norte 2335750
Número Estructuras del Sitio: 3
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo antiguo
Cronología Tentativa: 650/900 – 1200 d.C.
Bibliografía mínima del Sitio: RAMIREZ GARAYZAR Y RAMOS, 1987 Se localiza en la parte más elevada de uno de los cerros junto a la presa de Duarte. Contiene un patio hundido y habitaciones al lado del mismo.

Nombre del Sitio: Cerrito de las Brujas Clave: F14C4211013
Coordenadas UTM: Este 232200 Norte 2334125
Número Estructuras del Sitio: 1
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo reciente sistemático profesional
Cronología Tentativa: 650/900 – 1200 d.C.
Bibliografía mínima del Sitio: RAMOS, JORGE Y RAMIREZ A., 1987. Sitio de una plataforma actualmente arrasada.

Nombre del Sitio: El Varal Clave: F14C4211014
Coordenadas UTM: Este 237700 Norte 2334600
Número Estructuras del Sitio: 3
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo antiguo
Cronología Tentativa: 650/900 – 1200 d.C.
Bibliografía mínima del Sitio: RAMIREZ GARAYZAR Y RAMOS, 1987. Este sitio está asentado sobre una terraza natural a orillas del arroyo de Duarte.

Nombre del Sitio: Loza de los Padres Clave: F14C4211015
Coordenadas UTM: Este 234900 Norte 2331200
Número Estructuras del Sitio: 5
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo reciente sistemático simple
Bibliografía mínima del Sitio: RAMIREZ GARAYZAR Y RAMOS, 1987. Este sitio es uno de los más grandes localizados en la zona. Está en peligro de ser completamente arrasado por las labores de extracción de materiales de construcción de la zona.

Nombre del Sitio: El Ardillo Clave: F14C4211016
Coordenadas UTM: Este 235100 Norte 2330000
Número Estructuras del Sitio: 3
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo reciente ocasional
Cronología Tentativa: 650/900 – 1200 d.C.
Bibliografía mínima del Sitio: RAMIREZ GARAYZAR Y RAMOS, 1987. Se cree este sitio relacionado con la extracción de piedra riolítica para la fabricación de utensilios. Está muy cercano a la Loza de los Padres.

Nombre del Sitio: El Cerrito Clave: F14C4211017
Coordenadas UTM: Este 236425 Norte 2330400
Número Estructuras del Sitio: 8
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo reciente ocasional
Bibliografía mínima del Sitio: RAMOS, JORGE Y RAMIREZ A., 1987.

Nombre del Sitio: San Ignacio Clave: F14C4211018
Coordenadas UTM: Este 237250 Norte 2330800
Número Estructuras del Sitio: 3
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo reciente ocasional

Nombre del Sitio: Chiquihuitillos Clave: F14C4211019
Coordenadas UTM: Este 237900 Norte 2330600
Número Estructuras del Sitio: 3
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo reciente ocasional
Bibliografía mínima del Sitio: RAMOS, JORGE Y RAMIREZ A., 1987. Este sitio se ubica sobre las dos elevaciones cuyo nombre tiene el sitio.

Nombre del Sitio: El Ánima Clave: F14C4211020
Coordenadas UTM: Este 234400 Norte 2329300
Número Estructuras del Sitio: 2
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo reciente ocasional
Cronología Tentativa: 650/900 – 1200 d.C.
Bibliografía mínima del Sitio: RAMIREZ GARAYZAR Y RAMOS, 1987. Sitio cuya plataforma ha sido muy arrasada para obtener materiales de construcción. Sobreviven dos grandes patios.

Nombre del Sitio: El Zapote Clave: F14C4211022
Coordenadas UTM: Este 238100 Norte 2329400
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo Antiguo

Nombre del Sitio: El Zapote II Clave: F14C4211021
Coordenadas UTM: Este 237600 Norte 2338960

Nombre del Sitio: El Silo Clave: F14C4211023
Coordenadas UTM: Este 239780 Norte 2327450
Número Estructuras del Sitio: 1
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo antiguo

Nombre del Sitio: El Tanque Viejo Clave: F14C4211030
Coordenadas UTM: Este 230500 Norte 2335700
Número Estructuras del Sitio: 1
Grado de saqueo encontrado en el Sitio: Saqueo reciente ocasional
Cronología Tentativa: 650/900 – 1200 d.C.

quarta-feira, 23 de dezembro de 2009

Hallazgos más relevantes de 2009


Foto: Mural El Rosario en Querétaro








Uma momia y complejos funerários, entre los descubrimientos registrados.

A lo largo y ancho del territorio nacional, una serie de hallazgos y estudios revolucionaron la actividad arqueológica en México durante 2009, como producto de proyectos de investigación de largo aliento que desarrolla el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta). Descubrimientos, en su mayoría de correspondientes a la época prehispánica, que han permitido ir avanzando en el conocimiento de las antiguas culturas mesoamericanas.

Complejo funerario en Tlatelolco. En la que fue la ciudad gemela de Teotihuacan, Tlatelolco, se registró el hallazgo de un complejo funerario novohispano, conformado por 50 esqueletos y cinco cráneos que podrían corresponder a víctimas de una sublevación durante la toma de Tlatelolco en manos de Hernán Cortés, o de las pestes de 1545 y 1576.

Este descubrimiento, en la Ciudad de México, se registró a finales de 2008 y principios de 2009, durante las exploraciones que arqueólogos del INAH realizaban con el fin de obtener evidencias materiales que confirmaran la fecha de construcción de la Etapa I del Templo Mayor de Tlatelolco, y con lo cual se determinará el momento de su fundación. Además, se abrió al público la Caja de Agua del Imperial Colegio de la Santa Cruz decorada con pintura mural, descubierta en 2002.

Reversión de humedad en Uxmal. Durante el desarrollo de labores para contrarrestar los problemas de humedad de diversos edificios de la Zona Arqueológica de Uxmal, arqueólogos del INAH detectaron una fachada anterior a la que el visitante puede observar hoy de la Gran Pirámide, y que representa los antecedentes de la arquitectura Puuc, célebre por el cuidadoso labrado de mosaico de piedra que cubre las fachadas.

La sección descubierta en febrero reveló un diseño que data del 250 al 500 d. C., y muestra variantes respecto a la arquitectura visible en el Cuadrángulo de las Monjas, el Palacio del Gobernador o el Templo de las Tortugas, edificios que corresponden al Clásico Tardío.

Subestructura con más de 1000 años de antigüedad. En medio de la temporada de excavaciones para determinar el desarrollo arquitectónico de edificios emblemáticos de la Zona Arqueológica de Chichén Itzá, en Yucatán, fue hallada una subestructura de más de 1000 años de antigüedad, en las inmediaciones de las estructuras El Castillo y Templo de los Guerreros.

La construcción localizada en junio, corresponde al periodo previo de esplendor arquitectónico del sitio, entre los siglos VIII y IX, lo que aportará información sobre el urbanismo maya, ya que se estima que el máximo desarrollo de este lugar se dio en el siglo X, de este modo, la subestructura encontrada ayudará a asociar lo que aconteció en etapas anteriores.

Momia de la cultura ópata. Un entierro femenino momificado que data de la Colonia, entre los siglos XVII y XVIII, fue encontrado en julio, dentro de una cueva de la Sierra Madre Occidental, en el municipio de Bavispe, Sonora. El hallazgo despertó gran interés de los especialistas del INAH, ya que las características de la inhumación y su ofrenda sugerían que el personaje en cuestión pudo ser en vida una curandera de la extinta cultura ópata.

La momia fue nombrada Óqui (mujer, en lengua ópata). El cuerpo mostraba evidencias de que fue atado, amordazado y colocado dentro de un saco mortuorio y cubierto con petates como parte de un ritual poco conocido. Asociados a él, había gran cantidad de vestigios de fibras, un cuenco de cerámica decorado, hilos y los restos de un infante cremado.

