domingo, 21 de abril de 2013

Olmecas de San Lorenzo comercializavam há 3.800 anos com povos do México e Guatemala



Uma máscara olmeca de jadeíta do 10º-6º séc. a.C., no Museu de Arte Metropolitano, Nova York
Um estudo sobre a datação de centenas de obsidianas encontradas no sítio arqueológico de San Lorenzo, na costa sul do Golfo do México, revelou que a civilização olmeca manteve uma grande rede comercial com outras regiões do México e da Guatemala entre 1800-800 a.C.
Os resultados da pesquisa liderada pelo arqueólogo Hirth Kenneth da Universidade Penn State dos Estados Unidos foram publicadas na revista Science.
O relatório confirmou que os olmecas viveram na área antes do desenvolvimento das primeiras cidades maias do período pré-clássico da Guatemala, cuja construção começou por volta de 1000 a.C., segundo outros estudos do arqueólogo Richard Hansen.
Hirth Kenneth explicou que os olmecas, conhecidos por suas esculturas de cabeças monumentais, são a primeira grande civilização mesoamericana que ocupou a região de San Lorenzo e emergiu como uma grande potência política entre 1400-1000 a.C.
O pesquisador diz que foram feitas análises químicas de alta precisão da obsidiana, uma pedra negra vulcânica encontrada nas oficinas olmecas, e que a obsidiana foi importada para a fabricação de ferramentas de corte para escultura e arquitetura.
Estes artefatos de obsidiana, um total coletado de 852 peças, provêm do México e da Guatemala, fonte da matéria-prima.
Os resultados proporcionam “uma visão geral do desenvolvimento das redes de comércio inter-regional do primeiro grande centro olmeca na Mesoamérica”, entre 1800-800 a.C.
Para os arqueólogos ainda é um mistério de onde veio o conhecimento artesanal e como se distribuíam os produtos acabados, segundo o Departamento de Arqueologia da Universidade Penn State. As investigações começaram em 2012 e continuarão até 2014.
Além de Kenneth, participaram do estudo a pesquisadora Ann Cyphers do Instituto da Universidade Nacional Autônoma (INAH), Robert Cobean do Instituto Nacional de Antropologia e História do México, Jason De Leon da Universidade de Michigan e Michael Glascock da Universidade de Missouri.
Estatuetas olmecas (Museu Nacional de Antropologia, México/Wikimedia)

Cultura Olmeca
A cultura olmeca se tornou conhecida no século XIX, quando se descobriu sob a terra inúmeras cabeças esculpidas de pedra de até dois ou três metros de altura. Todas com características e expressões distintas e cobertas com um tipo de chapéu.
De acordo com uma reportagem em vídeo, uma das cabeças olmecas foi encontrada coberta com uma espessa camada de barro posta intencionalmente, o que se acredita fazer parte de algum tipo de ritual.
A versão mais divulgada explica que os ancestrais dos maias migraram para o Golfo do México e desenvolveram a cultura olmeca, no entanto, informes do governo mexicano acrescentam que novos estudos destacam que foram os descendentes dos olmecas que migraram para a área de Petén na Guatemala para misturar-se com os locais e dar origem à grande civilização maia do período pré-clássico.
Estudos atuais da civilização maia pré-clássica na Bacia do Mirador em Petén, dirigidos pelo arqueólogo Richard Hansen, revelam que os primeiros ocupantes começaram a construir suas grandes cidades e pirâmides em 1000 a.C., após o grande desenvolvimento e declínio dos olmecas.

Cajamarca: Realizarán mejoras en sitio arqueológico Ventanillas de Otuzco


Ventanas de Otuzco. (Foto: sumaqperu.com)
Las mejoras en los servicios que brinda el sitio arqueológico Ventanillas de Otuzco, en Cajamarca, impulsarán su puesta en valor.
Cajamarca. La Dirección Regional de Cultura de Cajamarca anunció que realizará mejoras en los servicios turísticos que brinda el complejo arqueológico Ventanillas de Otuzco, informó el Ministerio de Cultura.
En esta labor se trabajará en conjunto con la subgerencia de Turismo de la municipalidad provincial de Cajamarca, la Dirección de Turismo y Proturismo, el proyecto que ejecuta la Cámara de Comercio de Cajamarca.
La directora de la DRC Cajamarca, Carla Díaz, afirmó que con las obras a implementarse “lograremos brindar un mejor servicio en el sitio arqueológico a favor del turista y de nuestra imagen como cajamarquinos, mientras se aprueba el proyecto integral de puesta en valor”.
“Es importante entender que la riqueza de nuestro pueblo está en estos grandes legados culturales que nos han dejado nuestros antepasados y que juntos, organizaciones privadas, Estado y población, somos los beneficiarios de su cuidado y conservación”, aseveró Díaz.

