quarta-feira, 29 de março de 2017

QUIPUS - Sistema de registro incaico

Saiu a 31ª matéria da Coluna "América Misteriosa", do Jornal Página 3 de Balneário Camboriú!!!
Passa lá para conferir!!!
Link: http://www.pagina3.com.br/coluna/americamisteriosa

Huaicos: Zona Arqueológica de Caral está fuera de peligro

La arqueóloga Ruth Shady señaló a Andina que todos los sitios urbanos de la época de Caral en el valle de Supe están situados en altura por lo que no corren peligro. (Foto: Zona Arqueológica Caral)

La ubicación de la Zona Arqueológica Caral la mantiene a salvo de lluvias, aseguró encargada de la puesta en valor del lugar

Los huaicos y lluvias que azotan nuestro país también han puesto en peligro los más importantes sitios arqueológicos del norte. Aunque en un primer momento se pensó que la Zona Arqueológica Caral, en la provincia de Barranca, correría la misma suerte, la arqueóloga Ruth Shady, afirmó que la Ciudad Sagrada está a salvo gracias a la ubicación de sus construcciones.

En entrevista a la agencia Andina, Shady, encargada de la puesta en valor de la Zona Arqueológica Caral, señaló que todos los sitios urbanos de la época de Caral en el valle de Supe están situados en altura por lo que no corren peligro.

Zona Arqueológica Caral

Estas declaraciones ponen calma sobre el estado de la Zona Arqueológica Caral, luego de que cerrara sus puertas a los visitantes desde la semana pasada a causa de las prolongadas lluvias, el desborde del río Supe y un huaico que arrasó con los cultivos de la zona aledaña a la llamada ciudad más antigua de América. Estos sucesos han afectado en gran medida la carretera de acceso al sitio arqueológico, por lo que la atención aún no será habilitada por medidas de seguridad.

Ruth Shady también recalcó que aunque la Zona Arqueológica Caral está fuera de peligro, “los que están en riesgo son los vecinos de centros poblados actuales que están cerca de la ribera”, indicó a Andina.

Fonte: http://elcomercio.pe/vamos/peru/huaicos-zona-arqueologica-caral-esta-fuera-peligro-noticia-1977826 (21/03/2017)

quinta-feira, 23 de março de 2017

Não foi só a Grécia: Arqueólogos descobrem formas democráticas na América pré-colombiana


Um candidato político estava de pé numa praça, nu e se preparando para ser atacado por seus compatriotas, pelos quais havia arriscado recentemente sua vida na guerra ... Este foi apenas o começo do longo processo para se candidatar ao governo da cidade de Tlaxcallan no século XVI.

A cena é descrita por um padre espanhol que visitou a metrópole mesoamericana, que foi fundada em torno do ano de 1250 no território que agora faz parte do México. Um grupo internacional de arqueólogos descobriu nesta cidade antiga algo impensável para os especialistas mesoamericanos: uma república. As informações são da ScienceMag.

O processo para se tornar um representante da cidade na cidade no momento descrito era bem complicado. Se sobrevivesse à cerimônia descrita acima, o candidato entrava em um templo e por lá permanecia por até dois anos, enquanto os sacerdotes lhe ensinavam o código moral e legal. Ele também era torturado com fome, açoitado com chicotes quando dormia e forçado a se cortar em rituais de derramamento de sangue.

Depois de passar todos esses testes, se passasse, ele se tornava um membro da elite local: um dos 100 senadores que tomavam as decisões mais importantes nas decisões militares e econômicas.

De acordo com pesquisa liderada por Lane Fargher e pelo arqueólogo e antropólogo Richard Blanton, Tlaxcallan é uma das sociedades pré-modernas em todo o mundo que, de acordo com arqueólogos, estavam organizados coletivamente; onde os governantes compartilhavam o poder e as pessoas comuns tinham voz nas decisões importantes.

Estas sociedades não eram necessariamente democráticas, no sentido moderno em que os cidadãos votam, mas eram radicalmente diferentes sistemas políticos em que o poder era herdado e autocrático. Arqueólogos dizem que estas "sociedades coletivas" deixaram vestígios em cultura material, como a arquitetura repetitiva, a ênfase no espaço público, a preferência pela produção local em detrimento de bens exóticos e hiatos de riqueza, que foram menos significativas.

Os sistemas coletivos enfatizavam o ofício de governante que, em teoria, poderia ser realizado por qualquer pessoa na sociedade: líderes não nascem, eram construídos. No entanto, "coletivo" não significa "socialista", enfatiza Blanton: sociedades coletivas quase sempre tinham economias de mercado.

A maioria das cidades mesoamericanas estavam centradas em um núcleo de pirâmides monumentais e praças. Em Tlaxcallan, no entanto, as praças estavam espalhadas por todos os bairros, sem centro ou hierarquia clara. Fargher também aponta para uma linhas rochosas no solo arenoso, onde havia paredes de 600 anos atrás. De acordo com o arqueólogo, foi uma série de pequenas casas que foram reconstruídas várias vezes com um pátio: uma casa típica de uma pessoa comum.

"Por um longo tempo, no âmbito da arqueologia estávamos à procura de marcadores de um rei. Agora, há de dar sentido às sociedades sem rei", disse uma dos pesquisadores, Rita Wright.

Fonte: https://br.sputniknews.com/americas/201703177919668-america-pre-colombiana-democracia/

Daños en patrimonio arqueológico de Lambayeque fue moderado

Obras de prevención evitaron un daño mayor a las huacas

ANDINA/Difusión

Lima. Debido a las lluvias intensas en la región Lambayeque se registró una "afectación moderada" al patrimonio arqueológico y esto pudo ser mitigado gracias a las obras de prevención que se hicieron años anteriores sobre las huacas principales y sitios emblemáticos.

El titular de la Unidad Ejecutora Naylamp, Alberto Risco, sostuvo que los daños se registraron en la infraestructura construida con adobe, pero ya se había colocado coberturas para evitar un mayor daño al patrimonio del país.

“La afectación ha sido moderada y fue mitigada por la cobertura que se colocó y por los trabajos de prevención que se hicieron de manera previa, muchos de estos trabajos se hicieron en las huacas más emblemáticas para el fenómeno El Niño que se esperaba el año pasado”, informó el funcionario a la Agencia Andina.

Recalcó que existen huacas muy grandes, por lo que es complicado proteger toda la infraestructura como Huaca Larga en Túcume, cuya longitud supera los 350 metros, por lo que no se puede proteger todo el lugar.

Sin embargo, recalcó que los trabajos que mitigaron los efectos adversos de las lluvias están referidos a la instalación de tuberías de desagüe para el agua de las precipitaciones, limpieza de canales, instalación de techos ligeros sobre el patrimonio, entre otras acciones de prevención que han sido ejecutadas con anterioridad.

Informó que estos trabajos se han realizado en el Bosque de Pómac, núcleo de la cultura Lambayeque, huaca El Oro, huaca La Merced, huaca Las Ventanas, Huaca Rajada, Saltur, entre otros complejos arqueológicos.

Indicó que lluvias de gran magnitud siempre va a traer algún tipo de afectación al patrimonio arqueológico, motivo por el cual continúan instalando y dando mantenimiento a la infraestructura que viene protegiendo los principales muros de las huacas de la región.

(FIN) JCR/MAO

Fonte: http://www.andina.com.pe/agencia/noticia-danos-patrimonio-arqueologico-lambayeque-fue-moderado-659211.aspx (21/03/2017)

domingo, 19 de março de 2017

Símbolos prehispánicos del poder feminino

Figurillas de sacerdotisas halladas en 2015 en el sitio de Vichama, pertenecientes a Caral. (Ministerio de Cultura)

Un recorrido por los hallazgos que demuestran la importancia de las sacerdotisas en el Perú prehispánico.

