quarta-feira, 29 de junho de 2016

Los gigantes del Pacífico

“Moai viajero”, prestado a Japón en agradecimiento a su ayuda al restaurar las estatuas.

Crónica de un viaje a la remota tierra donde una civilización casi desconocida talló y puso de pie, para luego derribarlos, los célebres moais. Una gira por los sitios arqueológicos que evoca el mito del hombre pájaro y las preguntas aún sin respuesta planteadas por el hallazgo de estas estatuas colosales.

Por Graciela Cutuli
Fotos de Graciela Cutuli

Además de ser un misterio para los arqueólogos -e incluso para los propios descendientes de la cultura que los talló, en general más portadores de dudas que de convicciones sobre los motivos de sus antepasados para erigir estas gigantescas figuras de piedra- los moais de la Isla de Pascua son casi un icono de la cultura popular. Hasta aparecen bailando en videojuegos, fueron objeto literario para la pluma del maestro Fontanarrosa, se les prestan diálogos imposibles en historietas y hace pocos meses se viralizaron en las redes sociales las imágenes que supuestamente mostraban –por fin- el secreto de sus cuerpos enterrados. Nadie pareció reparar en que no era ningún descubrimiento: algunas de las fotos de esas reveladoras excavaciones tienen décadas. Pero los moais siguen fascinando. En la era de Wikipedia y la inteligencia artificial, parecen retrotraer al viajero a lo más primitivo de una cultura arrasada: la adoración de los dioses; los enigmas de una construcción prácticamente imposible; los lazos entre civilizaciones lejanas que confluyeron un día, sin que se sepa bien cómo, en este remoto territorio del Pacífico. Porque incluso en pleno auge de las comunicaciones, Internet y los viajes relámpago, llegar a la Isla de Pascua sigue teniendo algo de aventura, de sueño concretado. Es lo que llevan impreso en el rostro los viajeros que abordan en Santiago de Chile el vuelo de Latam que desemboca en Hanga Roa (y sigue luego rumbo a Tahiti): es la única forma de llegar, salvo que uno sea uno de los escasos pasajeros de algún chárter de lujo que desembarca de vez en cuando en el aeropuerto de Mata Veri. Y los mapas no engañan, realmente no es tan cerca: la flechita roja que marca el trazado del vuelo en la pantalla del avión parece viajar desde Santiago hacia la nada, hasta que –casi cinco horas después del despegue– se posa por fin en esta islita de 163 kilómetros cuadrados donde sólo viven unas 5000 personas. Un puñado de habitantes que están en el territorio más aislado del mundo: la Isla de Pascua está a más de 2000 kilómetros de las islas Pitcairn, el hogar de apenas unas 50 personas, y a 3.500 kilómetros de la costa chilena, su punto continental más próximo. Ni siquiera Tristan da Cunha o la Isla de Ascensión, en medio del Atlántico, pueden batir ese récord.

COLLAR DE FLORES
Rapa Nui, el otro nombre de la isla, pertenece a Chile desde 1888. No sin polémica, no sin vaivenes inevitablemente nacidos de la necesidad de preservar una cultura a la que le cuesta contar su propio pasado. Pero geográficamente, culturalmente, quien pone aquí un pie está pisando la Polinesia, tal como simboliza el collar de flores que recibe –apenas desembarcado– cada viajero. Y si aún no se había dado cuenta, no tardará en descubrirlo en los rasgos de sus nativos, o al intentar comprender la lengua pascuense, indescifrable para el profano, con que se comunican entre sí.

Pero primero, los papeles: apenas se desembarca hay que comprar el pase de entrada al Parque Nacional que por 60 dólares permite ingresar en los sitios arqueológicos de la isla. Es preciso llevarlo consigo en todos los recorridos y permite el libre acceso a todos los ahus –o altares– donde se levantan los moais, así como a los dos lugares clave de la cultura rapa nui: la “cantera” de Rano Raraku, y el área de Orongo, escenario del mito del hombre pájaro (el “pasaporte” al Parque Nacional se sella en la entrada a cada área, y en el caso de estos dos últimos sólo se permite el acceso una vez durante la estadía).

Nuestro primer destino es el hotel Explora. El nombre lo dice todo: un lugar pensado para quienes conciben el viaje como una expedición, una aventura organizada hasta en sus más pequeños detalles para que el hotel funcione como una base desde donde explorar la isla, en caminatas encabezadas por guías expertos. Por fuera y por dentro, ofrece un lujo impecablemente medido. Situado frente al mar, a ocho kilómetros de Hanga Roa, es una burbuja de soledad donde los amaneceres son espectaculares y las noches una lluvia de estrellas. No hay contaminación lumínica a la vista: sólo la Vía Láctea se extiende sobre nuestras cabezas. Es nuestro Iorana, bienvenida en la lengua pascuense. Al día siguiente, está todo listo para empezar a descubrir el reino de los moais.

Rapa Nui tiene varios “ahus”, los altares donde se levantan las figuras de piedra. Sólo algunos volvieron a ponerse de pie, después de las excavaciones y estudios realizados por arqueólogos como Thor Heyerdahl y William Mulloy: antes de ellos, la inglesa Katherine Routledge había sido la primera en interesarse en profundidad en la isla, adonde viajó por primera vez en 1914. Sus entrevistas con nativos, su catálogo de ahus y de moais y su registro de las leyendas orales –incluyendo el mito del hombre pájaro- fueron recogidos en 1919 en un libro clásico, El misterio de la Isla de Pascua. Pero por entonces, todas las estatuas estaban todavía tumbadas. El primer moai en ser puesto nuevamente de pie es el que hoy se puede ver, un poco apartado de los demás, en la playa de Anakena, una de las dos (y la más tropical) de la isla junto con la agreste y bella Ovahe, Fue obra de Thor Heyerdahl, hace exactamente 60 años: el explorador noruego, que ya era famoso por las expediciones de la Kon Tiki, postuló la teoría según la cual la isla fue colonizada primero por un pueblo “de orejas largas”, procedente de América del Sur, en tanto otro pueblo, el de “orejas cortas”, llegó de la Polniesia mucho más tarde. Con el tiempo, pruebas de ADN probarían una vinculación entre pueblos sudamericanos y los pascuenses, pero el debate está lejos de haberse cerrado: el origen de la población rapa nui sigue siendo un enigma.