Perú: famosas líneas de Nasca afectadas por empresa que procesa asfalto


AFP / Lima
El Ministerio de Cultura de Perú informó que una empresa que procesa asfalto para vías dañó a las famosas lineas Nasca, en la región Ica (sur) y Patrimonio Mundial de la Unesco, por lo que se ha denunciado penalmente a la compañía.
"Se ha constatado las afectaciones en un trapezoide y una línea de Nasca localizada en la parte baja de una pequeña elevación rocosa", señaló el ministerio en un comunicado.
El texto sostiene que técnicos del ministerio "comprobaron que cerca de las líneas de Nasca se ha asentado una planta de procesamiento de asfalto, que ha causado afectaciones, por lo que se presentó una denuncia penal contra la compañía involucrada".

La DRC determinó que la parte afectada sí se encuentra dentro del área de reserva de las líneas y geoglifos de Nasca, así como del área incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Según la nota, sobre la base de una información de vecinos de la zona de Buenos Aires-Socos, en el último trimestre del 2012 personal de la oficina de Nasca de la Dirección Regional de Cultura (DRC) del ministerio se apersonó para comprobar dichas versiones.
Una vez comprobado el daño, la DRC presentó la denuncia penal ante la fiscalía por los presunto delito contra los bienes culturales, en la modalidad de atentados contra monumentos arqueológicos, contra la compañía Gálvez Trans EIRL y las personas que resulten responsables del delito.

Las líneas y los geoglifos de Nasca y Pampas de Jumana se extienden en un área aproximada de 450 kilómetros cuadrados y fueron inscritas como parte del Patrimonio Mundial de la Unesco en 1994.
Alrededor de la zona existen sitios arqueológicos habitacionales y monumentales, geoglifos, petroglifos, acueductos, sistemas de caminos y cementerios prehispánicos que se hallan dispersos y en pleno registro y estúdio.

Lambayeque: Pondrán en valor complejos arqueológicos Pampagrande y Saltur


Sitio arqueológico de Saltur. (Foto: Agencia Andina)

Este año en Lambayeque se invertirán ocho millones de soles en diez frentes de investigación arqueológica.
Lambayeque. Con un millón 638,923 nuevos soles de inversión, financiados por la Unidad Ejecutora N° 005 Naylamp-Lambayeque, se iniciará a fines de abril la puesta en valor de los complejos arqueológicos Saltur y Pampagrande, la última capital de la civilización mochica, informó hoy una autoridad del sector.
Jorge Centurión, director ejecutivo de la referida unidad ejecutora, manifestó a la Agencia Andina que la puesta en valor de estos sitios arqueológicos permitirá completar la secuencia ocupacional de la época moche en este valle norteño.
“Se tiene listo el expediente técnico, se ha dado el visto bueno por parte de la Dirección de Infraestructura y Proyectos y OPI del Ministerio de Cultura, y el Ministerio de Economía. Ahora sólo falta concluir con la resolución que debe emitir secretaría general aprobando y autorizando la ejecución del gasto”, explicó.
Refirió que luego de ello empezarán los trabajos de excavación arqueológica, puesta en valor y conservación.
El funcionario refirió que en estas zonas se generarán no menos de 50 puestos de trabajo para obreros de la zona, a lo que se sumará la labor del personal técnico como arqueólogos que estudiarán estos complejos monumentales.
En la zona de Saltur se va a investigar la etapa posmochica con las culturas Lambayeque, Chimú y Chimú Inca.
En Pampagrande se postula la hipótesis de que los Señores (Señor de Sipán y Viejo Señor) llegaron allí porque en Sipán hubo una inundación.
La temporada de investigación 2013 en Pampagrande y Saltur comprende 4 y 5 unidades de excavaciones en cada sector, respectivamente.
Agregó que de mayo a junio se ejecutarán trabajos de acondicionamiento, conservación y protección de la huaca de Barro, y el complejo arqueológico huaca Solecape (Lambayeque). En ambas localidades se invertirá un millón 795,413 soles.
Por último, resaltó que este año en Lambayeque se invertirán ocho millones de soles en diez frentes de investigación arqueológica.

sexta-feira, 5 de abril de 2013

Expertos evaluarán fortaleza de Kuélap tras daños por lluvias

Especialistas harán evaluación integral del sitio para verificar la presencia de otros daños estructurales que hayan podido generar las fuertes precipitaciones.