Murales teotihuacanos en el Bajío. El arte mural también floreció, en el sitio arqueológico de El Rosario, en Querétaro, se encontraron cuatro murales policromados de estilo teotihuacano, los cuales representan los únicos de esa cultura de los que hasta el momento se tiene noticia en la región del Bajío.

Las pinturas localizadas, en junio, en el pórtico de un edificio prehispánico, del área considerada como un centro ceremonial, datan del Periodo Clásico (200-650 d. C.), y fueron sometidas a labores de limpieza para su traslado al Museo Regional de Querétaro, con el fin de evitar su colapso debido a las condiciones geológicas del área y para facilitar su estudio por parte de los especialistas.

Cráneos y rifles en cenotes. El descubrimiento de una docena de cráneos prehispánicos mayas, dos rifles de la época colonial y cerca de medio centenar de vasijas, algunas con una antigüedad que data entre los años 400 al 250 a.C., fue de los más significativos en materia de arqueología subacuática. El hallazgo se registró en julio en varios en el interior cenotes de Yucatán, durante las exploraciones y el registro de estos pozos naturales para su integración al Atlas Arqueológico Subacuático de la Península de Yucatán.

Los cenotes en los que se localizaron los materiales prehispánicos y coloniales son: Balmi, Canun Che’en, La Guadalupana, Xkal Xkal y Kan Kab Che’en, con los cuales suman ya 28 los sitios de este tipo con evidencias culturales.

Pirámide en una huerta. En busca de un lugar para cultivar aguacate, José Humberto Téllez y Apolinar Piceno Guillén se toparon con una pirámide cubierta de maleza, en un predio ubicado en el municipio de Ario de Rosales, en Michoacán. Después de retirar la hierba se toparon con la base de una estructura piramidal.

El suceso se dio en agosto en la comunidad de Tipitarillo, y se trató de una yácata (basamento de forma rectangular que combina elementos semicirculares) de cuatro metros de altura, y 14 metros de ancho por 20 de largo, la cual cuenta con seis cuerpos escalonados, y en buen estado de conservación. El monumento podría haber sido parte de un centro ceremonial del periodo Clásico (300 y 850 d. C.), con posible influencia teotihuacana.

Deformaciones físicas en Tamtok. Las infecciones también afectaron a la población prehispánica, como lo revela el estudio realizado a los 37 entierros humanos de la cultura huasteca, hallados en octubre en la Zona Arqueológica de Tamtok, en San Luis Potosí, el cual indica que entre los años 1110 y 1200 d. C., un sector de la población sufrió graves infecciones que repercutieron en alteraciones físicas, como se advierte en las huellas que presentan los huesos.

De acuerdo con análisis arqueológicos y de antropología física, apuntan a que se trató de un grupo poblacional que se distinguía del resto, toda vez que todos los esqueletos que presentan patologías fueron descubiertos en el área norte conocida como La Noria, donde también se ubica la escultura monolítica Monumento 32, asociada con la fertilidad.

Rojo, negro, amarillo y un azul verdoso son los principales colores con que fueron creados los murales, en los que se identificaron imágenes de cuchillos curvos de obsidiana, corazones sangrantes, un personaje que podría tratarse de un animal o un humano rodeado de volutas que aluden a la palabra o al sonido, un posible escudo, un brasero con mango y un penacho.

Serie glífica en Chichén itzá. En el llamado Conjunto Casa Colorada, en la Zona Arqueológica de Chichén Itzá, Yucatán, se reanudaron excavaciones en noviembre para corroborar el origen de la antigua ciudad maya, a partir de una inscripción jeroglífica que hace alusión al año 869 d. C., fecha podría precisar el periodo de ocupación previa al auge de este sitio que ocurrió entre 1000 y 1100 d. C.

Dicha inscripción consta de una tira estilizada con glifos que se ubica en el arranque de la bóveda del edificio Casa Colorada, y que guarda un buen estado de conservación. De manera preliminar, los arqueólogos han logrado identificar datos relativos a algunos personajes mayas importantes, como gobernantes de Chichén Itzá y Ek Balam, además de la fecha de construcción del propio templo.

El dato importante en la inscripción es una fecha, un dato que habla del año 869 de nuestra era, la cual no únicamente nos ofrece un indicio sobre la posible construcción del conjunto sino que corroboraría una secuencia completa de la ocupación más antigua del sitio, hacia finales del periodo Clásico Tardío (entre 800 y el 850 d. C.).

Xipe Tótec surge en Tula. Una escultura con la efigie del dios Xipe Tótec, de 85 centímetros de altura hecha en cerámica, cuatro entierros humanos con restos óseos y dos ofrendas, fueron descubiertos el 2 de diciembre, un predio particular aledaño a la Zona Arqueológica de Tula, Hidalgo. Se trata la primera representación de esta deidad masculina descubierta en esta entidad.

El hallazgo se registró en el boulevard Iturbe, de la ciudad de Tula, a sólo unos metros de la valla perimetral del sitio arqueológico. Preliminarmente se ha determinado que pertenecen al periodo de 900-1150 d. C. La importancia del descubrimiento radicó en ser la primera escultura de este dios que se halla en un contexto tolteca. El área donde se presentó el descubrimiento, pudo tratarse de un barrio habitacional que se dedicó a la alfarería.

Fonte:
México, www.inah.gob.mx/ (23/12/2009)

Arqueólogos descubrieron 15 tumbas de 3 mil años de antigüedad en Chiclayo

El descubrimiento se realizó en el distrito de Pomalca y permitirá conocer más de la cultura lambayecana

Un importante hallazgo logró un grupo de arqueólogos que realizaban trabajos de investigación en el Complejo Arqueológico El Ventarrón en Pomalca, Chiclayo.
Fueron 15 las tumbas que descubrieron, y que según sus primeras estimaciones, tendrían una antigüedad de 3.000 años.

El hallazgo ha despertado la expectativa del equipo de científicos que fueron liderados por el arqueólogo Ignacio Alva Meneses.
Los estudios a las 15 tumbas encontradas permitirán conocer detalles sobre la historia de la cultura lambayecana.

Fonte:
Peru, http://elcomercio.pe/ (23/12/2009)

Ministerio de Culturas posesiona a segundo director interino de la Unar

La Unidad de Arqueología (UNAR) del Ministerio de Culturas cuenta desde el pasado lunes con una nueva autoridad, quien será la encargada de resolver los problemas que aquejan a la institución, especialmente, aquellos vinculados con la urgente necesidad de conservar los deteriorados monumentos del complejo arqueológico de Tiwanaku.

María Soledad Fernández Murillo tendrá la misión de reestructurar esta unidad, la cual debe velar por el manejo adecuado de la rica herencia cultural y arqueológica que posee Bolivia. “Se va hacer una revisión sistemática de todos los proyectos que se han estado llevando a cabo”, resaltó Fernández, quien ejercerá la dirección interinamente por tres meses.

Entre las tareas más fundamentales en dicha unidad, Fernández además realizará un seguimiento a todas las misiones técnicas efectuadas en los últimos seis meses por la UNAR. La arqueóloga explicó que una vez que se cuente con “todos los papeles en orden” la Dirección General de Patrimonio Cultural lanzará la Convocatoria pública para el cargo.

Actualmente, Fernández es candidata a un Doctorado de la Universidad de Tarapacá-Universidad Católica del Norte (Chile); tiene experiencia profesional de seis años en el área. Trabajó en diversos proyectos arqueológicos en el norte de Chile y en el occidente de Bolivia.