Por: Íñigo Maneiro

En el museo de la Universidad de Denver, Estados Unidos, hay un vaso de plata repujada que debería estar expuesto en el Perú. Está cubierto de dibujos y escenas que resumen la historia de una pirámide de barro trunca, de 40 metros de altura, que se encuentra en el interior del bosque seco lambayecano rodeada de algarrobos, espinos y campos de cultivo. Si proyectásemos todos esos diseños que cubren la base y las caras del vaso de Denver en su totalidad, tendríamos una especie de mapa del tesoro, en que aparecen personajes, símbolos, iconografías y detalles que los arqueólogos descubrieron —como ha ocurrido con otros vasos y en distintos enterramientos— en esa huaca que tiene forma de t.

En los años noventa, Christopher Donnan había encontrado, en la parte norte de la huaca de adobe, pinturas murales, mobiliario y enseres que indicaban la existencia de un trono. El principio de dualidad de las sociedades precolombinas —a un elemento le corresponde su opuesto con el que se complementa— hizo sospechar al arqueólogo Carlos Wester que, en la parte sur, habría un enterramiento de élite. El vaso de Denver de 17 centímetros cuenta la historia de Chornancap —el nombre que tiene el enterramiento—, de la sacerdotisa que encontraron dentro y de gran parte de la cultura lambayeque, también conocida como sicán.

Representación de la sacerdotisa de Chornancap, quien fue hallada en una tumba acompañada de ocho mujeres jóvenes. (Archivo El Comercio)

Tumbas reales
Antes de esta cultura ya se conocían mujeres que pertenecían a las más altas jerarquías del poder. Algo que atraviesa todas las culturas y épocas del Perú. Régulo Franco encontró a la Dama de Cao (La Libertad, km 604 Panamericana Norte) en un fardo funerario de unos 100 kilos de peso formado por casi 30 capas de mantos, vestidos y adornos metálicos. Le sorprendió el excelente estado de conservación en que se encontraba la momia —de una mujer de 25 años que falleció por complicaciones en el embarazo—, y su cuerpo cubierto de tatuajes de arañas, monos, serpientes, felinos y aves, realizados con un compuesto del mercurio llamado cinabrio.

Luis Jaime Castillo y Christopher Donnan descubrieron en diferentes cámaras funerarias de gran tamaño, ubicadas en San José de Moro, Chepén (La Libertad, km 761 Panamericana Norte), varias sacerdotisas adornadas con riquísimos ajuares, entre las que había por lo menos una niña. También encontraron restos en los que se evidenciaban producciones masivas de chicha y de alimentos, que podrían responder a encuentros de personas que llegaban a este sitio de La Libertad por motivos religiosos vinculados a las sacerdotisas.

En Nasca (km 451 Panamericana Sur) hay 34 pirámides de adobe cubiertas por las arenas del desierto en un área equivalente a unos 2.400 campos de fútbol profesionales. El arqueólogo italiano Giuseppe Orefici ha desenterrado una de esas pirámides en Cahuachi y ha encontrado tejidos, cerámicas, restos de cultivos y miles de pedazos de antaras de cerámica. Todas estas piezas se observan en un magnífico museo del centro de la ciudad: el Antonini. Parece que Cahuachi fue el epicentro más importante de los nasca, a donde llegaron personas de otras latitudes y desde donde se idearon las líneas que se observan en avioneta. En una posición privilegiada dentro de la pirámide, Orefici halló la momia de una niña. Estaba cubierta de joyas, rodeada de cerámicas en miniatura y tenía una nariguera de oro que tapaba su cara coloreada de rojo. Además, la envolvía un tejido que tenía pinturas y bordados de orcas, la máxima divinidad de los nasca junto al felino.

Lo más llamativo de estas mujeres es su ajuar, además de todo lo que las acompaña, que no es más que la manifestación del poder que representaban. En sus tumbas se han obtenido coronas, máscaras y orejeras de oro. Tejidos y cerámicas finísimas que llegaban como ofrendas de la sierra. Pectorales perfectos de metales preciosos. Vasos de plata, báculos y cetros. Lapislázulis originarios de Chile y ojos de tigre de Brasil. Collares elaborados por miles de cuentas diminutas de spondylus, la concha roja y blanca que vive en las cálidas aguas entre Tumbes y Centroamérica y que se consideraba sagrada desde el Arcaico. El spondylus, conocido como mullu y asociado a enterramientos de élite, está presente en las iconografías de tejidos y cerámicas de varias culturas, y con su polvo, después de molerse, se rociaban los caminos, como señal de purificación, por los que pasaban los gobernantes y gobernantas de la época.

En torno a este bivalvo, asociado por su forma a la vagina, se crearon larguísimas rutas de intercambio entre Chile y Centroamérica, y parece, según María Rostworowski, que la conquista inca de Tumbes y Piura era para asegurar y controlar la producción de las conchas.

Además de esa exhibición de oro y fastuosidad que adornan a las poderosas del antiguo Perú y que se puede observar en los museos de sitio respectivos, y en los de Brüning y Tumbas Reales, esas mujeres no estaban solas. En ocasiones estaban acompañadas por séquitos de niños, hombres y otras mujeres, o también llamas, el animal que transporta al muerto al lugar de los ancestros.

Incluso antes, en el periodo formativo, se hallaron enterramientos de mujeres de la élite, como la que encontró el japonés Yuji Seki en Pacopampa, una señora con el cráneo deformado, un rico ajuar de oro y conchas marinas, rodeada por una gran cantidad de ofrendas. Y si nos vamos más atrás seguiremos observando representaciones de lo femenino, vinculado al poder político, religioso y ritual: desde que los grupos nómadas adornaban las paredes de las cuevas y las montañas con pinturas rupestres y petroglifos, como los que estudia Santiago Rivas en el corazón de la selva que rodea Balsapuerto (Loreto), donde se aprecian batracios preñados —animales asociados a su vez a ritos para obtener lluvia— y siluetas de mujeres con tocados.

Para responder la pregunta sobre las mujeres en la cultura lambayeque, Carlos Wester y su equipo debían excavar en la parte sur de Chornancap, donde encontraron al personaje con ojos en el cuerpo y corona de serpientes en la cabeza que aparece en las iconografías del vaso de plata de Denver.

El vaso de Denver, donde se cuenta la historia de Chornancap y de gran parte de la cultura lambayeque, también conocida como sicán.

La sacerdotista y sus ofrendas
Cuando descubrieron a la mujer de Chornancap, esta miraba al este, que es el territorio de la luna, y se ubicaba de espaldas al mar. Estaba enterrada a 60 centímetros por encima de un hombre que tenía perlas y un collar de spondylus, y que estaba acompañado de dos jóvenes. Este enterramiento superpuesto era algo inédito en la arqueología peruana. El hombre se encontraba junto a la capa freática, el agua, el elemento del que nacieron los spondylus que llevaba en el cuello. Quizá por su ubicación y sus ornamentos podía tratarse del buzo especialista en obtener esas conchas.

La sacerdotisa tenía ofrendas que venían de regiones lejanas, como los pectorales elaborados con conchas ecuatorianas y el oro de sus joyas que provenía de la selva del Marañón, donde viven los jíbaros, los aguarunas y los huambisas. Estaba acompañada de ocho mujeres jóvenes y un camélido. Su cuerpo aparecía cubierto de anillos, brazaletes y pectorales, hechos de oro y piedras semipreciosas. Junto a ella, había copas, un cáliz, cetros y más perlas. Estaba cubierta de mantos que tenían 90 discos cosidos y cuyos significados remiten a la luna. Su ajuar incluía tocados, orejeras de oro con grabados de olas y cactus sampedro, collares de spondylus, cerámicas en miniatura, un cuenco de plata repujada con serpientes y jaguares, y una corona en la que se aprecia un ave cayendo en picada. Muchos de esos símbolos remiten al relato de Naylamp, el dios fundador de los sicán, y sitúan a la sacerdotisa en la cúspide del poder entre ellos.

El descubrimiento de Carlos Wester no solo completa la historia cultura del norte del país con el desenterramiento de un personaje de la élite. Corrobora algo que se hunde en la noche de los tiempos: en las sociedades precolombinas las mujeres han participado del poder más alto igual que los hombres. Quizá menos importante sea el nombre que los arqueólogos le dan a ese poder, que es el tema en el que más discrepan: ¿eran sacerdotisas?, ¿reinas?, ¿curacas?, ¿chamanas?, ¿diosas?