Foto: (USI)

Un grupo de especialistas viajará este martes a la fortaleza de Kuélap, ubicada en la región Amazonas,* para evaluar los daños que han dejado las lluvias en dicho sitio arqueológico*, informó el Ministerio de Cultura.
La comitiva es experta en conservación de patrimonio cultural (un ingeniero/arqueológo y un arqueólogo/conservador).
Como se sabe, las precipitaciones ocasionaron el colapso (desprendimiento) de un área aproximada de 10 × 15 metros cuadrados de la muralla perimetral.
El Ministerio de Cultura indicó que adoptó, a través de su dirección regional en Amazonas, las medidas de mitigación para la conservación y protección del monumento.
Se realizará, además, la evaluación integral del sitio para verificar la presencia de otros daños estructurales que hayan podido generar las fuertes lluvias.
La fortaleza de Kuélap está ubicada en la provincia de Luya, a 74 kilómetros (5 horas) al suroeste de la ciudad de Chachapoyas, capital del departamento de Amazonas.

Lambayeque tiene las zonas arqueológicas más depredadas del Perú


Por Rosa Castañeda Prado

El director regional de Cultura de Lambayeque, Juan de Dios Manay Sáenz, sostuvo hoy que esta jurisdicción norteña ha sido históricamente una de las regiones con los sitios arquelógicos depredados del país.


“De Lambayeque se han llevado las mejores evidencias de riqueza, especialmente en metalurgia”, indicó a la Agencia Andina tras considerar una “tragedia” que continúen las subastas extranjeras de piezas lambayecanas.
“El turismo sostenible se apoya sobre las creaciones culturales y de naturaleza. Sipán concentra una gran cantidad de turistas que llega a Lambayeque para apreciar los hallazgos del jerarca moche y la dinastía de la élite mochica; si se pierden por el tráfico de bienes culturales, pierde la población”, anotó.
Recordó que el patrimonio cultural se rige por el principio de pertenencia, por lo que la población debe sentirse afectada, herida y frustrada cada vez que se subaste o se comercialice clandestina e ilegalmente sus bienes culturales.
En otro momento, Manay manifestó que enaltece el accionar de algunas personas en el mundo, como una ciudadana rusa que a inicios de este año devolvió una pieza de la cultura mochica al museo Tumbas Reales por encomienda.
La semana pasada se realizó una venta en París de objetos precolombinos pertenecientes a la colección Barbier Mueller, que procedían de México, Guatemala y Perú, entre otros países, superando los 10 millones de euros.

Maras y Moray: la generosidad de la tierra

Entre el Cusco y Urubamba se encuentran dos de sus atractivos más conocidos, en los que la experimentación agrícola y la recolección de la sal transforman los cerros y los valles

Esta ingeniería hecha en piedra y con canales subterráneos son los andenes circulares de Moray. (Foto: Archivo EL UNIVERSAL )

Por IÑIGO MANEIRO

A vista de pájaro, las salineras de Maras parecen una mancha blanca entre el verde multicolor del Valle Sagrado y la cordillera del Urubamba. Desde la tierra es reluciente y la gente trabaja en silencio. Se camina por los cantos, rodeados de pequeños riachuelos, en una pendiente casi vertical. Son unas 600 pozas de sal, de unos cinco metros cuadrados cada una, en las que se extraen por evaporación tres tipos de sal: de primera, segunda y tercera categorías, según la pureza que tengan.
Desde el Imperio Incaico, las familias de Maras y Pichingoto extraen la sal, como si fuesen pequeñas granjas, que después venden por kilos en los mercados de Urubamba, Cusco e Izcuchaca. Afirman que tiene propiedades medicinales y, cada vez más, se encuentra y se utiliza en bioferias, supermercados, restaurantes y hoteles, en ocasiones a precios que multiplican varias veces el que obtiene el recolector del valle.
Las salineras de Maras se encuentran en un estrecho cañón junto a las pampas de cereal que rodean la localidad del mismo nombre. En ella, las casas conservan los dinteles de piedra del siglo XVI decorados con inscripciones religiosas, escudos nobiliarios y símbolos andinos.
También, por ese cañón, se llega a Urubamba en bicicleta, a caballo o caminando, en una ruta rodeada de vegetación que atraviesa el río, actividades que ofrecen los operadores del Cusco y el Valle Sagrado.
La luz en esos campos, la cordillera que se levanta imponente al frente, el mar blanco de sal que parece que se chorrea en el cerro, y la aridez de todo lo que nos rodea hacen de Maras algo mágico.