Fonte:
Bolivia, www.eldiario.net/ (23/12/2009)

segunda-feira, 21 de dezembro de 2009

Kjarisiri - A lenda do "Degolador"


Texto de Dalton Delfini Maziero

A lenda que segue fala de um dos mais populares e aterradores personagens do Mundo Andino. Suas várias versões foram recolhidas pelo próprio autor junto aos camponeses aymaras na ocasião de sua expedição ao lago Titicaca, no qual permaneceu por três meses estudando as lendas, mitos e antigos vestígios de civilizações desaparecidas das culturas pré-incaicas.


Nakaq, Nakajj, Nakkaq, Nacaj, entre outras variantes, vem de Nakay ou Nak'ay, que significa "degolador", "aquele que degola". São conhecidos também como Kjarisiri, Llik'ichiri ou simplesmente, "Chupa Sebo". A variedade com que descrevem este lendário personagem em várias áreas do Peru e Bolívia é impressionante. Mesmo apresentando variantes e peculiaridades conforme a região, podemos distinguir certas características em comum. No antigo Peru pré-colombiano, Nacac significava "carniceiro". Não no sentido de açougueiro, mas sim na função em que uma pessoa descarnava e esfolava animais para um sacrifício religioso.

Na margem noroeste do lago Titicaca, é muito difundida a versão do "Chupa Sebo", homem comum que vaga solitariamente pelas montanhas e estradas em busca de viajantes desavisados. Muitos habitantes - camponeses de origem aymara - acreditam nele e nas maldades que é capaz de realizar. Segundo os aymaras, o Kjarisiri costuma atuar da seguinte forma: Escolhida a vítima, aproxima-se simpático e sorridente, ganhando sua confiança. Depois, oferece uma bebida que a deixa desacordada. Alguns dizem que faz isso através de um pó mágico. Em seguida, opera a vítima com o auxílio de um aparelho médico, recolhendo em uma vasilha a gordura desejada. Na "operação", não fica nenhuma espécie de cicatriz. Na manhã seguinte, o viajante acorda e segue seu caminho sem se recordar do ocorrido. Logo adoece e morre, depois de um ou dois dias. Segundo uma das versões, a gordura recolhida seria vendida pelo Kjarisiri aos hospitais, para ser utilizada em operações!

Em outras regiões, esse personagem assume o papel de pai de família. Trabalharia desta forma - assassinando viajantes - por questões meramente econômicas. Não teria uma vestimenta que o identificasse, confundindo-se com qualquer morador local. Contudo, carregariam sempre uma arma, geralmente uma faca afiada ou um revólver com o qual obrigariam a vítima a render-se. Gosta de agir à noite, em encruzilhadas, pontes e estradas desertas. A gordura recolhida, além de ser vendida, poderia ser utilizada na fabricação de peças de cobre, ou mesmo para lubrificar imagens religiosas.

Entre 1570 e 1584, o padre Cristóbal de Molina recolheu, enquanto trabalhava no hospital para indígenas de Cusco, uma série de lendas e tradições, que seus próprios pacientes e sábios nativos lhe transmitiam. Molina dominava amplamente o quêchua. Todas estas lendas foram registradas em sua obra, "Ritos e fábulas dos incas" (1571). Nele, o autor deixa um relato que mostra serem os boatos sobre pessoas que recolhiam sebo, algo já muito antigo: "No ano de 71 (1571) e antigamente tinham e acreditavam os índios, que da Espanha haviam mandado (os espanhóis) a este reino por gordura dos índios para curar certas doenças que não se encontravam para ela medicina (cura) senão na citada gordura, a cuja causa naqueles tempos andavam os índios muito recatados e se estranhavam dos espanhóis com tanto agrado, que a lenha, ervas e outras coisas não a queriam levar a casa de espanhol, por dizer que os matassem ali dentro para retirar-lhes a gordura."

O medo indígena pode ser justificado nas práticas violentas utilizadas pelos europeus no início da conquista. Em 1601, Antônio Herrera conta de forma bastante realista, o tipo de tratamento que os espanhóis davam aos indígenas americanos: "Víasse a quantos assaram e queimaram vivos, a quantos jogaram aos cachorros bravos que os comecem vivos, a quantos mataram porque estavam gordos para tirar-lhes a gordura para curar as chagas dos castelhanos; a quantos degolaram..." Tanto a gordura quanto a degola são aqui citadas. Eram portanto, elementos perfeitamente integrados na mentalidade da época. Vale a pena citar ainda uma curiosa passagem de um livro de medicina popular, escrito em 1922 pelos doutores espanhóis Angel Maldonado e Hermilio Valdizán. Talvez os nativos americanos tivessem lá seus motivos para temerem os "chupa sebos": "O sebo do morto (material gorduroso que dizem os curandeiros, extraída dos cadáveres, principalmente das pessoas falecidas por feridas de bala, ou por enfermidades não infecciosas) em fricções, para acalmar as dores reumáticas; a principal aplicação que se dá a este sebo de morto é a de tirar as cicatrizes, de preferência as deixadas pela varíola...Também tem aplicações em fricções nas fraturas de ossos, contusões e luxações; a dão de beber, com chocolate, para matar lentamente uma pessoa."

A versão mais interessante contudo, é a que fala do Kjarisiri como um padre franciscano! Nessa variante, ele seria capaz de realizar certas magias com suas vítimas, provocando o sono nos viajantes através de um pó mágico, que é soprado no rosto. De uma caixinha que carrega sempre consigo, tira uma faca afiada, com a qual extrai a gordura do corpo humano. A ferida então seria tampada de forma tão perfeita, que ao acordar, a vítima não se lambraria e não sentiria nada. Em seguida o infeliz viajante é tomado por uma profunda anemia, da qual geralmente não tem salvação. Muitas vezes, o lendário ser pode vir tocando um sinete, montado em uma mula.

Alguns aymaras o descrevem como uma pessoa baixa, troncuda, com barba e cabelos compridos e cheios. Possui uma expressão aterradora. Para muitos, é sinônimo de morte garantida. Carregaria sempre - além da faca - uma corda pendurada no corpo. Contudo, ele pode ser evitado através do alho, a exemplo das superstições européias sobre vampiros. Os lugares montanhosos e desertos seriam os preferidos do Nakaq (ou Kjarisiri), mas também seriam encontrados em cemitérios onde passavam a noite, ocultos pela escuridão, a extrair a gordura dos mortos.

Para a etnia dos Kallawayas, o ser seria a personificação da hipocrisia e deslealdade. Pode assumir a imagem de um médico, vestido com um saiote negro, detentor de uma enorme habilidade para manipular sua afiada faca, com a qual corta o umbigo da vítima, extraindo a gordura por aquele local. Ao contrário das outras versões, não vende este material. Usa-o como alimento.

Outra versão, ainda mais aterradora, seria a do Llik'chiri (o mesmo personagem que Nakaq ou Kjarisiri, na língua quêchua). Sairiam em bandos diretamente dos conventos, para uma peregrinação de morte. Em grupos, vestindo uma espécie de túnica branca, faziam questão de serem notados. Vagavam mascarados, balançando sinos, anunciando sua marcha macabra. Buscavam as vítimas de onde extraiam a gordura para vários fins, inclusive para curar a sífilis! Em seus acampamentos, podiam-se ver várias estacas onde espetavam os pedaços dos cadáveres já esquartejados. Não usavam nenhum pó mágico, como os personagens das lendas aymara. O sino representava seu instrumento de persuasão. Com ele, emitiam um som irresistível, que embalava a vítima num sono de morte.

sexta-feira, 18 de dezembro de 2009

O Soroche e a Coca


Texto Dalton Delfini Maziero
(Diário da Expedição Titicaca, 1997)

Para enfrentar as altitudes montanhosas, os aymaras tomam certas precauções. Quando saem para longas caminhadas, costumam carregar uma pequena dose de álcool e um pedaço de chancala. Além de alimentar, esses produtos servem para estimular o corpo contra o frio e o cansaço. Mas, em se tratando de altitude, nada substitui a folha de coca. A coca é tão importante para o aymara como o dinheiro para nós. Só que eles têm um motivo a mais para empregá-la. Seu uso é cultural, um gesto quase sagrado.
Quando caminham nas altitudes, tentam combater a todo custo o soroche, também conhecido como "Mal dos Andes". Dizem que a coca ajuda a evitá-lo.