El norte ha sido especialmente próvido de ese poder femenino: no solo por las mujeres de Chornancap, Cao o San José de Moro. También porque, en muchas representaciones de cerámicas, frisos, vasos de plata, relatos, figurines, telares, murales, etc., lo femenino ha ordenado, dirigido y completado de significado el mundo en que los antiguos se encontraban. Se las ve en dibujos montadas en la luna, copulando con jaguares, el animal divino por excelencia, rodeadas de personas y adornadas con tocados y coronas.

Es muy probable que el entorno en que se desenvolvieron esas culturas tuviese una influencia determinante para que varias de las mujeres más poderosas en la historia del Perú sean originarias del norte.

Collar de oro perteneciente a la señora de Cao. (Archivo El Comercio)

La dualidad y el territorio de la luna
Unos siete mil años atrás, grupos nómadas recorrían el valle lambayecano, que se extiende desde el generoso océano Pacífico hasta la cordillera en torno a Olmos. La geografía, ubicación y clima que posee lo hacen uno de los valles más fértiles, desde el punto de vista agrícola, del mundo. Ahí se domesticaron plantas que, a medida que se cultivaban, provocaron la sedentarización de los grupos, lo que permitió mucho después el nacimiento de esas poderosas y fascinantes culturas cupisnique, moche, chimú o sicán, que se dedicaron más al arte, la ingeniería y los viajes, que a la guerra y los intereses imperialistas.

El salto del nomadismo, vinculado al fuego y a los grupos de cazadores, al sedentarismo de los cultivos facilitó la emergencia de las mujeres y su identificación con la tierra y la luna como divinidades femeninas. Como la madre tierra, las mujeres eran las proveedoras y las que alimentaban al grupo con las plantas de cultivo. Actividades que eran una extensión de las tareas de recolección en las que ellas destacaban desde hacía miles de años. A su vez, los cultivos dependen de la luna. Esta rige las mareas, las lluvias, los ciclos de las plantas y, además, se la vincula a los periodos menstruales. Desde los tiempos más antiguos, la tierra y la luna se convirtieron en territorios femeninos, es por eso que la sacerdotisa de Chornancap se ubicaba de espaldas al mar (el espacio masculino) y miraba a la luna (el territorio femenino).

No son comunes los templos dedicados a la feminidad. Pero tampoco lo eran los destinados al dios Inti. Quillarumiyoq, “el lugar de la roca dedicada a la luna”, está ubicado en las partes altas de Ancahuasi, a 45 km del Cusco (km 921 IIRSA Sur). En el sitio hay terrazas, canales de agua, una cueva con petroglifos y pinturas en mal estado de conservación, y una roca que destaca por su tamaño. Tiene grabado un diseño único en los Andes: un semicírculo perfecto que incluye ocho tallas cuadrangulares que podrían indicar las fases de la luna. Parece que Quillarumiyoq era un centro de culto a Quilla, la diosa de las plantas, el firmamento y los cultivos, la protectora de las mujeres y la que les enseñaba a tejer.

Todo esto, en el norte, centro y sur, en la costa, sierra y selva, se basa en el principio de la dualidad que define las cosmovisiones de las culturas precolombinas: sol y luna, hombre y mujer, dentro y fuera, arriba y abajo, tierra y mar. Opuestos que se complementan y que, juntos, forman entidades nuevas. Este concepto se observa de manera clara en Ventarrón, a 40 kilómetros de Chiclayo.

Cuando Ignacio Alva descubre huaca Ventarrón resuelve otro vacío que existía en las culturas del norte del país. En torno a Ventarrón se asentaron hace cinco mil años los primeros agricultores para cultivar pacaes, zapallos, pallares, camotes y algodón, que utilizaban para preparar redes de pesca. Además de esos cultivos, Alva ha encontrado una trompeta hecha de caracol tumbesino y una momia de guacamayo amazónico que muestran cómo, desde las épocas más remotas, los locales seguían rutas de intercambio con otros puntos lejanos de la costa, y con la selva, a través del Abra Porculla, el cruce andino más bajo.

Era tan importante Ventarrón que por primera vez en América se pintaron murales policromados (2.600 a. C.) en los que, en el mismo nivel, el dualismo masculino femenino está presente. En una de la salas se observa un muro cubierto de dos franjas rojas que delinean una blanca, lo que recuerda a la bandera peruana. Para Alva, el blanco masculino designa el color del semen y los huesos; y el rojo femenino, la sangre y la menstruación. En el recinto más grande de la huaca, se observa el mural más antiguo de todos: un venado atrapado en una red, que es la preocupación de estas incipientes sociedades agrícolas de cuidar sus cultivos de los animales que rondaban los valles. En este recinto, en los muros de barro inferiores y más antiguos, se observa dos altorrelieves: uno de ellos son dos pescados puestos uno contra el otro encima de un fogón; y, en el otro extremo de la sala, una zarigüeya. El primero remite a símbolos y espacios masculinos, como el mar y el fuego. La zarigüeya conecta con lo femenino: es un marsupial que lleva a las crías en la bolsa y está asociada a la tierra.

El poder de los diferentes
Para Ruth Shady no eran sociedades matriarcales, sino un mundo basado en la reciprocidad y la complementariedad de los opuestos: cuando a la mujer le tocaba ejercer el poder, simplemente lo ejercía. En una cosmovisión basada en la dualidad se valora, precisamente, la diferencia: de géneros, funciones o capacidades. Porque solo las diferencias alimentan y crean nuevas y más poderosas entidades. El poder, más que títulos, es la manifestación de esa complementariedad, el ejercicio de la dualidad.

Cuando llegaron los españoles se encontraron con una realidad diferente a la de Europa del siglo XVI. Llegaron más preocupados por enriquecerse (la naturaleza y el otro como objetos) y evangelizar. Su punto de vista era el del dios único (frente a la multiplicidad de divinidades) y antropocéntrico (frente a cosmovisiones que humanizaban y dotaban de alma a la naturaleza). Y esto, no es de extrañar, provocó una fractura. La historia antigua está ahí para admirarse de ella y poder transformar el hoy.

Muchos de estos trabajos son incipientes y son pocas las conclusiones finales, y más en un país tan complejo como el Perú. Toca a los arqueólogos, a pesar del escaso apoyo que reciben, ir más allá de sus destinos de investigación y entender mejor cómo fueron esas relaciones a lo largo de las regiones del país, entender mejor las iconografías y relatos, completar las genealogías de dioses y autoridades con nuevos descubrimientos, en los que siempre aparecen las mujeres.

Fonte: http://elcomercio.pe/eldominical/articulos-historicos/simbolos-prehispanicos-poder-femenino-noticia-1972953 (05/03/2017)

Celebrarán declaratoria de Paquimé, Chihuahua como patrimonio de la humanidad


NTX/RGB/CRA/HAR/GVG

El INAH realizará una serie de actividades para conmemorar que hace 19 años la Zona Arqueológica Paquimé, ubicada en el municipio de Casas Grandes, Chihuahua fue incluida dentro de la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

La delegación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informó que con estas actividades se fortalece la apropiación del patrimonio y la identidad regional y se promueve el patrimonio arqueológico de esta entidad.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), promueve la identificación, la protección y la preservación del patrimonio cultural y natural de todo el mundo considerado especialmente valioso para la humanidad.

Todos los países poseen sitios y monumentos de interés local o nacional y para que este Patrimonio Nacional sea considerado Patrimonio Mundial, debe poseer un valor de carácter universal excepcional, como fue el caso de la Zona Arqueológica Paquimé. En el Auditorio del Museo de las Culturas del Norte, situado a un costado de la Zona Arqueológica, se proyectará un video documental acerca de las primeras excavaciones realizadas en este importante sitio, señaló.

Indicó que el material audiovisual fue proporcionado por la asociación estadunidense Amerind Foundation.