Foto: Archivo EL UNIVERSAL

INVERNADEROS GIGANTES
A unos seis kilómetros de Maras se encuentra una obra maestra de la ingeniería agrícola. Desde el aire parecen unos enormes ojos de rasgo oriental de la Pachamama. Durante la fiesta agrícola Moray Raymi, que se celebra todos los años en setiembre, danzantes, músicos y hermandades, como liliputienses, se colocan a lo largo de las andenerías con banderas y trajes de colores. Esa ingeniería hecha en piedra y con canales subterráneos son los andenes circulares de Moray.
Estos óvalos y anillos concéntricos, ubicados a diferentes niveles, eran el invernadero y el campo de experimentación en agricultura de los incas. Esas diferencias de altura, en las que se encuentran ubicados los andenes, creaban cambios de temperatura y humedad que, según los arqueólogos, generaban hasta 20 zonas diferentes de vida. En ellas, los incas podían domesticar plantas silvestres y cultivar especies que, de forma natural, no crecen en el Cusco.
La madre naturaleza, que de mil maneras, nos cuida y alimenta.

Observatorios mesoamericanos, marcadores del tiempo



Fuente: Noticieros Televisa
Los observatorios prehispánicos sirvieron como calendarios observacionales; cada determinado tiempo el movimiento del Sol indicaba que se aproximaba una fecha significativa
CIUDAD DE MÉXICO, México, mar. 12, 2013.- Actualmente cuando se piensa en observatorios astronómicos, la mente imagina enormes cúpulas con telescopios de gran alcance, construidos exclusivamente para el estudio de los cuerpos celestes; en la época prehispánica, en cambio, un observatorio era en muchos casos una especie de oráculo porque los registros del movimiento de los astros eran una forma de expresar la voluntad divina; habría que entenderlos como templos, como lugares de oración y no solo de ciencia.
Así lo afirmó el arqueólogo Orlando Casares Contreras, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quien se ha especializado en el estudio de la arqueoastronomía maya. Casares explica que esta antigua cultura disponían de edificios en forma piramidal y plataformas que, además de utilizarse para realizar actividades políticas o religiosas, servían como marcadores o puntos de referencia que indicaban las salidas y puestas del Sol, así como los movimientos de astros como la Luna y Venus.
"Un punto para observar el movimiento del Sol puede ser una entrada a un templo, una alfarda. En muros, escalinatas, nichos, caminos e incluso pinturas murales de cientos de edificios mayas se proyectan luces y sombras producidas por el movimiento del Sol, de Venus o la Luna. Con esas marcas efímeras esta antigua civilización hizo visible el tiempo e identificó en qué momento sembrar y cosechar".
Asimismo, el arqueoastrónomo Jesús Galindo, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien ha estudiado la astronomía mesoamericana en diversas zonas arqueológicas y sitios prehispánicos, explica que la regularidad en el movimiento aparente de los astros permitió el desarrollo del calendario. "Para los mayas, los marcadores solares eran una especie de calendarios que permitían contar los días para saber el comienzo y el término del ciclo agrícola", señaló.
"Las alineaciones de luz sobre los edificios ocurren no para indicar un fenómeno en el cielo, se trata de escenografías para señalar a los hombres que alguna fecha significativa se acerca; de este modo organizaban sus actividades y su vida económica, social y religiosa". Un ejemplo que menciona son las fechas del 29 de abril y el 13 de agosto, porque en diversos sitios de Mesoamérica, los arqueoastrónomos han podido identificar juegos de luces y sombras proyectados sobre los edificios en ambos días.
"Es decir -anotó Galindo- en ese par de fechas el Sol se alinea a las estructuras, aunque en tales días no ocurra ningún evento solar significativo"; dichas fechas dividen el año solar de 365 días en dos periodos, que establecen una característica del sistema calendárico mesoamericano.
Jesús Galindo mencionó como ejemplo de edificios que presentan una alineación con el Sol durante los ocasos del 29 de abril y el 13 de agosto, el Templo superior de Los Jaguares del Gran Juego de Pelota de Chichén Itzá, la ventana central del Caracol (el Observatorio), en la misma ciudad maya de Yucatán; y el Edificio de los Cinco Pisos, de Edzná, en Campeche; y fuera del área maya, la Pirámide del Sol, en Teotihuacan, Estado de México.
"En estos casos, a partir de la primera fecha, el observador debe esperar 52 días para que llegue el solsticio de verano y después de éste, esperar 52 días para que ocurra la segunda alineación con los edificios, el 13 de agosto. No se trata de que ocurra un fenómeno del Sol, sino que el astro indica que ha llegado una fecha que era importante dentro del calendario mesoamericano".
Otra utilidad de los edificios observatorios era rendirle culto a las deidades que habitaban la bóveda celeste, de acuerdo con la antigua cosmogonía indígena. Con ese fin, también se construyeron estructuras orientadas hacia las direcciones especificadas por el movimiento aparente de algún astro, con la intención de poner en armonía la obra humana con el cosmos, indicó Galindo.
"Un efecto resultante de la orientación astronómica es la hierofanía, es decir, "la manifestación de lo sagrado", indicó el arqueoastrónomo tras abundar que en este caso se asociaba con "un juego de luces y sombras con el que se reforzaba un mensaje de poder de la elite". Y mencionó como ejemplo el templo monolítico de Malinalco (Estado de México), en cuyo interior, sobre una banqueta circular, hay esculturas de águilas y un jaguar, emblemas de una orden militar de la elite mexica que tenía al sol como deidad.