O soroche é um efeito causado pela falta de oxigênio. Apresenta sintomas claros e perigosos: indisposição geral, seguida de forte dor de cabeça e uma ânsia de vômito incontrolável. Uma vez que a pessoa apresentar tais sintomas, o melhor é baixar seja lá de onde estiver, o mais rápido possível, por algumas centenas de metros ou o quanto for necessário. Ele ataca principalmente quem não faz uma aclimatação adequada. Controle mental, respiração calma e profunda, ajudam a eliminar os primeiros sinais de indisposição. Os aymaras sentem menos seus efeitos por terem nascido no Altiplano, a quase 4000 metros. São naturalmente adaptados. Possuem um pulmão mais fundo e um coração ligeiramente maior que o nosso. Além disso, seu corpo fabrica uma maior quantidade de glóbulos vermelhos, conseguindo com isso, carregar oxigênio acima do normal.

Em minhas viagens, presenciei pessoas fortes como um touro caírem de quatro, vítimas do soroche. Outras, aparentemente fracas e magras, caminhavam e até corriam acima de 5000 metros sem o menor problema! A força física parece não ser determinante sobre seus efeitos. A melhor garantia para não ser pego de surpresa, é subir gradativamente as montanhas, evitando movimentos bruscos. Atenção especial para quando estiver agachado! Levante-se com calma. Nunca de uma só vez. Desta forma estará se precavendo contra tonturas e desmaios.

Vários cronistas falam dos efeitos do soroche e da utilização da coca. O padre José de Acosta (História Natural e Moral das Indias), nas décadas posteriores à conquista, deixou-nos um interessante relato sobre os efeitos do Mal dos Andes. Ele escreveu, baseado em experiência própria, o seguinte texto: "Ora, muita gente sustenta que o soroche não passa de fábula, há quem afirme tratar-se de simples exagero, mas eu lhes direi o que foi que me aconteceu. Há no Peru, uma cadeia muito alta de montanhas, que os peruanos denominam Pariacaca. Eu fui lá para cima, como eles dizem, quando se vai para a região mais elevada da serrania. Ali, fui subtamente acometido de uma tão mortal angústia, que tive anseios de me lançar do cavalo ao chão, vime tomado de tamanha ânsia de vômito, e de tanto vômito, que pensei que acabaria pondo para fora a minha alma, porque, depois que o alimento subiu, juntamente com a fleuma, apareceu a bile, e mais bile, esta amarela e a outra vermelha, até que, logo a seguir cuspi sangue... finalmente, declaro que, se eu tivesse prosseguido, indo mais para diante, acredito que teria, com toda certeza, morrido. Este soroche ocorreu porque o ar era tão fino e tão penetrante, que ia pelos intestinos a dentro..."

Há muito tempo, a coca é utilizada para combater tal problema. Segundo alguns, para se precaver deste mal, basta mascar algumas folhas com uma massa chamada llipta, que tem o poder de fazer reagir o princípio ativo da folha, liberando a droga. Dizem que um dos ingredientes da llipta é cinza calcárea, mas embora tenha perguntado a muitos aymaras, nenhum soube me precisar do que é feita. Crença ou não, teria adiante, em minha própria viagem, a oportunidade de experimentar a llipta e tirar conclusões.

O uso da coca é rotineiro. Por este motivo, foi associada à lendas e registrada por viajantes. Em muitas comunidades, a folha é quase uma substituta para o dinheiro. Com ela se paga favores e até mesmo trabalho. É símbolo de cordialidade e bem querer. Quando um estrangeiro resolve contratar um grupo de trabalhadores aymaras, ao final do contrato, é de bom tamanho que ofereça uma quantidade de folhas de coca e álcool ao grupo, como estímulo e sinal de que o acordo será cumprido. Muitas lendas nos remetem à origem desta planta, com uma série de variantes, conforme a região e a cultura a que pertencem.

Certa vez, um grupo de indígenas havia ultrapassado os cumes mais elevados da Cordilheira Real, seguindo a região conhecida como Yungas. Nela, decidiram limpar os terrenos para plantação, ateando fogo. Assim fizeram, levantando uma enorme coluna de fumaça que sujou os cumes do Illampu e do Illimani. Os homens não haviam feito aquilo por maldade, mas acabaram irritando o deus Khuno, que tinha seu reino estabelecido nas neves eternas. Sua fúria foi imediata, lançando sobre a região dos Yungas uma tempestade como nunca haviam visto. Muitos homens morreram, enquanto outros, abrigados em cavernas, viam as terras serem completamente destruída por vendavais e chuvas torrenciais. As casas e lavouras foram devastadas. Abriram-se enormes erosões, e todos os caminhos foram inundados, aprisionando os homens na região. Quando finalmente a tempestade passou, os que sobraram saíram temerosos de suas cavernas deparando-se com um mundo arruinado. Quanto trabalho desperdiçado! Isolados e desesperados, foram atingidos pela fome. Comiam o que ainda havia sobrado. Uma das poucas plantas que restava em meio ao caos, era um pequeno arbusto de folhas verde brilhante. Apanharam um punhado delas e imediatamente começaram a mastigar. Para surpresa geral, uma maravilhosa sensação de bem estar surgiu! Mais do que isso! A fome havia passado e sentiam-se fortes novamente para escaparem dos Yungas. Em poucos dias, estavam de volta ao seu povoado, onde entregaram as folhas milagrosas aos sábios locais. Assim, os aymaras conheceram a coca.

Livros


Pedro de Cieza de Leon
Cronica del Peru. O domínio dos Incas

Seleção, prólogo, notas, modernização do texto, cronologia e bibliografia: Franklin Pease GY
Temas: Crônica
Páginas: XXXV + 497
País: Peru

“A história dos incas de Cuzco – mitificada por tantos outros cronistas - atinge na obra de Pedro de Cieza de Leon uma reconhecida dimensão particular. Na segunda parte de sua Crônica, apresenta uma visão específica dos Incas de Cuzco, em que a história começa com o mito da organização no mundo. No sul dos Andes, Wiraqocha é identificado com uma divindade que saiu do Lago Titicaca; Ticiviracocha aparece como uma versão que poderia ser confundido com o apóstolo que teria vindo para a América na época de Cristo.“

Com essas palavras, Franklin Pease GY realiza sua crítica a uma das mais belas obras sobre a conquista dos Incas. A Crônica Del Peru, de Pedro Cieza de León é obra obrigatória para todos estudiosos de assuntos pré-colombianos, em especial, em terras peruanas. A leitura – como em toda crônica antiga – não é fácil, mas apresenta uma riqueza de detalhes e uma fidelidade pouco vista quando se trata de relatos. É surpreendente a curiosidade e a sensibilidade do soldado espanhol Cieza, ao observar tudo e todos à sua volta. Trágico o seu fim, adoentado e esquecido em algum lugar obscuro da Espanha do século XVI.