El ahu de Tongariki, de espaldas al Pacífico, visto desde la “cantera de moais” de Rano Raraku.

LOS COMIENZOS
Gonzalo Nahóe es nativo de la isla y guía del Explora. Como la primera jornada nos recibe con un chaparrón, propone un buen punto de partida: el pequeño museo local que nos dará un panorama general de la Isla de Pascua, sus pobladores, el mito del hombre pájaro y los moais. Sin duda este lugar, junto con la “cantera” de Rano Raraku, son los mejores para iniciar un recorrido que permita armar el rompecabezas que proponen las estatuas de piedra, sus altares y sus no menos misteriosos constructores. Paso a paso, aquí se explican las teorías sobre cómo pudieron haber sido tallados y trasladados los mudos gigantes de Rapa Nui. Y aquí se encuentra también el único ojo original de un moai que pudo recuperarse: porque las estatuas, hoy en muchos casos con las órbitas vacías, una vez que eran puestas de pie recibían como consagración final esos ojos realizados en placas de coral.

Precisamente por eso, por la profundidad de las cavidades, pueden saber los arqueólogos si alguna vez un moai tumbado estuvo en pie, o si nunca llegó a ser erigido en un altar. Sólo uno, que se encuentra algo apartado en el ahu de Tahai, a pasos del pequeño puerto y del centro de Hanga Roa, tiene hoy esa mirada restaurada. Y si al principio desechamos la idea como mera fantasía, lo cierto es que al final del día Gonzalo nos parecerá tener, cada vez más, una auténtica mirada de moai destacada en su ancho rostro polinesio.

A la hora de armar el itinerario por la isla, junto con el museo el mejor lugar para visitar primero es Rano Raraku: porque esta zona –que es un cráter volcánico de relieve claramente visible, con una laguna en el interior– era la “cantera” de los moais. En la ladera exterior se hallaron numerosas esculturas inconclusas, algunas de tamaños imponentes, entre ellas una de 21 metros de altura que ni siquiera terminó de ser desprendida de la roca madre. Un sendero cuidadosamente señalizado permite caminar entre los moais: algunos recostados, otros ladeados, otros de pie. Parecen surgir de la tierra misma, a medio hacer, como si los hombres que los tallaban hubieran sido sorprendidos por un evento extraordinario que les hizo abandonar todo de un momento a otro: una suerte de Pompeya del Pacífico, en la ladera de otro lejano volcán…

Desde Rano Raraku se puede ver una de las plataformas ceremoniales más impactantes de la Isla de Pascua: Tongariki, una sucesión de 15 moais levantados como es habitual de espaldas al mar. El ahu tiene 220 metros de largo y las estatuas son diferentes alturas y contexturas; probablemente porque buscaban de algún modo asemejarse a los ancestros que las inspiraban. ¿Sí o no? No está tan claro. Rapa Nui no es precisamente tierra de precisiones. El mayor de los moais, de 14 metros de altura, lleva su pukao o tocado de escoria roja sobre la cabeza. Como los demás, sobrevivió al violento terremoto y tsunami de 1960, que arrastró los moais tierra adentro: sólo en los años 90 fueron restaurados y puestos de pie, gracias a la ayuda de una poderosa grúa japonesa. En reconocimiento a la ayuda nipona, uno de los gigantes –ahora ubicado en la entrada del sitio y conocido como “el moai viajero”– fue prestado a Japón, donde se expuso en Osaka y Tokio.

Quiere la tradición turística que Tongariki sea el lugar ideal para ver el amanecer en la isla, con el sol levantándose detrás de las figuras de piedra. Es una experiencia imperdible. Hay que salir temprano (amanece muy tarde, en torno a las 8.30/9.00 de la mañana, por cierta sujeción al horario continental) para llegar cuando aún es de noche: tiene una magia especial moverse sólo con linternas para apostarse frente a la hilera de moais y esperar el ritual, junto con gente llegada de todo el mundo para rendir una suerte de silencioso homenaje a las misteriosas figuras de la isla.

Puesta de sol en Tahai, uno de los sitios arqueológicos a los que se llega con facilidad a pie desde Hanga Roa.

ATARDECER
Si en Tongariki el rito es el amanecer, el atardecer hay que vivirlo en Tahai. El momento llega cuando ya nos encontramos alojados en otro hotel de la isla, el Hanga Roa, situado casi en el centro de la pequeña capital: resulta ideal para ir y volver a pie de esta plataforma situada muy cerca del cementerio (cuyas tumbas están curiosamente iluminadas por las noches con titilantes luces de led), donde los visitantes vuelven a reunirse cada tarde para ver cómo el sol se hunde en el mar, detrás de los moais. Este ahu fue restaurado en 1974 por William Mulloy, que fue enterrado aquí mismo, y comprende en realidad tres sectores: Ko Te Riku (el moai de los ojos restaurados), Tahai y Vai Ure. Desde aquí es fácil caminar hacia la zona del puerto y sobre todo subir hacia el centro de la ciudad, apenas unas cuadras donde se suceden los negocios de souvenirs, pequeños supermercados y restaurantes que ofrecen shows de danzas polinesias.

Los moais son muchos más. Como los de Anakena, donde según el mito desembarcó el primer rey de la civilización rapa nui, y sin duda uno de los sitios de la isla que es imperdible visitar. O los de Akivi, una plataforma más pequeña que tiene la particularidad de estar algo más alejada del mar. O los muchos que se divisan, aquí y allá, aún tumbados en zonas despobladas: son, como los que han sido puestos de pie, objeto de una discusión sin acuerdo posible entre quienes creen que deberían ser restaurados y quienes, convencidos de que los ancestros tuvieron sus razones para derribarlos, es preciso respetar su voluntad y dejarlos como están.