"Durante el solsticio de invierno los rayos solares penetran por el vano del acceso e iluminan la cabeza del águila labrada al centro del santuario; estudios etnohistóricos indican que, al parecer, ese día se celebraba la bajada de Huitzilopochtli, dios de la guerra, al mundo".
Los arqueoastrónomos también han identificado observatorios horizonte, edificios que funcionaban como horizontes artificiales; es decir, estando el observador frente al monumento, desde una posición indicada por algún elemento constructivo, registraba al cuerpo celeste cuando se alineaba al centro de la edificación.
Jesús Galindo refiere que los sacerdotes mesoamericanos también construyeron edificios orientados de acuerdo con eventos planetarios, un ejemplo es el Palacio del Gobernador, en Uxmal, Yucatán, que en su parte superior tiene mascarones antropomorfos con el glifo maya de Venus; el eje de simetría del edificio señala la posición extrema de Venus en el horizonte como Estrella de la Mañana.
Otra modalidad de las ciudades mesoamericanas son los observatorios cenitales, donde la incidencia de los rayos solares al interior de éstos indica la llegada del Sol a posiciones extremas en el cielo. Y las cámaras construidas bajo tierra o en el interior de un edificio, de acuerdo con el etnohistoriador Rubén Morante López, de la UNAM, en realidad son gnómones, antiguos instrumentos de astronomía, a cuya oquedad oscura penetran los rayos solares a través de un tragaluz; cuando la luz llega hasta el piso señala fechas calendáricas o rituales.
Para el arqueólogo y arqueoastrónomo del INAH, José Huchim Herrera, probablemente el uso multifuncional que tenían los edificios tipo palacio se debiera a que la elite que ocupaba dichos monumentos era la encargada de mantener el contacto con las deidades; el gobernante era también el intermediario entre los dioses y el pueblo.
"Hay fenómenos -añadió- que únicamente pudieron haber observado los sacerdotes, porque es necesario subir a la parte más alta de los templos para verlos y a los palacios solo entraba la elite".
Los arqueoastrónomos coinciden en que en la observación del firmamento estaba el sustento del poder de la clase dominante de las culturas mesoamericanas, quienes tenían el poder eran los intermediarios entre los hombres y los dioses, los sacerdotes que predecían el paso del tiempo, la aparición y alineación de los astros, los que llevaban la cuenta calendárica; actividades que les permitían demostrar ante la sociedad su interacción con las divinidades.
MACO


 

Restauran y registran piezas inéditas de la cultura Paracas



Son 1.200 objetos que forman parte de la valiosa colección del museo de sitio de la milenaria civilización. Este trabajo ganó un concurso de la Embajada de EE.UU.