Además, autoridades locales, así como directivos del Centro INAH Chihuahua, otorgarán un reconocimiento a los primeros trabajadores que se desempeñaron como custodios especializados de la Zona Arqueológica.

Este reconocimiento será, tanto a quienes se encuentran retirados de sus labores, así como un homenaje póstumo a los custodios que han fallecido.

En el año 1998, la UNESCO declaró a Paquimé como Patrimonio Mundial de la Humanidad, una de las 11 Zonas Arqueológicas declaradas en el país.

Paquimé cumple con las características específicas que lo catalogan como un lugar de interés para la comunidad internacional que debe ser preservado para las futuras generaciones.

Se considera que durante la época de esplendor de la Cultura Casas Grandes, aquí en Paquimé vivieron más de tres mil personas.

En este lugar convergieron tradiciones culturales: las del Desierto, las de Occidente y del Centro de México; generando una cultura distintiva.

Su organización social, estrategias de supervivencia, manejo de sus recursos naturales, sistema religioso, manifestaciones artísticas en cerámica y vestigios de su arquitectura han significado un símbolo de inspiración en la cultura contemporánea.

Cada año, en el Museo de las Culturas del Norte se realizan diversas actividades y eventos para realzar esta fecha.

Esta declaratoria le ha dado a este sitio un importante reconocimiento a nivel internacional, y lo posiciona como un testimonio excepcional de las relaciones entre los Pueblos del Norte de México y Mesoamérica, que ofrece evidencia única de la construcción con tierra y de su ensamble arquitectónico.

Fonte: https://noticias.terra.com.mx/mexico/estados/celebraran-declaratoria-de-paquime-chihuahua-como-patrimonio-de-la-humanidad,7cfda9e510a4191f6974d3ed37d84ac387oi4hvo.html (06/03/2017)

Pesquisa com geoglifos indica que Amazônia teve uso sustentável há milhares de anos


Agência Fapesp

O desmatamento para a pecuária tem revelado centenas de estruturas geométricas de terra construídas pelos povos pré-colombianos.

O desmatamento no leste do Estado do Acre para a expansão da pecuária tem revelado, nos últimos 30 anos, centenas de grandes estruturas geométricas de terra construídas por povos pré-colombianos.

Tais estruturas são chamadas de geoglifos. O fato de terem sido construídas pelo homem implica a existência de um grande povoamento na região há milhares de anos, assim como sugere que, no passado, a floresta havia sido parcialmente derrubada para o uso da terra pela agricultura. A arqueóloga inglesa Jennifer Watling, atualmente bolsista de pós-doutorado da FAPESP, estudou em seu doutorado – defendido na University of Exeter, no Reino Unido – qual teria sido o impacto ambiental das populações pré-históricas decorrente da construção dos geoglifos.

Ela estudou dois locais com geoglifos, o Sítio Arqueológico Jacó Sá e a Fazenda Colorada. O trabalho foi publicado na Proceedings of the National Academy of Sciences e ganhou imediatamente visibilidade internacional, com reportagem publicada em veículos como The New York Times.

Saindo de Rio Branco, a capital do Acre, pega-se a BR 317 em direção a Boca do Acre (AM). Leva-se cerca de uma hora de carro para percorrer os 50 quilômetros até o sítio Jacó Sá. Ao longo do trajeto a estrada passa por pastos com gado nelore onde antes havia Floresta Amazônica primária, cujas franjas ainda são visíveis dos dois lados da rodovia lá na linha do horizonte.

Toda aquela porção do extremo ocidental do Acre era coberta por floresta primária até os anos 1980 e vem sendo desflorestada para a criação de gado. Metade da cobertura florestal na região já se perdeu.

Por ironia, não fosse o aumento da ocupação humana no Acre, os mais de 450 geoglifos pré-históricos hoje catalogados continuariam ocultos pela mata. A floresta evidentemente esconde muitos outros. Os geoglifos se espalham pelos vales dos rios Acre, Iquiri e Abunã, entre Rio Branco e Xapuri, e também ao norte de Rio Branco, na direção do Estado do Amazonas.

Do solo não é possível visualizar suas formas nem as suas dimensões. Em um avião, voando a 500 metros do solo, os geoglifos se tornam visíveis. Eles têm o formato de círculos, quadrados, retângulos, círculos concêntricos ou ainda círculos circunscritos no interior de grandes quadrados.

As dimensões são colossais: variam de 50 a 350 metros de diâmetro. No solo, os geoglifos são como grandes valas de até 11 metros de largura por 4 metros de profundidade. É impressionante o imenso volume de terra que teve que ser removido para a sua construção, o que implica um grande contingente populacional.

No sítio de Jacó Sá há dois geoglifos, ambos na forma de quadrados com cerca de 100 metros de lado, sendo que um deles tem um círculo perfeito circunscrito em seu interior. Quem quiser pode usar o Google Maps e entrar com as coordenadas 9°57′38"S 67°29′51”W para apreciar os dois geoglifos das alturas.

Watling queria entender como seria a vegetação naquela região na época em que os geoglifos foram construídos. O local, antes do desmatamento, era dominado por bambuzais.

Watling se propôs a responder uma série de questões. “Será que a floresta de bambu predominava antes de haver geoglifos? Qual foi a extensão do impacto ambiental associado à construção dos geoglifos?”, pergunta a arqueóloga.

“Será que a região era coberta por florestas antes da chegada dos povos que construíram os geoglifos ou seria originalmente uma região de cerrado? Se era floresta, por quanto tempo as áreas desmatadas permaneceram abertas? O que aconteceu com a vegetação quando os geoglifos foram abandonados? Como foi o processo de regeneração da floresta?”, são outras questões levantadas.

Manejo florestal
Watling atualmente se dedica ao pós-doutorado, sob orientação do arqueólogo Eduardo Góes Neves, do Museu de Arqueologia e Etnologia da Universidade de São Paulo (MAE-USP).

A pesquisadora passou seis meses escavando nos sítios do Acre, entre 2011 e 2012. Usou técnicas de paleobotânica para obter respostas. Suas escavações em Jacó Sá e na Fazenda Colorada demonstraram que o ecossistema de bambuzais existe no local há pelo menos 6.000 anos, o que sugere que o bambu não foi introduzido pelos índios, mas fazia parte da composição paisagística original.

A presença do homem no local data de pelo menos 4.400 anos atrás. Já a presença de partículas de carvão, principalmente a partir de 4.000 anos antes do presente, implica a intensificação do desmatamento e/ou do manejo florestal pelos índios.

O maior acúmulo de carvão coincide com a época da construção dos geoglifos, entre 2.100 e 2.200 anos atrás. Apesar da relativa facilidade com que se removem bambuzais (quando comparado a mognos e castanheiras, por exemplo), Watling não achou evidências de desmatamentos significativos em qualquer período.

Segundo ela, isso quer dizer que os geoglifos não ficavam dentro de uma área totalmente desmatada. “Ao contrário, eles eram cercados pela copa das árvores. A vegetação local jamais foi mantida completamente aberta durante todo o período pré-Colombiano. Esta dedução é consistente com evidências arqueológicas indicando que os geoglifos eram usados em bases esporádicas em vez de continuamente habitados”, disse Watling.

“As escavações arqueológicas não revelaram grande quantidade de artefatos, o que indica que os geoglifos não eram locais de habitação permanente. Os índios não moravam lá”, disse.

Outra constatação é que os geoglifos não foram construídos sobre floresta virgem que foi derrubada. Os dados paleobotânicos coletados por Watling sugerem que as estruturas foram erigidas em terrenos previamente ocupados, ou seja, em florestas antropogênicas, que foram derrubadas ou tiveram sua composição alterada pela ação humana ao longo de milhares de anos.

Isso faz sentido quando agora se sabe que a região era ocupada desde há 4.000 anos. Em outras palavras, seus habitantes tiveram 2.000 anos de manejo da floresta antes da construção dos geoglifos. Graças às pesquisas em outros geoglifos sabe-se que o povo que construía aquelas enormes estruturas cultivava milho e abóbora.