Y aunque no haya moais, el imán que más atrae a los visitantes, para completar la visita es fundamental conocer la aldea ceremonial de Orongo, donde las casas tenían la tradicional forma de bote con que se construía en Rapa Nui y donde, cada primavera, se reunían los jóvenes más aguerridos para bajar por el empinado acantilado y nadar hacia los islotes situados frente a la costa en busca de un huevo de manutara. Aquel que lo encontrara primero lo llevaría a su jefe, convertido por un año en nuevo rey de la isla. Misterioso rito vinculado con el hombre pájaro, la fertilidad, la llegada de las aves migratorias y la primavera, hoy es una huella más de la civilización que pobló la isla de mitos y misterios.

Fonte: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/turismo/9-3380-2016-06-21.html (19/06/2016)

sábado, 25 de junho de 2016

Descubren en Perú restos del material de construcción del Camino Inca

Camino del Inca en Perú. Foto: www.perutourscusco.com

También se hallaron ladrillos de adobe (barro) que fueron empleados para rellenar el terreno por donde pasa el Qhapaq Ñan.

Restos de vegetación, ladrillos de adobe (barro) y agrupaciones de rocas fueron descubiertos durante los trabajos de investigación hechos en un tramo del Camino Inca en la región Áncash, en la costa norte de Perú, informó este viernes el Ministerio de Cultura.

El ministerio indicó, en un comunicado, que los hallazgos realizados por su equipo de arqueólogos "permiten ampliar el conocimiento sobre los aportes tecnológicos hallados en el Camino Inca".

Entre las evidencias arqueológicas destaca el descubrimiento "por primera vez" de vegetación entre los materiales empleados para la construcción del Camino Inca o "Qhapaq Ñan", en quechua, indicó la comunicación oficial.

La vegetación, identificada como junco, fue colocada, según los arqueólogos, horizontalmente y en capas intercaladas con arena gruesa en toda la calzada y en los muros de contención de la ruta con el objetivo de darle firmeza a la construcción. También se hallaron ladrillos de adobe (barro) que fueron empleados para rellenar el terreno por donde pasa el Qhapaq Ñan.

Los arqueólogos descubrieron además agrupaciones de rocas a un lado del camino, lo que permitió "corroborar que el tramo en investigación aún estaba en proceso de construcción y quedó inconcluso".

Los descubrimientos fueron hechos en el marco de un proyecto de investigación arqueológica del Camino Inca en los valles de Nepeña y Huarmey, en la región Áncash, autorizados por el Ministerio de Cultura.

El Camino Inca es un sistema vial andino prehispánico que recorre territorios de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, y cuenta con un total de 310 sitios arqueológicos.

En Perú, el Qhapaq Ñan registra actualmente un total de 250 kilómetros en caminos y 81 sitios arqueológicos, según datos del Ministerio de Cultura.

En junio de 2014, el Qhapaq Ñam fue reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) como Patrimonio Mundial, tras recibir un pedido conjunto de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú.

Fonte: http://www.la-razon.com/sociedad/asi_va_la_vida/arqueologia-Peru-camino-inca-restos-material_0_2510748961.html (17/06/2016)

MALI presenta libro sobre la cultura Moche


El Museo de Arte de Lima presenta el libro Moche y sus vecinos. Reconstruyendo identidades, una publicación editada en el marco de la exposición del mismo nombre, que se estará dando a conocer hoy a las 7 p.m. en el Auditorio de este Centro Cultural (Paseo Colón 125, Lima)

Esta publicación bilingüe –la quinta que se produce como parte de la serie de arte precolombino– contiene cinco ensayos y un catálogo de piezas seleccionadas por investigadores peruanos y norteamericanos, quienes exploran desde diferentes líneas las posibles relaciones entre los distintos grupos étnicos de la costa norte del Perú.

Además ofrece la posibilidad de situarnos en un contexto histórico previo a la llegada de otros grupos foráneos a la región, como los wari, los incas, y finalmente la sociedad europea, dando paso a una accidentada historia de guerras, de poder y sometimiento, y de encuentros y desencuentros.

Participan en la presentación los investigadores Julio Rucabado, arqueólogo y co-curador de la muestra; George Lau, especialista en arte y arqueología de la cultura Recuay; Luis Jaime Castillo, director del sitio arqueológico San José de Moro; Lisa Trever, historiadora del arte y arqueóloga especialista en pintura mural; y Cecilia Pardo, cocuradora de la muestra, y curadora de Colecciones y Arte Precolombino del Museo de Arte de Lima.

Fonte: http://cdn7.larepublica.pe/impresa/ocio-y-cultura/778870-mali-presenta-libro-sobre-la-cultura-moche (21/06/2016)

OHL y Aldesa construirán el futuro Museo Nacional de Arqueología


Ambas empresas formaron el Consorcio Constructor MUNA, que estará a cargo de las obras valorizadas en S/ 406 millones y durarán dos años.

El Consorcio MUNA, conformado por las empresas OHL y Aldesa Construcciones, fue el ganador de la licitación realizada por el Ministerio de Cultura para adjudicar las obras de edificación del Museo Nacional de Arqueología (MUNA), cuyo objetivo es la protección de nuestro patrimonio cultural.

La obra demandará una inversión de S/ 406 millones y su construcción durará de dos años aproximadamente.

El MUNA será el más grande del país y uno de los más importantes de Latinoamérica, ya que se construirá en un área de más de 75,000 metros cuadrados y estará ubicado en la zona arqueológica de Pachacámac del distrito de Lurín, en el kilómetro 31 de la antigua Panamericana Sur.

La obra tendrá la capacidad para albergar unas 500,000 piezas arqueológicas pre incas e incas en siete niveles (tres subterráneos), conectados con rampas envolventes alrededor de un área central libre, que aprovechará la iluminación natural para destacar a su alrededor la valiosa colección arqueológica que, aunque se ubicará muy cerca al visitante, estará protegida por modernos sistemas de vigilancia y seguridad.

El MUNA contará además con un novedoso museo de niños, un auditorio con capacidad de 450 personas, sala de reuniones, además de áreas de restaurantes, servicios y estacionamientos, estratégicamente ubicados. Exteriormente, el edificio diseñado con reminiscencias de un pasado prehispánico, se integrará armoniosamente al entorno cultural y medio ambiental. Mientras que el Consorcio Constructor MUNA está integrado por la firma española OHL, que tiene más de 100 años de existencia y está presente en más de 30 países, entre los que se encuentra el Perú desde 1999.