Con paciencia, extremo cuidado y refinada técnica, un experimentado equipo de arqueólogos y conservadores del Museo Regional de Ica inició la restauración y registro de más de 1.200 piezas arqueológicas de la cultura Paracas . Entre estas tenemos enigmáticos fardos funerarios, bellos textiles confeccionados con fibra de camélido y cuero de lobo marino, además de ceramios e inéditas herramientas de labranza y caza elaboradas con piedra y hueso de ballena.

Los trabajos se iniciaron hace algunas semanas como parte del Proyecto de Registro, Conservación Preventiva y Acondicionamiento de la Colección del Museo de Sitio de Paracas Julio C. Tello. Este proyecto obtuvo el primer lugar en todo el Perú, entre 98 de conservación de monumentos, iglesias y museos que se presentaron al concurso Fondo del Embajador de Estados Unidos para la Preservación de la Herencia Cultural.

Anualmente y desde el 2001, este concurso es organizado por la Embajada de EE.UU. para ayudar a la preservación y conservación de nuestro legado histórico. El premio es de US$44.600.

El director del proyecto, el arqueólogo Rubén García Soto, explicó que las más de 1.200 piezas arqueológicas, gran parte de ellas de elaboración única, forman parte de la valiosa colección del Museo de Sitio de Paracas. Esta colección fue descubierta y recuperada en la década de 1950 por el investigador suizo Fréderic Engel, en 110 sitios arqueológicos (Cerro Colorado, Cabezas Largas, Santo Domingo, Puerto Nuevo), que abarcaron gran parte del territorio de la civilización Paracas.

“Se trata de la más importante colección de objetos arqueológicos Paracas, algunos de ellos con casi 7 mil años de antigüedad que, por primera vez y después de su descubrimiento y estudio inicial realizado por Engel, se vuelven a retirar de su envoltorio original, para poder restaurarlos, realizar su conservación preventiva e inscribirlos en el Registro Nacional de Bienes Culturales del Ministerio de Cultura”, precisó García.

Entre los especímenes que son restaurados figuran dos redes de pescar confeccionadas con fibra de camélido, otra con cuero de lobo marino, así como una impresionante pieza casi completa de la piel de un gran puma (león andino), que muestra inclusive la cabeza desafiante del felino.

Nuevos aportes
“Estos trabajos han permitido determinar, mediante un paciente estudio e investigación, que una de las redes de pescar fue elaborada con fibra de camélido, probablemente de alpaca, descartando la hipótesis que teníamos hasta hace poco, que se trataba de cabello humano.


Asimismo, ha quedado plenamente confirmado que se trata de una pieza única, de uso ceremonial y que fue utilizada como ofrenda por algún pescador importante, sin ningún uso utilitario”, reveló García Soto.

EN PERÍODO PARACAS-CAVERNAS

El caso de las cunas para deformaciones
La conservadora del proyecto y especialista en conservación textil, Lourdes Chocano Mena, explicó que se ha hallado una red que está confeccionada con fibra de camélido en la que se empleó hilos de hasta siete colores y la refinada técnica del anudado.


Además muestra diseños e iconografías vinculadas al mar, con olas marinas, peces, cabezas y un sol radiante.“Se trata de una pieza de uso especial, probablemente para alguna ceremonia u ofrenda”, detalla Chocano.

Del mismo modo, su equipo restaura un conjunto de las llamadas cunas deformadoras, pertenecientes al período Paracas-Cavernas (300 años a.C.), en las que se aprecia, con sorprendente nitidez, la pequeña tarima hecha con varillas de madera o caña brava con diversos y complicados arreglos; y sobre la cual se ataba con bandas textiles al bebe enfardelado antes de empezar el proceso de deformación craneana.

Policía de Ecuador recupera 1.147 piezas arqueológicas

La Policía de Ecuador recuperó 1.147 piezas arqueológicas -algunas con hasta 2.500 años de antigüedad- que habían sido obtenidas a través de excavaciones ilegales, tras allanar un inmueble en la provincia de Esmeraldas (norte), anunció el martes el ministerio de Patrimonio.

"La incautación de las piezas patrimoniales, de incalculable valor cultural, fue posible gracias a una denuncia que recibieron los miembros de la Policía Patrimonial", explicó la titular de esa cartera, María Belén Moncayo, citada en un comunicado.