A obra pode ser encontrada em vários sebos ou livrarias internacionais, com preços os mais variados. Existem inúmeras edições. Mas como eu sou um cara legal, vou deixar vocês baixarem de graça (em formato PDF) no site Biblioteca Ayacucho Digital (www.bibliotecayacucho.gob.ve/fba/index.php?id=103)

....e podem falar lá na Biblioteca que fui eu que mandei!

quinta-feira, 17 de dezembro de 2009

Frederick Catherwood


Explorador e artista do século XIX, Catherwood teve sua vida ligada definitivamente às antigas civilizações graças aos seus belíssimos desenhos, reproduções das ruínas e vestígios existentes e ainda não pesquisados. Poucos artistas na história conseguiram reunir de forma tão soberba, a técnica da reprodução visual, o conhecimento escultórico e arquitetônico e a capacidade em se deslocar por locais perigosos e isolados.

Frederick Catherwood raramente é comentado de forma isolada. Sua fama deriva da associação com John Lloyd Stephens, o "pai da arqueologia maia". Juntos, formavam uma equipa em todos os sentidos da palavra.

A maior parte das pessoas interessadas na cultura Maia já ouviu falar de Stephens e Catherwood, ou pelo menos do livro de viagens do século XIX, Incidents of Travel in Yucatán (1842) escrito por Stephens e ilustrado por Catherwood.

Em 1839, Stephens decidiu pessoalmente investigar o número crescente de relatos de civilizações perdidas nas selvas de Yucatán. Ele já era um escritor de viagens bem conhecido, e seu convite à Catherwood reforça a importância deste como profissional na época. Catherwood era muito respeitado em sua área. Enquanto Stephens escreveu sobre as cidades perdidas da Antiguidade, Catherwood as desenhava, com uma habilidade e senso de estética inigualável.

Nascido na Inglaterra em 1799, Frederick Catherwood estudou arquitetura, desenho e pintura na Academia Real; e arquitetura clássica e escultura na Itália, Sicília e Grécia. Após completar seus estudos, ele viajou por todo o Oriente, fazendo desenhos em escala de antiguidades do Egito, Arábia Saudita e na Terra Santa. Em 1823 foi contratado como um consultor de arquitetura na restauração das mesquitas do Cairo. Na década de 1830 trabalhava para uma empresa de arquitetura na América.

Em 1839, Catherwood estava em Nova York montando uma exposição de seus primeiros trabalhos, quando Stephens se aproximou com a idéia de explorar a península de Yucatán e a América Central. Stephens não era um desconhecido. Haviam se encontrado três anos antes, e Catherwood certamente sabia da seriedade de suas expedições. Organizaram tudo em poucos meses, partindo no mesmo ano para a floresta.

A hoje famosa expedição viajou inicialmente a Copán (Honduras), onde, a fim de ter liberdade de trabalho, Stephens comprou o terreno por US$50 dólares. Trinta quilômetros ao norte, Catherwood descobre Quirigua enquanto Stephens partia em viagem de negócios a Cidade da Guatemala. Ele fez desenhos de ambos os sítios.

Os dois visitaram em seguida Palenque (Chiapas, México) e Uxmal (Yucatan, México) antes de voltar à Nova York para a publicação de seu primeiro trabalho em parceria, Incidentes de viagem na América Central, Chiapas e Yucatán (1841).

Ainda em 1841, Catherwood sofreu de malária em Palenque, que se agravou em Uxmal, antes de ser levado de volta para os Estados Unidos para tratamento. No entanto, em 1842, prontamente recuperado, voltou com Stephens a Yucatan, prosseguindo com o reconhecimento da região. Eles trabalharam juntos ainda em Chichen Itzá, Cozumel, Tulum, Dzilam, Izamal e Ake. Após sete meses no campo, e com a saúde abalada, Catherwood retorna a Nova York. Lá eles publicados Incidentes de viagens no Yucatan (1843), descrevendo 44 sítios arqueológicos.

A Stephens é creditada a fama de nos revelar o mundo dos Maias, mas foi Catherwood quem forneceu as provas com sua arte.

quarta-feira, 16 de dezembro de 2009

Livros


Peru Antigo - Grandes Civilizações do Passado

Todos os livros da coleção Grandes Civilizações do Passado são muito bem cuidados, tanto em texto como em impressão. Desnecessário dizer que este título, Peru Antigo, de Maria Longhena e Walter Alva, guardo com cuidado em minha Biblioteca.

A obra destaca a história das civilizações andinas, sua vida, arte e religião, com um rico itinerário final (de 130 páginas!) pelos principais pontos arqueológicos da América do Sul, entre eles Chavín de Huántar, Cerro Sechin, Paramonga, Tiwanaku, Sillustani, Machu Picchu, Sipán e o meu velho conhecido e saudoso Lago Titicaca.

Vale destacar ainda a maravilhosa seleção de imagens. As reproduções são belíssimas, tanto de paisagens mas principalmente das cerâmicas dos povos andinos, com interessantes e esclarecedores comentários.

Enfim, uma obra de referência obrigatória para os amantes da arqueologia sul-americana.

Longhena, Maria/ Alva, Walter. Peru Antigo – Grandes Civilizações do Passado. Edições Folio, Impressão Madri, 2006 (texto em português)

Para comprar:
Estante Virtual: www.estantevirtual.com.br/ (média de R$ 50,00)
Leitura.com: www.leitura.com/ (média de 36,00)

Montan exposición por los 70 años del INAH


Ciudad de México.- Una pequeña muestra de los tesoros que ha obtenido el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) a lo largo de sus 70 años de vida y de su labor a favor del patrimonio cultural mexicano, es presentada a los pasajeros de la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

En el centro de exposiciones de ese sitio se montó la exposición "Testigo de la Historia. 70 años del Instituto Nacional de Antropología e Historia", integrada por una colección de piezas arqueológicas e históricas, fotografías y maquetas que dan cuenta de algunos de los resultados del trabajo desarrollado en estas siete décadas.

De acuerdo con datos del organismo, los bienes muebles, tanto arqueológicos como históricos, recuperados y registrados por él alcanzan casi un total de dos millones; también, tiene una red de 115 museos, de los cuales el más importante es el Museo Nacional de Antropología, considerado como uno de los diez más importantes a nivel internacional en su tipo.

Asimismo, tiene bajo su custodia a 175 zonas arqueológicas abiertas al público distribuidas en toda la República mexicana. Los sitios registrados de este tipo ascienden a 42 mil 614, mientras que los monumentos históricos inmuebles catalogados alcanzan la cifra de 60 mil.

La exposición fue montada con el apoyo de Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), e incluye cerca de 20 obras arqueológicas, en su mayoría originales, que dan cuenta de las distintas culturas prehispánicas que habitaron en territorio nacional, desde el año mil antes de Cristo y hasta el mil 521 de después de Cristo.

Los pasajeros nacionales e internacionales puede admirar vasijas, ollas, urnas, esculturas y dinteles con distintas representaciones, como las de un chamán, perico, tlacuache, un anciano que surge de un caracol, una guacamaya y un atlante, entre otras figuras, las cuales pertenecen a las culturas chupícuaro, maya, zapoteca, huasteca y de la costa del Golfo.

También hay reproducciones tamaño natural de los rostros de la Coyolxauhqui y Coatlicue, ambas deidades del panteón mexica, de una cabeza olmeca y del llamado Disco de la Muerte, de origen teotihuacano.

Finalmente, se pueden ver maquetas de las zonas mayas de Yaxchilán, Tulúm y Uaxcatún, así como de las pirámides de los Nichos en Tajín, Veracruz, y el Adivino en Uxmal, Yucatán, que muestran los alcances arquitectónicos y urbanísticos alcanzados por las civilizaciones mesoamericanas.