La constructora española ha ejecutado diversos proyectos de infraestructura vial en varias regiones del país, y ha participado en el desarrollo de los más importantes proyectos mineros de los últimos años.

En un futuro próximo, OHL se encargará de la construcción del Túnel vial La Molina–Angamos, en la ciudad de Lima. Como parte de su experiencia internacional en obras similares al Museo, OHL ha construido el Centro de Convenciones de Orán (Argelia, 226,000 m2), la Torre Espacio (Madrid, 118,000 m2) y el Centro de Justicia de Santiago (Chile, 115,800 m2), entre otros.

El otro socio es Aldesa, que está entre los diez mayores grupos de construcción en España y México, y tiene operaciones en Perú, Polonia, Rumanía, India, Guatemala y Noruega.

En Perú está presente desde el año 2012 y en este tiempo ha desarrollado proyectos de naturaleza diversa: edificación singular y en altura, lineales, hidráulicas, saneamiento, centrales hidroeléctricas y líneas de trasmisión.

Fonte: http://gestion.pe/empresas/ohl-y-aldesa-construiran-futuro-museo-nacional-arqueologia-2163484 (16/06/2016)

domingo, 19 de junho de 2016

El cambio climático pone en jaque a 6 patrimonios de la Humanidad

Inundaciones y deslizamientos de tierra amenazan sitios como las islas Galápagos y Pascua

La isla de Pascua, amenazada por la subida del mar, las inundaciones y la erosión de la costa, se ve en peligro, como otros sitios protegidos sobre los que alertó la UNESCO

Seis sitios naturales y culturales de América Latina, considerados Patrimonios de la Humanidad, están siendo amenazados por el cambio climático, según el estudio global “Patrimonio Mundial y Turismo en un clima cambiante”, elaborado por Unesco, el Programa Medioambiental de Naciones Unidas (UNEP) y la Unión de Científicos Preocupados (UCS).

Se trata del Puerto de Cartagena (Colombia), la ciudad venezolana de Coro, la isla ecuatoriana de Galápagos, el Parque Nacional Huascarán (Perú), la Reserva de Mata Atlántica del Sureste (Brasil) y la Isla de Pascua, en medio del Océano Pacífico, a 3.700 kilómetros de la costa chilena y 4.000 de la Polinesia Francesa.

“Tenemos que entender, vigilar y abordar mejor en todo el mundo la amenaza del cambio climático sobre los sitios del Patrimonio Mundial”, dijo la directora del Centro del Patrimonio Mundial de la Unesco, Mechtild Rössler.

Los efectos nefastos del calentamiento global podría incluso hacer que estos sitios pierdan su condición de Patrimonio de la Humanidad y sean expulsados de esa prestigiosa lista, integrada en la actualidad por 1.031 sitios de 163 países, de los cuales 802 son culturales, 197 naturales y 32 mixtos.

“Las conclusiones del informe ponen de relieve que alcanzar el objetivo de limitar el aumento global de la temperatura a un nivel muy por debajo de 2 grados centígrados establecido en el acuerdo de París es de vital importancia para la protección de nuestro patrimonio mundial, para las generaciones actuales y futuras”, agregó Rössler.

El puerto de Cartagena posee el conjunto de fortificaciones militares más completo de toda Sudamérica, con su catedral, palacios de estilo andaluz y antiguas residencias; pero un rápido aumento del nivel del mar e inundaciones costeras están poniendo el área en riesgo.

Fundada en 1577, Coro fue una de las primeras ciudades coloniales de América y posee unos 600 edificios históricos enclavados en una de las partes tropicales más sensibles al cambio climático, con un marcado aumento de los fenómenos meteorológicos extremos en los últimos 30 años.

Compuestas por 19 islas de origen volcánico sobre el Pacífico, las Galápagos poseen una reserva marina circundante que es al mismo tiempo un museo y un laboratorio viviente de la evolución; pero el turismo, el crecimiento poblacional, la introducción de especies exóticas e invasoras, y la pesca ilegal son una amenaza para la biodiversidad.

Ubicado en la Cordillera Blanca -la cadena montañosa tropical más alta del mundo-, el parque nacional Huascarán y su particular fauna, se ve amenazado por el derretimiento de los glaciares que expone roca rica en metales tóxicos que afectan a la calidad del agua y del suelo.

La brasileña mata atlántica es un tesoro de biodiversidad, con cientos de especies que no se encuentran en ningún otro lugar en la Tierra, muchos de los cuales se consideran amenazados o en peligro de extinción agudizado por las oscilantes condiciones ambientales, los deslizamientos de tierra y las inundaciones después de las lluvias torrenciales, entre otros fenómenos provocados por el cambio climático.

Según el informe, el impacto del cambio climático en Rapa Nui (nombre indígena de la Isla de Pascua) se proyecta sobre la escasez de agua por la reducción de lluvias, la subida del nivel del mar, las inundaciones y la erosión de la costa en donde se encuentran las grandes atracciones arqueológicas.

Mientras tanto, y con motivo de celebrarse ayer el Día Mundial del Medioambiente, una treintena de pintores, escultores y dibujantes confeccionaron un conjunto de obras en el parque de las Cataratas del Iguazú, una de las 7 Maravillas Naturales del mundo.

Bajo el lema “Cuidemos la selva misionera”, los artistas se apostaron en diversos puntos del Parque Nacional Iguazú, ante la mirada de todos aquellos que visitaron el área protegida.

“Se trató de la primera vez que artistas de distintas partes trabajaron “in situ” y no a partir de fotografías o bocetos. La gran convocatoria que tuvo la iniciativa sentó las bases para futuras ediciones”, aclararon desde Parques Nacionales argentinos en un comunicado.

Las obras terminadas se podrán disfrutar a partir de hoy y hasta el 31 de julio en una muestra en el Antiguo Hotel Cataratas.