Los objetos arqueológicos "son provenientes de excavaciones ilegales", según el reporte, que agregó que las piezas "no tienen el registro e inventario legal necesario".

Las personas que se encontraban en el inmueble allanado "están siendo investigadas", precisó el comunicado.

El Instituto Nacional de Patrimonio hará una certificación de autenticidad de las reliquias, algunas de las cuales datan de 500 A.C, y que en su gran mayoría pertenecen a la cultura precolombina de La Tolita -que habitó la costa de Ecuador- para luego trasladarlas a un museo.

Documenta INAH evidencias arqueológicas del Monte Tláloc

Nese sitio se efectuaron observaciones y cómputos astronómicos y calendáricos
''Tetzacualco'' u observatorio astronómico, fue escenario de una serie de ritos relacionados con el señor del trueno
Foto: Cerca de 176 sitios con evidencia arqueológica, donde destacan varios petrograbados con forma de animales acuáticos. NTX

CIUDAD DE MÉXICO (04/ABR/2013).- Cerca de 176 sitios con evidencia arqueológica, donde destacan varios petrograbados con forma de animales acuáticos o anfibios, entre serpientes, tortugas, lagartos y ranas, han sido hallados en el Monte Tláloc y registrados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

De acuerdo con el Instituto, la montaña, conocida como "lugar sagrado de peregrinaje", "tetzacualco" u observatorio astronómico, fue escenario de una serie de ritos relacionados con el señor del trueno, la lluvia y los mantenimientos para tener buenas cosechas.

El investigador Víctor Arribalzaga, de la Dirección de Estudios Arqueológicos Del INAH, señaló, durante las Jornadas Permanentes de Arqueología, que el Monte Tláloc fue el más grande centro ceremonial construido sobre una montaña durante el imperio mexica y representó el Tlalocan o paraíso de Tláloc, que ya no es visible hoy día.

En el Monte Tláloc se efectuaron también observaciones y cómputos astronómicos y calendáricos, los cuales marcaban el arranque del año solar para los mexicas.

Explicó que en la geografía sagrada de los mexicas, los cerros cercanos a la gran Tenochtitlan marcaban los cuatro puntos cardinales o los cuatro rumbos de las deidades sagradas, de estos el Monte Tláloc se relacionaba con otras montañas nevadas, como el Popocatépetl, Iztaccíhuatl, Nevado de Toluca y La Malinche.

En la cúspide del monte se construyó un recinto ceremonial que recreaban Tlalocan, de donde provenía el agua necesaria para la vida en la tierra. En el Códice Borbónico la montaña se representa cubierta con piel de lagarto y como la morada del Dios de la lluvia y de su segunda esposa Chalchiuhtlicue, la diosa de las aguas dulces.

La importancia del templo, donde se han encontrado evidencias arqueológica del 350 d.C., radica en que fue un importante tetzacualco u observatorio astronómico, aunque no el único, pues se han encontrado otros tres en el Iztaccíhuatl y uno más en el Popocatépetl.

Detalló que en el Tláloc se puede observar un fenómeno astronómico que marcaba el inicio del año para los mexicas el 12 de febrero, y que entre el 7 y 11 de febrero el sol puede verse sobre las cumbres del Pico de Orizaba (Citlaltépetl) y La Malinche.

"Esos cinco días se conocían como nemontemi o días "baldíos" o "sobrados" por los aztecas. Así, tenemos un marcador en el paisaje con un error de un día cada cien mil años, lo que permitía ajustar el calendario", refirió el arqueólogo.

El templo del monte fue destruido en 1539 por órdenes de Fray Juan de Zamárraga, quien decía que en éste se efectuaban actos de idolatría y para reconstruirlo se necesitarían subir 360 camiones de volteo de seis metros cúbicos de piedra, y otros 40 camiones de tezontle.

El sitio ha sido objeto de estudio de distinguidos historiadores, entre ellos Diego Durán, Fray Bernardino de Sahagún, Francisco Xavier Clavijero, Fernando de Alva Ixtlixóchitl, Diego Muñoz Camargo y Fray Juan de Torquemada.

Sin embargo, Arribalzaga concluyó que el Monte Tláloc aún guarda muchos secretos y espera completar en los próximos años el registro de toda la evidencia arqueológica que se encuentra en sus laderas.