Fonte:
México, www.oem.com.mx/elsoldemexico/ (15/12/2009)

El Corredor Hidrologico Lerma-Turbio: Presencia y Evolución de la Cultura Chupícuaro en el Municipio de Leon, Guanajuato (Parte 1)




Arqueólogo Dehmian Barrales Rodríguez,
Jefe del Laboratorio de Antropología Forense,
Proyecto Arqueológico Cañada de la Virgen.
Centro INAH Guanajuato.
dehmian.barrales@gmail.com



1. Introducción: El conocimiento histórico leonés con respecto al período prehispánico.

En términos generales, la conciencia leonesa con respecto a sus raíces prehispánicas se limita a vagas referencias geográficas sobre zonas actualmente urbanas donde, años atrás, existían aún los restos arquitectónicos de pequeños asentamientos precolombinos. La escasez de información al respecto se resume perfectamente en un breve párrafo extraído de la página Web oficial del Municipio, donde se establece que: “En el municipio existen diez zonas arqueológicas en su mayoría de la cultura de Chupícuaro del horizonte Preclásico. Del horizonte clásico se han encontrado reveladores vestigios de las culturas teotihuacana y tolteca, con toda la trascendencia histórica que éstas revisten.” (H. Ayuntamiento de León, s.f.d.)

En realidad, varios de los sitios a los que dicho párrafo se refiere han sido arrasados en su totalidad, pero por fortuna aún es posible rescatar un gran caudal de invaluable información con respecto a esos y muchos otras zonas arqueológicas ubicadas en las inmediaciones de León.Por otra parte, el público en general rara vez se entera de los avances en materia arqueológica e histórica, en gran medida debido a una escasa difusión por parte de los propios investigadores responsables.
Por ejemplo, la abrumadora mayoría del público desconoce que el número de sitios arqueológicos registrados hasta la fecha en el Municipio de León es de 30, y que dicho número de hecho puede incrementarse de manera proporcional al aumento en las investigaciones arqueológicas en el área.

El presente estudio pretende esbozar brevemente la enorme importancia que tuvo el área geográfica que hoy ocupa el Municipio de León en tiempos prehispánicos, con la esperanza de incentivar la conciencia histórica de nuestra sociedad, así como también realizar un llamado de atención a las autoridades, ya que la investigación arqueológica puede, inclusive a corto plazo, generar áreas turísticas de gran interés, que por supuesto pueden significar una determinada derrama económica para la entidad.

2. Definición y Orígenes de la Cultura Chupícuaro en el Estado de Guanajuato.

Antes de poder discutir la importancia de la región leonesa durante el período prehispánico, es necesario definir la Cultura Chupícuaro, cuya expresión material y aspectos sociales suelen ser prácticamente desconocidos para el público incuso especializado, con la obvia salvedad de su característica cerámica polícroma
El nombre Chupícuaro “proviene de un punto situado en la confluencia de los ríos Tigre –o Coroneo- y Lerma, cerca de Acámbaro, Gto. Hoy día lo cubren las aguas de la presa Solís” (Schöndube 1988: 119). Aunque el sitio fue formalmente estudiado a mediados de los cuarentas, en realidad el primer reporte de la Cultura Chupícuaro ocurre en 1927, curiosamente catalogando sus materiales como tarascos con base en la calidad de su cerámica (Mena y Aguirre 1927: 55-64; citado en Schöndube 1988: 119).
Por su parte, Beatriz Braniff (2001: 95-100) expone que Chupícuaro era simplemente un cementerio, si bien comenta que la cantidad y calidad de las ofrendas encontradas hacían del sitio arqueológico uno muy interesante, pero que se desconocía –en los cuarentas- el resto de su complejo cultural.

“Por fortuna, investigaciones recientes efectuadas en Guanajuato y Querétaro han salvado algo de este importante complejo cultural, y ahora se propone que Chupícuaro y la región circundante representan una unidad político-territorial de gran importancia que incluye una arquitectura de plataformas, patios y montículos38 que fue la base de posteriores desarrollos.” (Braniff 2001: 100; anotaciones en el original, citando a Crespo [1992] y a Castañeda y Cano [1993], respectivamente).
Las observaciones de Braniff con respecto a la naturaleza de la Cultura Chupícuaro resultan hasta cierto punto vagas y poco actualizadas, pero ilustran la agudeza de la falta de información incluso a nivel de investigadores. No obstante, la conjunción de los datos de Porter (1945,1956) con investigaciones de vanguardia (Darras y Faugère 2005; Darras 2006; Faugère y Darras s.f.d.) permiten, en efecto, comenzar a definir por fin las características tanto materiales como sociales de la Cultura Chupícuaro. Este punto es de crucial importancia, ya que en la medida que se comprenda la Cultura Chupícuaro, se entenderá la secuencia e historia ocupacional de la región leonesa.

En primer término, debe entenderse que, aunque la Cultura Chupícuaro se desarrolla per se en la región de Acámbaro, pertenece ante todo a una esfera cultural mayor que, al menos desde el Preclásico Medio “abarcaba una gran parte del Occidente de México” (Faugère y Darras s.f.d.: 3). En efecto, a partir de 600 a.C., grupos de agricultores de la tradición Chupícuaro comienzan a poblar el valle del Río Lerma, así como también los valles de sus pequeños afluentes, durante el período definido como Fase Chupícuaro Temprano (600/500 a 400 a.C.). Esta ocupación permanecería –salvo un hiato que discutiremos más adelante-, hasta aproximadamente 250 d.C., cuando los grupos chupicuarenses inician la colonización de tierras menos fértiles y se expanden hacia el Bajío, cambiando su patrón de asentamiento a favor de locaciones más elevadas (Faugère y Darras s.f.d.: 1).

Aunque como toda sociedad humana la Cultura Chupícuaro sufrió ciertas modificaciones a lo largo de su historia, a continuación procederemos a describir los rasgos que la definen. Más adelante discutiremos con mayor detalle dichos cambios.De acuerdo con Schöndube (1988: 125) en Chupícuaro no existieron restos claros de una arquitectura formal, ya que los vestigios se limitaban a “series de piedras no trabajadas cuyo acomodo en hiladas a menudo forma conjuntos bastante complejos” (Ibid.). Asimismo, Schöndube señala que los vanos localizados entre hiladas son demasiado estrechos para uso habitacional, por lo que se desconoce la forma de sus casas. Salvo trozos de adobe reportados por Porter (1956: 569, citado en Schöndube 1988: 125), el único elemento de arquitectura formal consistía en:“una especie de drenaje hecho mediante el acomodo de piedras. Consta de una zanja encajonada por piedras puestas a los lados y lajas sobre la parte superior; fue encontrado por Porter y tiene una sección de 24 cm. de profundidad por 60 cm. de ancho” (Ibid.)

Por otra parte, Faugère y Darras (s.f.d.: 2) definen que la arquitectura monumental Chupícuaro Temprano consta de un ejemplo de plataforma circular de muy poca altura y quizá escalonada con dos pequeñas gradas –posteriormente daría inicio la construcción de patios hundidos circulares -, mientras que la arquitectura doméstica se define como viviendas de planta oval o circular de 4 a 4.5 m de diámetro, delimitadas por cimientos de piedra arenisca o toba volcánica, con pisos de paja y lodo endurecidos al fuego. Las autoras definen también que las estructuras habitacionales contaban con paredes de bajareque o madera, y que eran objeto de renovaciones regulares, de acuerdo con evidencia estratigráfica que reveló los cimientos sucesivos de cuatro casas idénticas (Ibid.: 2-3). Por su parte, las aldeas habrían sido, de acuerdo con los datos disponibles, simples conjuntos de casas contiguas.