Fonte: http://www.eldia.com/informacion-general/el-cambio-climatico-pone-en-jaque-a-6-patrimonios-de-la-humanidad-140934 (06/06/2016)

Marcahuamachuco, arqueología en la sierra de La Libertad


En la década del 80 del siglo pasado, el presidente Fernando Belaúnde Terry visitó un complejo arqueológico en la sierra de La Libertad. Emocionado y elocuente, el mandatario calificó a esas murallas y recintos de piedra de la provincia de Sánchez Carrión, como el Machu Picchu del norte.

Verdad o mentira, exageración o frase certera, lo cierto es que al igual que el recordado presidente, todos los que llegan a esta obra monumental de los huamachucos -una cultura local anterior a los incas-, se quedan más que sorprendidos.


Eso fue lo que ocurrió con nuestro colaborador Rolly Valdiva Chávez, quien en más de una ocasión ha enrumbado hacia las alturas de Huamachuco (a cuatro horas de Trujillo y a 3 350 m.s.n.m.), para comprobar si el presidente Belaúnde tenía razón o no. Usted qué opina.

Fonte: http://larepublica.pe/turismo/destinos/769482-marcahuamachuco-arqueologia-en-la-sierra-de-la-libertad-fotos (23/05/2016)

IV seminario Internacional ARTE RUPESTRE


Mayores informes:
* Secretaria de Desarrollo Económico
Tel: 8421808 - oficinaturismofacatativa@gmail.com
* Gipri, Colombia
Tel: 3106782100 - giprinet@gipri.net

quinta-feira, 16 de junho de 2016

Proponen subir tarifa de ingreso a Machupicchu para extranjeros

Machu Picchu fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco en 1983 y se le considera la creación urbana más asombrosa del Imperio de los Incas. (Foto: Miguel Bellido / Archivo El Comercio)

Según el Observatorio Turístico del Perú (OTP), los extranjeros que llegan a Machupicchu tienen un alto poder adquisitivo

Carlos Hurtado de Mendoza
Coordinador de Día_1
@Carlos_HdM

El Observatorio Turístico del Perú (OTP) propone al Ministerio de Cultura y a las empresas vinculadas con los servicios que se brindan en la ciudadela de Machu Picchu (Cusco) llevar adelante una estrategia comercial que encarezca las tarifas de acceso y estancia en este destino turístico, para los extranjeros, con el fin de hasta triplicar los ingresos económicos que genera este complejo cada año.

Así lo destaca a Día1 José Marsano, director del OTP, institución adscrita a la Universidad de San Martín de Porres (USMP). “Hacemos esta sugerencia, gracias a las estadísticas que hemos recopilado a través de nuestra Cuenta Satélite de Turismo, y con base en los estudios sobre el gasto que hacen los viajeros foráneos que arriban a la ciudadela inca”, apunta el catedrático y añade que los turistas extranjeros que visitan Machu Picchu invierten entre US$4 mil y US$5 mil por su viaje al Perú, y que con su poder adquisitivo estarían dispuestos a pagar más que eso.


“El complejo arqueológico tiene una oferta inelástica, lo que quieres decir que, por su valor turístico [es, nada menos, una maravilla del mundo] un incremento en sus tarifas de acceso y estancia no reduce en lo absoluto la demanda de visitantes”, explica Marsano.

El catedrático aclara que es necesario un estudio más detallado sobre lo que él llama el “excedente del consumidor” para definir cuáles serían los porcentajes de encarecimiento y a qué servicios se deberían aplicar.

BOMBA DE TIEMPO
Marsano refiere que esta solución también evitaría el deterioro de la ciudadela, cuya infraestructura –de más de 500 años– no estaría preparada para lidiar con las 3 mil o 3.500 visitas que recibe por día


Cabe recordar que, para aligerar el ritmo de visitas a Machu Picchu, instituciones como la Cámara Regional de Turismo del Cusco (Cartuc) han propuesto un cambio en la gestión del complejo, con visitas por horarios y turnos, y a través de hasta cinco accesos distintos a la ciudadela o incluso recorridos nocturnos o aéreos, proyectos que han quedado en ‘stand by’.

Fonte: http://elcomercio.pe/economia/dia-1/proponen-subir-tarifa-ingreso-machupicchu-extranjeros-noticia-1907268 (06/06/2016)

FREDERICK CATHERWOOD - ARTISTA DA CULTURA MAIA

Saiu a 14ª matéria da Coluna "AMÉRICA MISTERIOSA", do Jornal Página 3, de Balneário Camboriu-SC!!!


Jornal Página 3:
http://www.pagina3.com.br/coluna/americamisteriosa

SACRALIZANDO O SOLO: O USO SIMBÓLICO E PRÁTICO DOS GEOGLIFOS SUL-AMERICANOS

Já se encontra à venda o livro "Sacralizando o Solo - O uso simbólico e prático dos Geoglifos Sul-Americanos".

Interessados podem solicitar a obra diretamente comigo, pelo e-mail: daltonmaziero@uol.com.br!
Editora Scortecci. 110pg. R$ 25,00.

Ponen en marcha corredor turístico de la Ruta Moche en La Libertad

Las Huacas del Sol y de la Luna son uno de los principales atractivos turísticos de la Ruta Moche en La Libertad. | Fuente: RPP / Archivo

Entre principales destinos turísticos están Chan Chan, El Brujo-Cao, San José de Moro y las Huacas del Sol y de La Luna.

El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo puso en marcha el Corredor Turístico Preferencial Ruta Moche el cual comprende 120 kilómetros de extensión en la región La Libertad y 250 kilómetros en Lambayeque.

La ministra Magali Silva indicó que los destinos turísticos de la Ruta Moche en la región La Libertad son Huaca Rajada, Chan Chan, El Brujo-Cao, San José de Moro y las Huacas del Sol y de La Luna, así como las playas de Huanchaco, Puerto Malabrigo (conocida por los surfistas como Chicama) y Pacasmayo.

Hay que indicar que este corredor en el tramo Trujillo, se inicia en el Aeropuerto Internacional Carlos Martínez de Pinillos y comprende toda el área urbana y distritos periféricos de la ciudad, museos, iglesias y complejos arqueológicos, circuito de playas, así como el distrito de Magdalena de Cao de la provincia de Ascope. En cada uno de estos lugares se han identificado atractivos turísticos, como la ciudadela de Chan Chan.