Os dados coletados por Watling indicam que a derrubada da floresta por meio de queimadas realizada entre 4.000 e 3.500 anos atrás foi seguida pelo aumento significativo da quantidade de palmeiras na composição da floresta.

Não existe nenhuma explicação natural para o aumento da quantidade de palmeiras, já que o clima na região era (e continua sendo) úmido e portanto favorável à colonização por parte de árvores de grande porte e o consequente adensamento da mata. A proliferação das palmeiras está ligada, segundo Watling, ao aumento do uso da terra pelo homem, o que é corroborado pelo depósitos de partículas de carvão.

As palmeiras têm diversos usos. Seus cocos são alimento, seus troncos servem para construir ocas e suas folhas para cobri-las. Segundo Watling, isso sugere que, após a limpeza da mata pelos primeiros habitantes da região, eles teriam passado a permitir a proliferação apenas das espécies vegetais que faziam uso. Em outras palavras, os antigos habitantes do local fizeram uso de técnicas primitivas de manejo florestal por milhares de anos.

A ausência de carvão a 500 metros de distância dos geoglifos significa que seu entorno não foi desmatado. “Isso sugere que os geoglifos não foram projetados para ser visíveis a distância, mas para ficar escondidos da vista, o que não deixa de ser uma conclusão inesperada”, disse.

Geoglifos
Os geoglifos estudados por Watling e colegas do Brasil e do Reino Unido foram abandonados há cerca de 650 anos, portanto antes da chegada dos europeus nas Américas. Em concomitância com o abandono dos geoglifos observa-se o declínio da participação de palmeiras no meio ambiente.

Os geoglifos impressionam pela beleza e precisão de suas linhas. Qual foi o povo responsável pela construção daquelas estruturas? Que técnicas usaram para erigir formas tão perfeitas?

A primeira imagem que vem à mente é a dos animais esculpidos no solo do deserto de Nazca, no Peru. Descobertos em 1927, eles teriam sido feitos há 3.000 anos. Vistos do solo, as figuras peruanas parecem linhas sem-fim que se perdem no horizonte. Só de bem alto, a 1.500 metros de altura, suas formas começam a fazer sentido. Compõem um beija-flor, uma abelha e um macaco. Tais figuras ficaram famosas nos anos 70, quando o escritor suíço Erich von Daniken publicou o livro – que vendeu milhões de exemplares e foi transformado em filme – Eram os Deuses Astronautas?.

Von Daniken defendia a teoria de que certas civilizações, como a dos astecas, teriam sido visitadas por alguma forma de vida extraterrestre inteligente. Daí a justificativa de figuras que só fazem sentido quando vistas de grandes altitudes.

Contam os antropólogos, porém, que a intenção dos índios autores daquelas obras de arte milenares era enternecer os deuses, convencendo-os a fazer chover. Os geoglifos acreanos situam-se mil quilômetros a nordeste do desértico vale de Nazca. E no Acre, como se sabe, a falta de chuva não é um problema.

No pós-doutorado, Watling também estuda o impacto exercido sobre a floresta de um povoamento indígena no sítio arqueológico de Teotônio, na região do Alto Rio Madeira, em Rondônia. “Teotônio possui algumas das datações mais antigas da pré-história amazônica. Foi ocupado por pelo menos 5 mil anos”, disse.

Fonte: http://www.acritica.com/channels/governo/news/pesquisa-com-geoglifos-indica-que-amazonia-teve-uso-sustentavel-ha-milhares-de-anos (06/03/2017)

segunda-feira, 13 de março de 2017

Pingente pode desvendar mistérios que cercam o fim da civilização maia

(Foto: Divulgaçã/UC San Diego)

Adorno feito de jade pertenceu a um governante e contém inscrições que prometem explicar melhor o destino dos maias

Um grande pingente maia feito de jade foi encontrado por arqueólogos em Belize. O adorno era usado apenas por governantes por volta de 672 d.C., e contém um grande número de grifos inscritos em sua parte de trás. Após um trabalho de tradução, os pesquisadores acreditam que o artefato poderá jogar luz sobre vários aspectos desconhecidos da história maia.

Os arqueólogos da Universidade da California, em San Diego, afirmam que o próprio local do achado já foi surpreendete. O pingente de 19 centímetros de largura e dez de altura foi encontrado na região de Nim Li Punit, ao sul do país. Segundo os pesquisadores, o sítio arqueológico era de difícil acesso na época.

O lugar se encontra a mais de 400 quilômetros de distância da cidade arqueológica Chichen Itzá, no México, onde peças similares foram encontradas. "Nós esperaríamos algo assim em alguma das grandes cidades do mundo maia. Em vez disso, estava aqui, bem longe do centro", explica o arqueólogo da universidade, Geoffrey Braswell.

A peça possui o formato de "T", o que corresponde ao grifo maia "ik", que significa "vento e fôlego". Essa associação indicaria que o ornamento era utilizado em rituais em homeagem ao deus Huracan, um dos mais importantes da mitologia maia, senhor dos ventos. A divindade era intensivamente adorada já que era considerada responsável por trazer as chuvas e promover o sucesso no cultivo dos alimentos.

O objeto, porém, apresenta alguma peculiaridades.Geralmente, medalhões em homenagem a Huracan eram enterrados junto aos governantes. Este pingente, porém, foi achado apenas com alguns dentes humanos. As hipóteses para explicar o fato mostram que talvez os habitantes do local tenham enterrado o adorno em uma derradeira tentativa de salvar o clima do lugar, que ficava cada vez mais seco.

"Uma teoria recente é a de que a mudança climática causou secas que levaram ao fracasso total da agricultura e o colapso da civilização maia", conta Braswell. Em torno de 800 d.C., as cidades da civilização antiga estavam entrando em colapso nas regiões da Guatemala e Belize, provavelmente por causa do clima que se tornava inapropriado.

As inscrições atrás do medalhão são outro mistério. Os pesquisdores têm ainda poucas referências para poder fazer uma tradução satisfatória dos grifos. Mas adiantam que as linhas gerais do texto tratam principalmente da linha hereditária do governante Janaab' Ohl K'inich , seus ritos de posse e sua ligação com a poderosa cidade maia, Caracol. Os estudiosos ficaram impressionados já que os dois lugares ficam a mais de cinco horas de distância a carro.

A teoria dos arqueólogos é a de que a família real chegou no local na mesma época que o pingente foi usado pela primeira vez, fundando uma nova dinastia na região. Mas ainda serão precisos estudos mais aprofundados no sítio para chegar a uma conclusão satisfatória sobre os mistérios da civilização maia em Nim Li Punit.

Fonte: http://revistagalileu.globo.com/Ciencia/noticia/2017/03/pingente-pode-desvendar-misterios-que-cercam-o-fim-da-civilizacao-maia.html (02/03/2017)

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quinta-feira, 9 de março de 2017

Las Líneas de Sajama, el Nazca boliviano

Foto aérea de las líneas/Imagen: Il Ramo d’Oro

Por: JORGE ALVAREZ

Así como en Perú las Líneas de Nazca han pasado de ser un mero monumento arqueológico para convertirse en un importante atractivo turístico complementario de Cuzco o Machu Picchu y dinamizador económico de la región, sus homólogas bolivianas todavía permanecen en un semianonimato incapaz de acercarse al poder de sugestión del Salar de Uyuni, el lago Titicaca o cualquier otro de los rincones de ese bello país andino. Porque, en efecto, en Bolivía hay algo parecido a lo de Nazca: las Líneas de Sajama.

Se trata de una densa red de geoglifos que se extiende por una enorme superficie quince veces mayor que la peruana: 22.525 kilómetros cuadrados del altiplano, en el extremo occidental nacional, en las inmediaciones del Nevado Sajama que le da nombre.