Este tipo de arquitectura se mantendría relativamente sin cambios hasta 200-100 a.C., cuando los grupos Chupícuaro adoptaron la construcción de patios hundidos cuadrangulares, los cuales sin embargo no deben ser confundidos con la posterior arquitectura diagnóstica de la Tradición Patios Hundidos. Por otra parte, la arquitectura funeraria es, hasta 400-200 a.C., prácticamente inexistente. Schöndube (1988: 123) reporta 396 contextos funerarios, la abrumadora mayoría de los cuales procedían del área denominada “Loma del Rayo”, que consistía en un sector relativamente restringido a manera de cementerio.Este uso de espacios es diagnóstico de una determinada organización social por parte de los antiguos chupicuarenses, si bien de acuerdo con Faugère y Darras (s.f.d.) existe poca evidencia con respecto a un poder centralizado por lo menos hasta 200 a.C.

De acuerdo con Schöndube (Ibid.) las prácticas funerarias en Chupícuaro eran sumamente variadas, abarcando entierros tanto primarios como secundarios y parciales en todas las posiciones anatómicas posibles –excepto sedentes- y con un casi total predominio de inhumaciones directas, aunque unos cuantos infantes fueron depositados en vasijas. Asimismo, el autor señala que los entierros en decúbito ventral o bien carecían de ofrenda o ésta era muy pobre, lo que podría ser sintomático, una vez más, de cierta jerarquía social (Ibid.). Por otra parte, existió en el sitio una práctica sumamente arraigada de sepultar cráneos, muchos de ellos conservando la mandíbula y vértebras atlas y axis en relación anatómica, lo cual es un confiable indicador de decapitación. Muchos de estos cráneos fueron localizados de manera aislada, pero a su vez otro tanto formó parte de las ofrendas de algún entierro completo, y algunos incluso presentan agujeros para colgarse a manera de trofeos4 .
Por otra parte, aunque los restos fueron por lo general recuperados en muy malas condiciones, logró identificarse que los miembros de la tradición Chupícuaro practicaron la deformación cefálica en su variante tabular –presumiblemente erecta-, que afectaba tanto al frontal como al occipital.

También se ha encontrado entierros de perros, aunque rara vez asociados a restos humanos. Curiosamente, los entierros animales poseen ofrendas propias, por lo que “es factible que estos perros representen ofrendas a todos los muertos y no a uno en particular.” (Schöndube 1988: 124).Asociadas a los entierros, y a manera de marcador, se localizaron varias depresiones rectangulares con los laterales formados con barro apelmazado, denominadas tecuiles o fogones, las cuales contenían restos de cenizas y carbón al momento de su descubrimiento, por lo que fueron asociadas con la instalación de fuegos funerarios (Schöndube 1988: 124).

Por otra parte, alrededor de 400-200 a.C., dio inicio la práctica de realizar inhumaciones en fosas sencillas, aunque en el sitio denominado TR6 Faugère y Darras (s.f.d.: 6) reportan varias estructuras funerarias que se aceran a las tumbas de tiro occidentales, las cuales se componen de una fosa excavada en el subsuelo y cuyo acceso es un pozo vertical en cuyo tiro se acomodaban generalmente dos peldaños para facilitar el acomodo del cuerpo y ofrendas asociadas5. En cuanto al patrón de asentamiento, el desarrollo regional observó un auge que se caracterizó por la ocupación de todos los valles disponibles, en un hábitat estructurado alrededor de determinados componentes ambientales, tales como el Río Lerma y sus afluentes, las tierras cultivables, pantanos, fuentes termales y yacimientos de materias primas. Esta ocupación, al parecer, se organizó siguiendo un patrón jerarquizado, aún cuando no se observa la presencia de ningún centro rector (Ibid.). Esto, sin embargo, fue también el caso de la cuenca de México en torno a la misma época.

Por su parte, la cultura material presenta a simple vista una notable continuidad, pero la estratigrafía y los métodos de datación absoluta permiten actualmente apreciar cambios sutiles en el comportamiento de los distintos materiales, de manera que ya es posible ofrecer una secuencia cronológica con respecto a la ocupación Chupícuaro, si bien por cuestiones prácticas resulta más cómodo discutir ambas cuestiones de manera simultánea en un apartado especial.

3. Consideraciones Cronológicas.

En principio, ante la dificultad técnica de establecer una cronología para la Cultura Chupícuaro, Porter (1956) definió dos períodos poco definidos –temprano y tardío- con base en la concurrencia entre determinadas figurillas y tipos cerámicos en las ofrendas funerarias. Esta pionera seriación resultó en términos generales correcta, si bien el orden de los períodos se hallaba invertido (Schöndube 1988: 121-122). Tomando en sentido correcto los períodos de Porter, el período temprano -400 a 200 a.C.- se caracteriza por las figurillas denominadas choker (Figura 3) y la cerámica policroma café, mientras que el período tardío -200 a 150 a.C. y 150 a.C. a 0- se manifestaría mediante figurillas tipo H4 y cerámica policroma negra (Ibid.).

Por otra parte, diez fechas obtenidas mediante hidratación de obsidiana procedentes de materiales Chupícuaro de Queréndaro ubican firmemente su cronología entre 546 y 104 a.C. (Ibid., Nota 4). Aún así, de acuerdo con Braniff (2001: 95) la cronología correcta sería “¿350 a.C. a 350 d.C.?”, si bien sus argumentos se limitan a señalar que: “En relación con la cronología, algunos investigadores consideran que Chupícuaro es mucho más antiguo y no tan reciente como las fechas arriba indicadas. Unos lo remontan a 650-600 a.C. y lo hacen terminar hacia 100 a.C.39 Otros ven cómo este complejo Chupícuaro, en la región de Acámbaro, evoluciona a partir de 650 a.C. hasta un Complejo mixtlán (entre 100 d.C. y 475 d.C.) donde todavía sobreviven algunos de los elementos chupícuaro,40 según fechamientos que también son discutibles. El problema se basa, como siempre, en que hay pocos (y polémicos) fechamientos absolutos, ya la cronología en la mayoría de los casos se establece en relación con las fases Ticomán de la Cuenca de México, donde se ve claramente la influencia de Chupícuaro. Pero estas fases Ticomán tampoco son precisas: algunos autores las inician en 600 a.C.41 y otros42 en 400 a.C., y ninguno de ellos las sitúa más allá del año 100 a.C.” (Braniff 2001: 100, con notas en el original citando a Gorenstein et al. 1985, y Florance 1992, en Braniff 1988: fig. 45; Gorenstein 1985; McBride 1974, en Braniff 1988: fig. 45; Niederberger 1987, Gorenstein et al. 1985, en Braniff 1988: fig. 45; respectivamente).

4. El Corredor Lerma-Turbio y su importancia dentro de la expansión y ocaso de la Cultura Chupícuaro.

De acuerdo con Faugère y Darras (s.f.d.), existe evidencia geomorfológico y sedimentológica que indica que, durante el período de Interfase (100 a.C. a 0), el Valle de Acámbaro estuvo recubierto durante varios siglos, por un paleolago que habría formado un tapón a la altura del pueblo actual de Chamácuaro, donde se estrecha el corredor del Río Lerma. Esta situación habría sido producida por un evento sísmico que afectó también los niveles del lago Patzcuaro, produciendo una verdadera crisis regional (Israde et al. 2005). “Los efectos sísmicos en el lago [de Patzcuaro y cualquier otro] son parte de su evolución y tienen una influencia directa en su recarga. Un terremoto causa aperturas en las fracturas de donde se producirían contribuciones al lago. Sin embargo, un terremoto también representa un fenómeno de inestabilidad de pendientes… estos colapsos y terremotos se manifiestan en el lago con el incremento en el nivel del lago, la compresión de arcillas saturadas de agua, y la generación de pequeños tsunamis… En Terremotos con características similares a los de 1845 y 1858, es evidente que la región del lago [de Patzcuaro] se comporta como una isla, resultando en daños equivalentes a IX en la escala de Mercalli. Las magnitudes de tres eventos conocidos [uno de ellos ocurrido durante el Período Clásico, alrededor de 350/400 d.C.] son mayores que 6, lo cual tuvo devastadoras consecuencias para el pueblo de Patzcuaro.” (Israde et al. 2005: 45).