El Centro de Control y Comunicaciones funciona en la División de la Policía de Turismo de Trujillo. Su moderno sistema de comunicaciones considera la instalación de equipos de radio base en el Centro y en las Comisarías de los distritos de Huanchaco, Moche, Bellavista y Magdalena de Cao.

Fonte: http://rpp.pe/peru/la-libertad/ponen-en-marcha-corredor-turistico-de-la-ruta-moche-en-la-libertad-noticia-968957 (06/06/2016)

domingo, 12 de junho de 2016

Isla de Pascua: el ombligo del mundo

A mitad de camino entre Chile y Tahití, este enigmático museo a cielo abierto atrae cada vez a más visitantes, seducidos por los misterios de la cultura rapa nui y sus legendarios moai

Por Teresa Bausili
LA NACION

Ladera del volcán Rano Raraku, la cantera de los moai. Foto: Estrella Herrera.

No fue el ruido, ni los semáforos, ni siquiera el ritmo estridente de la gran ciudad. Lo que más le costó asimilar a Sebastián Pakariti en aquel largo año que pasó en Santiago de Chile fueron las distancias. "Aquí todo está cerca. Salir a pescar, ir al campo, los amigos... Todo lo contrario a lo que sucede en el continente", comenta el joven guía del pueblo rapa nui, quien, como la mayor parte de aquellos que alguna vez traspasaron la frontera de acantilados, no tardó en regresar a la isla de Pascua.

Curiosa paradoja la de Sebastián. Porque si hay un lugar en el mundo que está absolutamente lejos de todo, ése es la isla de Pascua. En medio del Océano Pacífico, a 3700 kilómetros de la costa chilena y 4000 de la Polinesia Francesa, la isla es el símbolo geográfico de la soledad. No hay lugar poblado que esté más aislado del resto del mundo. Pitcairn, otro puntito perdido en la inmensidad del Pacífico, es la tierra firme más cercana: está a 1900 kilómetros y cuenta con apenas 47 habitantes.

Así y todo, en el aeropuerto Mataveri -cuya pista fue ampliada por la NASA como alternativa de emergencia para el aterrizaje de los transbordadores espaciales-, aterrizan de a montones los turistas, que son recibidos con collares y guirnaldas de flores (al partir, como despedida, con collares de caracoles). Tras cinco horas de vuelo desde Santiago, llegan todos los días en los vuelos colmados de LATAM (LAN hasta hace pocas semanas).

Aunque las aguas templadas y cristalinas de la isla atrajeron al mismísimo Jacques Cousteau, prácticamente nadie viene hasta aquí por el buceo. Ni siquiera para darse una panzada de pescados y mariscos, ver espectáculos folklóricos o retozar en la arena de coral de la playa Anakena.

El visitante promedio llega invariablemente atraído por el misterio que envuelve el territorio, por su enigmática cultura y por los esculturales moai (el plural es así, sin s), tallados entre los siglos XII y XVII d.C. En total, se han contabilizado 887 de estas estatuas de rostro alargado y pómulos salientes, un verdadero ejército de figuras de piedra sembradas por toda la isla. De éstas, 288 han sido erigidas sobre un altar o ahu, de espaldas al mar. El resto -con excepción del ejemplar que se exhibe en el Museo Británico de Londres- aún se encuentra diseminado en la cantera del volcán Rano Raraku, desde donde se extraía la toba volcánica para esculpir.

A medida que se asciende hacia el cráter, por la ladera verde que da al mar, yacen los torsos partidos, rostros hundidos en la maleza (sus cuerpos están enterrados debajo de la superficie) y las tallas decapitadas. Allí se destaca el moai más grande jamás concebido -22 metros de altura y 182 toneladas-, pero no está terminado (se cree que incluso hubiese sido imposible de trasladar por su gran tamaño). Los rapa nui sacaban las estatuas ya talladas de la roca madre y las trasladaban por las inclinadas laderas del volcán y el suelo pedregoso hasta el lugar donde debían ser erigidas. Sobre cómo las transportaban, incógnita que asoló a investigadores durante décadas, hay por lo menos cinco teorías: desde el uso de trineos hasta la ayuda, cómo no, de extraterrestres, aunque la más aceptada hoy es que se movieron gracias a cuerdas y tracción humana, parados.

En la pared interna de Rano Raraku, por encima del espejo de agua dulce en cuyas orillas pastan manadas de caballos salvajes, todavía se distinguen los contornos de numerosas figuras a medio esculpir.

Fue en las faldas de ese volcán donde, según la tradición oral de los rapa nui, se libró una de las más sangrientas batallas (al parecer, por el control de los recursos) entre los clanes de los "orejas cortas" y sus enemigos, los "orejas largas" . Denominaciones que en realidad no son más que un error de traducción, ya que los nombres originales eran hanau momoko (raza alta) y hanau e' ep (raza larga). El asunto es que las guerras entre clanes, el fin del culto a los antepasados (porque la teoría más extendida es que los moai no eran sino representaciones de los ancestros más importantes de cada linaje) y los terremotos de diversa magnitud terminaron por sellar el destino de los colosos impertérritos.

El poder de la mirada
De todas las plataformas donde se erigen los moai, la más fotografiada es el ahu Tongariki, donde se restauraron 15 figuras, con financiación japonesa (una excusa para hacer publicidad de sus grúas, es la versión más extendida entre los rapa nui). A pasos del rugido ronco del Pacífico, las 15 miran al interior de la isla, protegiendo a sus habitantes con sus miradas vacías e inexpresivas: les faltan los ojos, que se hacían de coral blanco y obsidiana y eran el Mana o alma de la figura. Sólo cuando un moai tenía sus ojos incrustados estaba terminado y empezaba a ejercer su poder protector sobre el poblado (razón por la cual miraba hacia la villa y no al mar). Por eso, durante la cruenta guerra entre clanes, lo primero que hacían los guerreros era destruir los ojos de los moai de la tribu enemiga. En el Museo Sebastián Englert (no hay otro en la isla; debe su nombre al sacerdote alemán que llegó allí en 1935 y dedicó los últimos 34 años de su vida al estudio y difusión de la cultura rapa nui) se atesora el único ojo de moai original descubierto hasta ahora.