El Sajama, techo del país con 6.542 metros de altitud, es un estratovolcán extinguido que se yergue en el departamento de Oruro, a centenar y medio de kilómetros de La Paz. La diferencia fundamental de sus líneas con las de Nazca está en que parte de éstas forman dibujos que ya se han hecho populares, como las que representan animales (mono, araña, colibrí…) o incluso una figura antropomorfa, junto a otras muchas estrictamente geométricas y rectas; en cambio, las bolivianas se enmarcan exclusivamente en ese último tipo.

Hay miles y si se sumara su longitud total rondaría los 16.000 kilómetros, el triple que la distancia entre las costas Este y Oeste de EEUU.

El Nevado Sajama/Foto: Léo Gellec en Wikimedia Commons

Cada línea constituye una especie de camino de un ancho entre 1 y 3 metros, siendo las más largas de unos 20 kilómetros. La técnica de construcción es similar a la de Nazca: eliminando la vegetación (se trata de una zona boscosa) y raspando la oscura superficie del suelo -básicamente roca oxidada- para dejar expuesta la siguiente capa, de un tono más claro. Las irregularidades del terreno y los obstáculos naturales propios de la orografía de esa zona se unen a la falta de perspectiva para dificultar la observación del desarrollo lineal, pero desde el aire o desde algunas montañas del entorno se obtienen vistas claras e impresionantes.

El pueblo responsable de esa magna obra fue el aymara, que se supone realizó las obras hace tres milenios si bien actualmente hay una población escasa. Sin embargo, las Líneas de Sajama estuvieron en el anonimato hasta que Aimé Félix Tschiffely, un viajero suizo nacionalizado argentino, hizo la primera referencia en su libro Paseo de Tschiffely, publicado en 1932 y en el que narraba el periplo que protagonizó a caballo desde Buenos Aires hasta Nueva York entre 1925 y 1928.

Curiosamente quien primero estudió el lugar fue otro suizo, el antropólogo y etnólogo Alfred Métraux, que en 1939 se hallaba trabajando en Bolivia con una beca de la Fundación Guggenheim; su labor fue limitada por el escaso tiempo de estancia, aunque décadas después volvería a Sudamérica para centrar su interés en aymaras, chipayas y quechuas.

Plano general de la red de líneas/Imagen: Universidad de Pensilvania

Es decir, las Líneas de Sajama continuaron en un segundo plano del que no han salido todavía, a pesar de que se han ido sucediendo otras investigaciones: en los años setenta el cineasta Tony Morrison rodó un documental y escribió algunos libros sobre el tema, siendo el primero en sugerir la relación de las líneas con las cumbres de los alrededores integrando una especie de complejo de peregrinación.

La teoría de algunos investigadores bolivianos se orienta a relacionar parte de las líneas con necrópolis prehispanas, mientras otros expertos lo hacen con importantes centros espirituales sudamericanos (Tihuanaco, Isla del Sol…) o les confieren un significado astronómico.

Hace unos años se llevó a cabo un nuevo estudio denominado Tierra Sajama Project, fruto de la colaboración entre la Universidad de Pensilvania y la Fundación Landmarks (una entidad neoyorquina sin ánimo de lucro dedicada a la conservación de lugares sagrados de todo el mundo). Utilizando la más moderna tecnología, como el sistema por satélite SIG y otros medios cartográficos digitales, levantaron un mapa tridimensional del conjunto de líneas y otras estructuras asociadas con vistas no sólo a intentar ampliar la información de manera que se obtuviera una visión de conjunto, sino también a favorecer su adecuada protección de cara a una posible y probable explotación turística sin riesgo en un futuro, elaborando un plan de gestión para preservarlas de problemas tanto naturales (erosión, degradación) como humanos (vandalismo, masificación). El proyecto incluía una base de datos bastante completa, referentes a vegetación, orografía circundante, poblaciones, huacas, etc.

Esquema radial según el estudio/Imagen: Universidad de Pensilvania

líneas convergen en puntos concretos (o parten de ellos) en grupos que van de tres a una decena lo que, combinado con otros factores (como las asociaciones antes indicadas), lleva a pensar que su construcción tenía un motivo espiritual o religioso. El trabajo estadounidense, no obstante, fue duramente criticado e incluso rechazado en su parte histórica por arqueólogos profesionales al considerarlo superficial (los autores se defendieron diciendo que la prensa lo había magnificado).

De hecho, muchos atribuyen a parte de las líneas un origen más reciente, probablemente colonial, como meras vías de comunicación. Entretanto, hoy los aymara siguen usándolas simplemente así, como caminos para desplazarse; ellos los llaman ceques. Y es que el que podría considerarse como sitio arqueológico más grande de los Andes aún se muestra esquivo y todavía guarda muchos de sus secretos.

Fonte: http://www.labrujulaverde.com/2017/02/las-lineas-de-sajama-el-nazca-boliviano (21/02/2017)

domingo, 5 de março de 2017

Em MG, arqueólogos buscam vestígios milenares dos “povos de Luzia”

O arqueólogo Rodrigo de Oliveira na Lapa do Santo MAURÍCIO DE PAIVA

Por: André de Oliveira

Ossadas de 10.000 anos atrás no sítio arqueológico de Lapa do Santo são chave para entender a ocupação do continente americano

Em cima das bancadas estão centenas, talvez milhares, de fragmentos de ossos humanos. São diferentes partes de esqueletos de homens, mulheres e crianças que viveram a cerca de 10.000 anos atrás na região de Lagoa Santa, na área metropolitana de Belo Horizonte (MG). Com mais de uma dezena de sítios arqueológicos, o local é uma das áreas mais ricas das Américas para escavações. Os ossos em cima das bancadas do Laboratório de Estudos Evolutivos e Ecológicos Humanos (LEEEH), da Universidade de São Paulo (USP), esperando para serem montados, colados e catalogados são provenientes da Lapa do Santo, um dos “sítios cemitério” mais ativos da região. Eles são apenas uma pequena parte do que foi escavado em 2016 na última expedição de uma equipe multidisciplinar que vêm trabalhando ali há anos. Um mês de escavação é igual a dois anos no laboratório.

Em 2007, em meio à areia espanada por pincéis, surgiu o crânio de um homem decapitado, desmembrado poucas horas depois da morte. Sobre o rosto, estavam colocadas suas mãos, uma para cima e outra para baixo, como se estivessem tampando os olhos. A descoberta era incomum para a região. A decapitação já era bem conhecida em outro contexto e época: na região do Andes foram encontrados vários esqueletos decapitados de 3.000 anos. Mas nada do gênero, nem tão antigo, havia sido visto em território brasileiro. Esse, contudo, foi só um dos esqueletos encontrados em circunstâncias curiosas na Lapa do Santo. Ao todo, 39 sepultamentos já foram escavados no sítio. Muito deles tendo passado por diferentes tipos de manipulações.

“Há duas formas de sepultamento. Na primeira, o corpo é apenas colocado em uma tumba. Na segunda, depois de enterrado, ele é exumado e manipulado”, conta Rodrigo de Oliveira, um dos coordenadores da expedição que atua ali. Nas escavações da Lapa do Santo, além do crânio decapitado, foram encontrados esqueletos que foram rearranjados de forma lógica. Em alguns casos, ossos foram pintados ou queimados, em outros foram organizados em fardos com dentes ou pedaços de outros indivíduos. E por que isso é tão importante? Porque é uma porta para se tentar compreender melhor quem eram os habitantes da região de Lagoa Santa.

Se na USP é feita a montagem e estudo das ossadas e dentição, processo encabeçado por Oliveira; na Alemanha, André Strauss, também coordenador da Lapa do Santo, tenta extrair o DNA dos esqueletos. “A hipótese é que esses grupos que habitavam a região têm uma origem diferente da dos ameríndios [o índio da América do Sul]”, diz Strauss. Em 1988, o pesquisador Walter Neves estudou a ossada de Luzia, descoberta em 1974. A análise do esqueleto mais antigo já encontrado nas Américas, com cerca de 11.500 anos, permitiu que Neves descobrisse que as características morfológicas de Luzia eram bem diferentes das dos índios brasileiros atuais e com traços semelhantes aos de povos africanos de hoje. A hipótese passou a ser que uma primeira corrente migratória, com estas características, teria cruzado da Ásia para a América, via estreito de Bering, há cerca de 14.000 anos, enquanto uma segunda, com traços mais asiáticos, como os dos ameríndios, há cerca de 12.000.