De esta manera, los datos de Darras y Faugère (en prensa), sugieren que el evento sísmico arriba mencionado habría provocado la paulatina subida de las aguas del paleolago de Acámbaro, hasta alcanzar la cota de 1900 msnm alrededor de 400 d.C. De acuerdo con dichas investigadoras, el desagüe se habría producido de manera sumamente brutal después de 500 d.C.6, provocando una fuerte erosión en las vertientes. Aunque aún desconocemos la fecha precisa de dicho evento, sabemos que el paleolago aún no se formaba hacia 100 a.C., ya que la mayoría de los asentamientos se encontraban entonces precisamente en el sector inundado. De esta manera, coincidimos con Faugère y Darras (s.f.d.: 8-9) en correlacionar estos eventos geológicos con la evolución del patrón de asentamiento entre 100 a.C. y 250 d.C. Siguiendo esta línea de pensamiento, los habitantes del Valle se habrían visto obligados a migrar debido a la progresiva inundación de las áreas más pobladas y fértiles.

Hasta ahora, hemos discutido largamente sobre el Valle de Acámbaro y la tradición cultural Chupícuaro, pero no hemos tenido oportunidad aún de tocar el punto central del presente estudio: la importancia de la región geográfica de León en el ámbito mesoamericano. Nuestro interés primordial radica en primero exponer cómo se produjo el poblamiento prehispánico de la región leonesa para, en un apartado posterior, discutir su papel en la evolución de la Cultura Chupícuaro hacia la del Bajío o Patios Hundidos. El área geográfica que recibió influencia de la Cultura Chupícuaro abarcó básicamente toda Mesoamérica Septentrional, con presencia en la Cultura Chalchihuites de Altavista, Zacatecas, en el Cerro Encantado de Teocaltiche, Jalisco; y extendiéndose ampliamente hacia el norte (Zamora 2004: 29-30). En realidad, la Cultura Chupícuaro expandió su área de influencia hacia todas las direcciones, aunque en el presente estudio nos concentraremos únicamente en su expansión hacia Michoacán y hacia el norte, a través del corredor hidrológico Lerma-Turbio.

Ya hemos mencionado que, a partir de Chupícuaro Reciente 1, la población se extiende a lo largo de todo el valle del Río Lerma y los de sus afluentes, a la vez que a partir de Chupícuaro Reciente 2 se producen los primeros esbozos de lo que más adelante se transformaría en la tradición Patios Hundidos, cuya morfología arquitectónica se establecería formalmente de 0 a 250 d.C. en la Fase Mixtlán aún perteneciente a la Cultura Chupícuaro. De acuerdo con lo anterior, grupos Chupícuaro habrían llegado hasta la región leonesa, concretamente al sitio arqueológico conocido como Ibarrillas, cuya arquitectura y cerámica, de acuerdo con las descripciones, serían típicamente chupicuarenses.

De esta forma, a partir del primer núcleo localizado en el Valle de Acámbaro, “el desarrollo de las fuerzas productivas [chupicuarenses] aumenta con el incremento de la población, misma que transitaba por los vastos territorios. Por medio de migraciones se expande hacia el norte siguiendo el curso de las corrientes de agua a lo largo de los ríos Lerma, Turbio y Laja” (Ibid., inserción nuestra). Hasta el momento no se ha establecido la cronología específica de la zona arqueológica de Ibarrillas, pero de acuerdo con las descripciones dataría de la Fase Chupícuaro Reciente 2, justo en el período de transición hacia el origen ideológico y material de la tradición Patios Hundidos.

Ya hemos establecido claramente que la expansión de la Cultura Chupícuaro hacia el norte se produce a través del corredor hidrológico Lerma-Turbio, pero antes de continuar nuestra discusión sobre el papel de la región leonesa en el ámbito mesoamericano, es preciso retomar algunas premisas con respecto a los eventos geológicos que produjeron el hiato de la Interfase Chupícuaro, así como la expansión del grupo hacia Occidente y su relación con Teotihuacan.

5. La Fase Mixtlán y el crecimiento teotihuacano.

Nuestra idea es que parte de la población Chupícuaro habría buscado refugio en Cuicuilco justo al inicio de las inundaciones a fines de la Fase Chupícuaro Reciente 2, llevando consigo su complejo cultural. Tras el colapso de Cuicuilco –también por motivos geológicos-, parte de la población se habría desplazado hacia Teotihuacan, mientras que otro sector habría retornado al Valle de Acámbaro, trayendo consigo el complejo cultural Mixtlán. Por otra parte, otro grupo de la población Chupícuaro debe haber logrado permanecer en el área, estableciendo asentamientos temporales a los márgenes del creciente lago, hasta que a partir del año 0 algunos sitios fueron reocupados de manera permanente por pobladores de a fase Mixtlán.

Otra migración importante debió producirse rumbo a Occidente, si recordamos que se trata precisamente del origen de la esfera cultural a la que Chupícuaro estuvo circunscrito. Más aún, a partir de los eventos geológicos arriba descritos, es que aparecen en norte de Michoacán una serie de asentamientos que producen una cerámica muy asociada con la tradición Mixtlán, tales como Queréndaro o Loma Alta.
Por otra parte, de acuerdo con Faugère y Darras (s.f.d.: 11) es sumamente interesante observar que es precisamente en dichas áreas del norte de Michoacán donde se han hallado los únicos indicios de materiales definitivos de una influencia teotihuacana en Occidente, que fueron comerciados o elaborados localmente mediante el patrocinio de las élites locales.“Si aceptamos la idea de que el arranque del crecimiento de Teotihuacan como capital multiétnica, más o menos a la misma época, esta favorecido por la llegada de poblaciones procedentes entre otras zonas del sur de la cuenca de México y del Estado de Pueba-Tlaxcala, podemos pensar que la presencia de objetos de prestigio de estilo Teotihuacan en el norte de Michoacán tendría que ver con la reactivación de unas afinidades ideológicas antiguas entre ciertos grupos instalados en Teotihuacan y las élites locales en busca de objetos de prestigio” (Ibid.)

Aún más, aprobando la noción de que un grupo Chupícuaro se desplazó hacia Cuicuilco y Teotihuacan, el vínculo físico entre las tres regiones queda firmemente establecido, lo cual es además apoyado por los materiales arqueológicos.
_____________________
1. De acuerdo con Darras y Faugère (2005), el estudio de la estratigrafía señala que las primeras aldeas Chupícuaro se asientan directamente sobre la capa negra del suelo forestal (en tiempos prehispánicos, las zonas discutidas en este ensayo correspondían a bosques de pino-encino [Braniff 2001: 82, figura 3]).

2. Por supuesto, Schöndube se refiere al asentamiento mismo de Chupícuaro y no a la región en sí. Excavaciones conducidas recientemente en diversos sitios del Valle de Acámbaro, permiten conocer hoy en día la arquitectura que caracterizó a la Cultura Chupícuaro.

3. De aquí la justificación para el cometario de Braniff (2001), si bien su decisión de ignorar los pocos vestigios arquitectónicos detectados en el sitio nos continúa pareciendo inadecuada en vista de la falta de información con respecto a la cultura material Chupícuaro.

4. Este rasgo es también diagnóstico de la tradición cultural occidental de la que la Cultura Chupícuaro formó parte.

5. Una vez más, este rasgo cultural es decisivo para la filiación de la Cultura Chupícuaro con la esfera cultural de Occidente.

6. No obstante, considerando los datos de Isralde et al. (Ibid.), nosotros nos inclinamos a favor de una fecha 100 o 150 años más temprana.