El ahu Tongariki es uno de los más visitados de la isla; sus 15 moai fueron restaurados a mediados de los años 90. Foto: Estrella Herrera

Hay una sola figura que aún luce sus ojos de coral y es la que se levanta en el ahu Tahai, otro centro ceremonial muy cercano a Hanga Roa, la capital y única población de la isla. Los restauró a fines de los años 60 el arqueólogo norteamericano William Mulloy, que está sepultado en las afueras de Hanga Roa y es el único extranjero en cuya tumba reposa un trozo de toba volcánica (al no ser rapa nui, no se le puede colocar una reproducción de moai, como sí se ve en cambio en el cementerio local).

Otro grupo de moai restaurados es el de la plataforma de Anakena, también de visita obligada, pero sobre todo por la preciosa playa que se extiende a sus espaldas (la otra playa habilitada, Ovahe, igualmente espectacular aunque diametralmente distinta, es una pequeña franja de arena escondida al pie de un abrupto acantilado). Con su arena blanca y refulgente, el agua turquesa y el bosque de palmeras traídas de Tahití (la isla quedó desforestada hace siglos), Anakena bien podría ilustrar un ranking del tipo "Las diez mejores playas de..."

Aquí fue donde, según la leyenda, habría desembarcado en el siglo IV ó V d.C. el primer rey de la isla, Hotu-Matu'a, junto a su familia y su séquito, en dos grandes canoas. Mientras los antiguos navegantes europeos temían caer del planeta si se alejaban demasiado del continente, los habitantes de Polinesia cruzaron 4000 kilómetros de agua en sus angostas embarcaciones hasta llegar a la isla de Pascua. También alcanzaron Nueva Zelanda, al oeste, y Hawai, al norte, formando un gran triángulo cuyo vértice oriental ocupa Pascua.

Durante siglos, los rapa nui estuvieron convencidos de que estaban solos en el mundo, de que no había nada más del otro lado del océano. Por eso, el nombre original de la isla, Te Pito Te Henua, que puede traducirse como "el ombligo del mundo", parece el más acertado. Cuando llegaron los europeos en la Pascua de 1722, la isla adoptó su nombre actual. Para entonces, los habitantes se encontraban diezmados por las feroces luchas intestinas, aunque todavía les faltaba padecer pestes, piratas y traficantes de esclavos, entre otros flagelos que en algún momento redujeron a los rapa nui a apenas 111.

Superpoblación
Hoy la población alcanza las 6000 personas, de las cuales aproximadamente 3500 son rapa nui. Un número muy inferior al de turistas que anualmente visitan la isla. El año pasado fueron 90.000 (hasta 1994 no llegaban ni a 10.000) y, lejos de alegrarse, muchos lugareños levantan las cejas. Es que existe una fundada preocupación por el cuidado del patrimonio de la isla, a la que suelen definir como un gran museo a cielo abierto, con sus monumentales estatuas salpicadas por toda la superficie. El último incidente serio ocurrió en 2008, cuando un turista finlandés arrancó parte de una oreja a un moai, aparentemente para llevársela de recuerdo. Fue descubierto y debió pagar 17.000 dólares de multa. Tuvo suerte: evitó una condena de cinco años de cárcel, tras pedir perdón públicamente por su "irresponsable actitud". El enardecido alcalde de la isla había incluso propuesto cortarle la oreja al turista, en una versión poco aggiornada de la ley del talión.

El mayor problema, de todos modos, no son los turistas (al fin y al cabo la isla vive casi enteramente de ellos), sino aquellos que llegan para quedarse. Con buenos sueldos y buena calidad de vida, los inmigrantes (la mayoría de Chile, país al que la isla fue anexada en 1888, aunque culturalmente tienen poco en común) están muy cerca de superar a los locales. Diferentes estudios indican que, para ser sustentable, la población de Pascua no debe superar las 8000 personas. Más allá del hecho de que la isla debe traer todo de Chile, desde las camionetas último modelo hasta la cebada para producir la cerveza local (Mahina), también hay serios problemas con las napas y con la basura, que debe ser uno de los pocos productos que "exporta" este pequeño territorio de 170 km2 (aquello que no se puede reciclar se envía a Chile).

Se cree que fue justamente una crisis de superpoblación la que, entre los siglos XV y XVIII, originó la escasez de recursos, el enfrentamiento entre las doce tribus que habitaban la isla y el fin de una era, la misma en la que todo un pueblo se consagró al culto de los moai.

Artesanías de moai con sus característicos pukao o tocados. Foto: Estrellas Herrera

El verdadero misterio
El misterio de los moai o "rostros vivientes" suele opacar un hecho aún más asombroso: cómo un pueblo pudo desarrollar una cultura tan compleja en semejantes condiciones de aislamiento. Porque los antiguos isleños no sólo manejaban conocimientos de astronomía, navegación y agricultura, sino que crearon una escritura espontánea sin influencia de otras culturas. Se trata de glifos grabados en tabletas de madera, un saber que lamentablemente se perdió cuando la población fue llevada como esclava a Perú entre los años 1862-64 (para trabajar en la extracción y explotación de guano).

Lo que sí se sabe es que, con el fin de la era de los moai, se inició el culto al Hombre Pájaro, que se extendió hasta 1867. Se trataba de una competencia entre los mejores guerreros de cada clan, cuyo ganador gobernaría todas las tribus durante un año. De esta manera, los participantes nadaban 2 km hasta la islita de Motu Nui, donde esperaban días o semanas a que llegara el manutara, un ave que nidifica en islas oceánicas. El primero en encontrar un huevo y llevarlo de vuelta a la aldea era investido como tangata-manu u hombre pájaro, y vivía en reclusión ceremonial por un año.

Esta nueva expresión política y religiosa, centrada en el dios Make-Make y en el poder de los líderes guerreros, tenía en Orongo su aldea ceremonial. Enclavado entre el cráter del volcán Rano Kau y un acantilado que cae abruptamente en el Océano Pacífico, el de Orongo es uno de los entornos más espectaculares de toda la Isla de Pascua.