“A expectativa, agora, é que a leitura do DNA dê uma resposta definitiva sobre essa hipótese”, diz Strauss, que, assim como Oliveira, trabalhava sob orientação de Neves quando o homem decapitado foi encontrado, em 2007. Hoje, o trabalho que desenvolvem desde 2011, quando iniciaram outra expedição no sítio, não se limita à questão do DNA. Os tipos de sepultamento e a análise das ossadas têm sido usados por eles para que se tenha uma compreensão maior do que é designado genericamente como o “povo de Luzia”. “Algum tipo de unidade existia, mas acredito que tratar como apenas um povo ossadas de tempos que variam entre 11.000 e 7.000 é como dizer que os europeus, por exemplo, são todos iguais”, diz Strauss. Para ele, o que as escavações na Lapa do Santo vêm mostrando é que diferentes povos, com diferentes culturas e níveis de sofisticação, habitaram a região. A diferença nos sepultamentos, por exemplo, é um indício disso. Segundo Oliveira, falar em “povos de Luzia”, dessa forma, talvez seja mais apropriado.

Dentista de formação, Oliveira, que entrou na arqueologia quase por acaso, quando fez uma viagem de turismo a outro sítio arqueológico em Minas Gerais e passou a se interessar pelo assunto, dedica-se a entender como os povos da região viviam. Isso quando não está atendendo em seu consultório. “As cáries e os desgastes dos dentes, por exemplo, mostram que tipo de alimento eles consumiam e até onde iam buscar comida”, diz Oliveira. Todos eram caçadores coletores, não tinham agricultura, e comiam pequenos animais e frutas. Anzóis encontrados no sítio também mostram que eles pescavam. Arqueologia é a ciência das hipóteses, e são a partir de evidências como as estudadas por Oliveira que elas são criadas.


“É muito revelador para o leigo as limitações que os arqueólogos têm. É uma tentativa de reconstruir comportamentos, saber o que os caras estavam pensando”, diz Strauss. “Isto posto, acho que as práticas funerárias da Lapa do Santo também são importantes para fazermos um exercício de alteridade, pensando nosso mundo hoje”, completa. Para ele, é comum que as pessoas se atenham ao aspecto macabro dos rituais de enterro dessas sociedades, mas hoje ainda se faz muitas coisas parecidas. “Os monges tibetanos guardam os ossos para depois desenhar neles e simbolicamente os cristãos comem o corpo de cristo. Os exemplos são muitos”. Strauss também cita as condições caóticas dos cemitérios públicos ou os assassinatos violentos em presídios brasileiros no começo deste ano.

Com isso, Strauss argumenta que a arqueologia pode ser um bom instrumento para se pensar a divisão entre “nós” e os “outros”, entre “nós” e os “bárbaros”: os rituais e costumes diferentes da cultura ocidental não deveriam ser vistos como errados ou ultrapassados. As diferenças existem quando se olha para o passado, mas também existem no presente. Na expedição da Lapa do Santo, está se buscando entender melhor de onde vieram os habitantes que chegaram na América há milhares de anos, o que eles faziam, como se alimentavam, que doenças tinham, em suma, quem eram. Mas, ao se mirar esse passado distante, é possível também topar com explicações sobre quem somos e como somos.

Fonte: http://brasil.elpais.com/brasil/2017/02/14/politica/1487092363_709976.html (19/02/2017)

quarta-feira, 1 de março de 2017

CARAL: LO QUE REVELA EL HALLAZGO ARQUEOLÓGICO PERUANO DEL 2016


Hace unos 4.500 años los antiguos peruanos eran conscientes de lo que significaba la igualdad de género y el papel de la mujer más allá del cuidado del hogar.

El hallazgo en Áspero –asentamiento pesquero de la civilización de Caral– de una mujer enterrada de una forma reservada a personajes de alto estrato social demuestra el rol protagónico y la autoridad que tenían ellas en las etapas más tempranas de la historia del país.

Esa noción milenaria de equidad de género le ha valido a este descubrimiento –bautizado como la Dama de los Cuatro Tupus– el reconocimiento de ser uno de los más importantes del 2016, según el listado del Instituto Arqueológico Americano (AIA, por sus siglas en inglés), en el que resaltan también investigaciones hechas en Inglaterra, Grecia y Kenia.

BAJO DESPERDICIOS
En el distrito de Supe Puerto, en la provincia de Barranca (al norte de Lima), se estableció la ciudad de Áspero en un asentamiento de unas 18 hectáreas. Allí se pueden observar seis edificios públicos piramidales. Sin embargo, antes de que se iniciaran los trabajos de investigación en el 2005, este terreno no era más que un gigantesco vertedero de basura.

“Sacamos más de 8.000 toneladas de basura acumulada en más de 30 años gracias a una asociación estratégica que hicimos con el alcalde de aquel momento”, contó a El Comercio Ruth Shady, directora de la Zona Arqueológica Caral.

La limpieza trajo consigo el desentierro de centros urbanos, instrumentos musicales –algo común en la civilización Caral–, y los restos de tres infantes y un neonato.

LA DAMA
La Dama de los Cuatro Tupus hizo su aparición a inicios del 2016, cuando se realizaban las excavaciones alrededor de la Huaca de los Ídolos, uno de los edificios más importantes de Áspero.“No sabíamos que era un personaje importante. Pero el buen estado de conservación del entierro y de los elementos que envolvían a la dama nos daba a entender eso”, explicó a este Diario David Palomino, jefe de la sede Áspero de la Zona Arqueológica Caral.

El cuerpo estaba envuelto con un tejido de fibra de junco, sujetado por soguillas. Fue cubierto con una capa de ceniza. Y en la base se hallaron restos de una ofrenda consistente en un cuenco de calabaza, raíz de camote y semillas de lúcuma y calabaza.

Para Shady, esta ofrenda “quiere decir que la mujer debió haber tenido dentro de la sociedad una posición social probablemente relacionada con la producción agraria”. Asimismo, la Dama de los Cuatro Tupus tenía cerca del cuello y del hombro 460 cuentas de un collar elaborado con restos de moluscos, así como un dije de spondylus, y cuatro prendedores o tupus, por los cuales fue bautizada.

El cuidado en la forma en la que fue enterrada y las joyas y adornos, especialmente el fabricado con spondylus –propio de aguas ecuatorianas–, así como los tupus –usados por mujeres de prestigio en las sociedades tradicionales–, le dan la seguridad a sus descubridores de que están frente a un personaje de un estatus social alto.“Los hallazgos realizados en la civilización Caral indican que las mujeres cumplían un rol importante. Dentro de la sociedad también había mujeres distinguidas, no solamente los hombres. De repente compartían ciertas funciones importantes dentro del rol político o religioso”, destaca Palomino.

Para Shady, la noción de equidad de género que se ve en Áspero con la Dama de los Cuatro Tupus se repite en otras culturas del país y es parte de nuestra herencia cultural.

“La equidad de género no la estamos asumiendo como herencia cultural. La equidad de género tiene un punto de reflexión, porque no solamente aparece desde la civilización Caral, sino la encontramos en Vichama -el periodo siguiente- y la encontramos en otras partes de país, como en la Dama de Cao (La Libertad), la Dama de Chornancap (Lambayeque) y en la coya Inca”, resalta la experta.

A TENER EN CUENTA
Objeto de Lujo: El spondylus era un símbolo de posición alta. Era un material bastante preciado. No todas las personas podían acceder a este tipo de material.

Más pruebas: El equipo de Ruth Shady ha encontrado también en otros asentamientos de la civilización Caral estatuillas femeninas esculpidas que tienen adornos y vestidos. Estas serían un símbolo de la importancia de la mujer en aquella época.

Antigüedad: La civilización de Caral apareció hace unos 5.000 años (3000-1800 a. C.). Es la más antigua del Perú y de América.