El único moai de Orongo tenía la singularidad de estar tallado en basalto (piedra más dura que la toba volcánica) y exhibir varios petroglifos. En 1868 el barco inglés Topaze se lo llevó -con la inocente colaboración de los isleños- a la reina Victoria como souvenir, y en la actualidad está exhibido en el Museo Británico de Londres. Aunque ya hubo iniciativas para repatriar moai a la isla (no se sabe con exactitud cuántos han sido extraídos), aún no ha existido un reclamo oficial de devolución de esta pieza por parte del gobierno de Chile.

Datos útiles

Cómo llegar
Latam vuela de miércoles a lunes a la isla de Pascua, con conexión en Santiago de Chile, desde US$ 882 con impuestos incluidos.
0810-9999-526; www.latam.com

Parque Nacional
Los principales recintos históricos de la isla están considerados parque nacional. Para poder visitarlos hay que pagar una entrada de valor equivalente a US$ 60 por persona. Lo más conveniente es pagarla en el aeropuerto.

Dónde dormir
Explora Rapa Nui: a 8 km de Hanga Roa (lo que equivale a pleno campo), este hotel 5 estrellas tiene una estadía mínima de tres noches. Ofrece 18 exploraciones de diferentes niveles por mar, en bicicleta o caminando, con fuertes connotaciones culturales y arqueológicas. Las tarifas en temporada media (1º de mayo al 14 de noviembre y 1º de marzo al 30 de abril de 2017), por tres noches y en habitación doble, a partir de US$ 2538. Incluyen todas las comidas y bar, exploraciones y traslados. www.explora.com

Hanga Roa Eco Villahe & Spa: también 5 estrellas, está en el pueblo de Hanga Roa, frente al mar. Por noche en habitación doble, con desayuno, a partir de US$ 300 en temporada baja y US$ 420 en alta. www.hangaroa.cl

Clima
La isla tiene un clima cálido y subtropical, con una temperatura anual promedio de 21°C. Febrero es el mes más cálido, con 27°C como temperatura máxima promedio.

Fonte: http://www.lanacion.com.ar/1900516-isla-de-pascua-el-ombligo-del-mundo (22/05/2016)

sábado, 4 de junho de 2016

Petroglifos son arrojados a un río tras construcción de colegio

Foto: Los petroglifos tienen figuras alusivas al sol, la luna y el mono.(Junior Meza/El Comercio)

Este atentado contra el patrimonio ocurrió en Satipo, Junín. La obra será paralizada


Por Junior Meza

Cinco petroglifos de aproximadamente 3.500 años de antigüedad fueron hallados durante la ampliación del colegio emblemático Francisco Irazola y luego arrojados en las orillas del río Satipo, en Junín. El Ministerio de Cultura confirmó este atentado contra el patrimonio arqueológico y aseguró que paralizará la obra.

Según versiones recogidas por El Comercio, los petroglifos fueron encontrados hace un mes por obreros del consorcio Terrazun, que ejecuta la obra, en un terreno de 30 mil metros cuadrados. El encargado de los trabajos, Renato Obregón, admitió que lanzaron las piedras al río porque creyeron que habían sido talladas por escolares y no repararon si tenían un valor histórico.

Algunos vecinos se percataron del hallazgo y alertaron al municipio de Satipo. La comuna rescató y limpió dos petroglifos, mientras que los tres restantes siguen ocultos bajo tierra y lodo.

Alistan sanciones
El jueves pasado, este Diario acompañó a representantes del Ministerio de Cultura a visitar el colegio Irazola y el río Satipo, donde fueron arrojadas las piedras. Se constató que en los petroglifos rescatados hay figuras alusivas al sol, la luna y el mono.

Según Jorge Sulca, representante del sector Cultura, la constructora cometió varias irregularidades para no alertar a las autoridades sobre el hallazgo. “En la obra, se debió tramitar un plan de monitoreo arqueológico y un certificado de inexistencia de restos arqueológicos (CIRA)”, dijo el funcionario.

El Ministerio de Cultura ha pedido la paralización de los trabajos y un informe sobre el tema a la Municipalidad de Satipo.

Es preciso recordar que en Huanacaure, ubicada a 15 minutos de Satipo, está uno de los más grandes yacimientos de petroglifos del país. Muchos de ellos han sido dinamitados por huaqueros que creen que esconden tesoros.

Fonte: http://elcomercio.pe/peru/junin/petroglifos-son-arrojados-rio-construccion-colegio-noticia-1903614 (23/05/2016)

Declaran patrimonio las ruinas de Tukipaya


El sitio está ubicado en el municipio de Comarapa, donde se hallan los silos, una fortaleza y caminos coloniales

La Asamblea Legislativa Departamental (ALD) aprobó la ley que declara Patrimonio Cultural, Histórico y Arqueológico a los Silos de Tukipaya, de San Bernabé y Los caminos precoloniales. Esto por su relevancia histórica, arqueológica y turística. Están ubicadas en el municipio de Comarapa, a 245 km de la capital cruceña.

“Queremos conservar, proteger y promover estos sitios que son parte de la historia”, dijo Alcides Vargas, asambleísta de Vallegrande, que considera necesarias acciones preventivas y correctivas para asegurar la integridad de estos sitios.

Los silos de Tukipaya, posiblemente fueron construidos por los mitimaes del Estado Inca, dado que precisaban de depósitos de alimentos para abastecer numerosas fortalezas. Se presume que La Fortaleza de Tukipaya, existió antes de Túpac Yupanki y que sirvió de descanso a las milicias coloniales. Los caminos Pea Biru, Tape Aviru, Capac Ñan, Camino Real, Camino del Poblamiento, sendas cubiertas de loza de piedra, eran las rutas de intercambio de alimentos y de información. Posiblemente la ruta que siguieron los guaraníes para llegar a los pueblos de los Andes

Fonte: http://www.eldeber.com.bo/santacruz/declaran-patrimonio-ruinas-tukipaya.html (19/05/2016)