Fuente: Diario El Comercio

Fonte: http://www.zonacaral.gob.pe/noticias/caral-lo-que-revela-el-hallazgo-arqueologico-peruano-del-2016/ (18/01/2017)

Sí es posible recuperar el tesoro quimbaya


El Gobierno no ve posible que España regrese las 122 piezas que Colombia le dio hace 124 años, pero ejemplos como los de Perú, Ecuador e Israel prueban lo contrario.

En 1983, Italia le devolvió a Ecuador más de 12 mil objetos precolombinos después de siete años de peleas en los estrados judiciales. En septiembre de 2006, a través de canales diplomáticos, Alemania le entregó al Ministerio de Cultura de Grecia una pieza de mármol esculpida en forma de pie que hace parte del Partenón, uno de los templos antiguos más importantes del mundo. En diciembre del año pasado, un tribunal de Ámsterdam (Holanda) ordenó a varios museos de su país devolverle a Ucrania el tesoro de Crimea, compuesto por más de mil piezas de oro.

Estos solo son tres de los más de 15 antecedentes que hoy estudia la Corte Constitucional para definir si las 122 piezas del tesoro quimbaya, que se encuentran en Madrid desde 1892, deben regresar al país. Son tres ejemplos que demostrarían por qué el Gobierno de Juan Manuel Santos estaría equivocado al afirmar que las piezas arqueológicas nacionales no pueden ser repatriadas pues, asegura, no hay ningún mecanismo, ni judicial ni diplomático, para hacerlo. La Cancillería recordó que la entrega del tesoro se debe a un regalo que hizo el entonces presidente Carlos Holguín, tío abuelo de la hoy canciller, María Ángela Holguín, a la reina de España, María Cristina de Habsburgo.

La pelea por recuperar el tesoro quimbaya cumple ya 10 años. La solicitud de Felipe Rincón, el ciudadano que presentó una acción popular para pedir de regreso las piezas, llegó en marzo de 2012 a la Corte. Le correspondió al magistrado Alberto Rojas estudiar el expediente, que está a punto de cumplir cinco años a la espera de una decisión del alto tribunal. Pero esa espera podría acabarse esta semana. Para hoy jueves 23 de febrero, la Corte tiene programado en su orden del día este histórico proceso que, de acuerdo con el proyecto de fallo, saldría en favor de la conservación del patrimonio cultural del país.

Según el proyecto de fallo que presentó Rojas el año pasado, el Gobierno tendrá que hacer todo lo que esté a su alcance para regresar el tesoro a Colombia. De ser aprobada esa ponencia, Santos estará obligado a cumplir tres órdenes del alto tribunal. La primera, intentar por vía diplomática la repatriación de las 122 piezas. Si después de un año no ha logrado cumplir la tarea, el presidente deberá acudir al Comité Intergubernamental para Fomentar el Retorno de los Bienes Culturales a sus países de Origen o su restitución en Caso de Apropiación Ilícita de la Unesco.

Y si con la ayuda de la Unesco tampoco se logra ningún acuerdo, “el presidente está obligado a solicitar ante la justicia española la repatriación del tesoro”, dice el proyecto de fallo. En otras palabras, Colombia tendrá que demandar a España para regresar lo que es considerado hoy como una joya de la época precolombina y una parte fundamental e imprescindible del patrimonio cultural del país.

En las 234 páginas de la ponencia que se estudia en la Corte, además de incluir las principales intervenciones de la audiencia pública que se realizó en enero del año pasado por este caso, el alto tribunal estudió por lo menos 15 casos de países que, como Colombia, han intentado regresar a sus tierras tesoros arqueológicos, piezas de arte y hasta fragmentos de obras arquitectónicas.

Uno de los casos emblemáticos es el de Machu Picchu en Perú. Hace 100 años, varias piezas arqueológicas salieron de ese país y reposaron durante casi un siglo en la Universidad de Yale, en Estados Unidos. Entre 2004 y 2014, en medio de un riguroso proceso de repatriación de bienes, el estado peruano recibió de Yale por lo menos 46.000 piezas y fragmentos arqueológicos incas, y hasta el día de hoy, tiene otros 40 procesos abiertos para recuperar lo que hace más de un siglo perdió.

Como Perú, hay incontables ejemplos: en agosto de 2007, el Getty, un museo de Los Ángeles (Estados Unidos) acordó con el Ministerio de Patrimonio Cultural de Italia la restitución de la Venus de Morgantina y otras 39 piezas de gran valor arquitectónico, entre jarrones, ánforas y fragmentos de frescos. En diciembre de ese año, un tribunal de Estados Unidos le ordenó a la baronesa alemana von Morsey Pickard que devolviera a Israel el fresco La joven Sabina de Winterhalter, un cuadro que había adquirido su suegro en 1937 en una venta forzosa de la colección de un galerista judío. Este caso se convirtió en un emblema en la búsqueda de bienes judíos que fueron expropiados durante la Segunda Guerra Mundial.

Los detalles de cada repatriación o devolución alrededor del mundo dan cuenta de que regresar los tesoros arqueológicos a su lugar de origen no es una tarea diplomática imposible ni un proceso judicial sin sentido. En Colombia, la palabra de este trascendental proceso la tiene la Corte Constitucional, que ya ha escuchado a la Cancillería y a personajes como Enrique Gaviria, exembajador de Colombia ante Naciones Unidas, quien expresó: “De no ordenarse la devolución de nuestro tesoro, seguiremos siendo el mismo país de siempre, entregando enormes porciones de tierra y mar, como se demostró recientemente, y ahora también nuestro patrimonio cultural, sin que sus autores se sonrojen y sin que sus actos sean juzgados al menos por la historia”.

Fonte: http://www.elespectador.com/noticias/judicial/si-es-posible-recuperar-el-tesoro-quimbaya-articulo-681302 (22/02/2017)

sábado, 25 de fevereiro de 2017

Estudio revela cuál fue causante de muerte de aztecas en México

Representación gráfica de Tenochtitlan, la capital del imperio azteca en el centro de México.

Las infecciones por salmonella pueden haber sido uno de los causantes de la muerte de la gran mayoría de los aztecas en México, tras la llegada de los españoles.

Es la conclusión de pruebas obtenidas por sendos estudios internacionales, cuyos resultados han sido publicados en arxiv.org, en espera de revisión antes de la publicación formal, según recogió el miércoles el portal Europa Press.

Los conquistadores españoles llegaron al Nuevo Mundo en lo que hoy es México en 1519. Se cree que la población nativa de los aztecas en ese momento era de aproximadamente 25 millones. Cien años más tarde, ese número había caído a sólo 1 millón.

Investigaciones anteriores han sugerido que la disminución de la población se produjo sobre todo debido a las enfermedades llevadas por los colonizadores desde Europa, pero hasta la fecha, ninguna enfermedad ha sido sentenciada como la culpable. En este nuevo esfuerzo, ambos equipos de investigadores sugieren que podría haber sido una cepa única de salmonella llamada Salmonella enterica, también conocida como Paratyphi C. Se ha asimilado al tifus, y en los tiempos modernos, mata aproximadamente del 10 al 15 por ciento de los infectados.

En el primer estudio, el equipo secuenció el ADN de los dientes de los aztecas que habían muerto durante un tiempo llamado cocoliztli, una gran peste que se desarrolló entre 1545 y 1576, matando a aproximadamente el 80 por ciento de la población. De las 29 muestras recogidas, 24 se vincularon con el cocoliztli. Los investigadores informaron que encontraron S. enterica en varias de las muestras.

El Templo de Kukulcán en la zona arqueológica de Chichén Itzá, estructurado por los antiguos aztecas, en el sureste de México.

En el segundo estudio, los investigadores estudiaron los restos de una mujer que había muerto hace aproximadamente 900 años (300 años antes del cocoliztli) en Noruega, y también encontraron evidencia de S. enterica, que sugirió que la cepa de salmonella encontrada en las víctimas del Nuevo Mundo pueden haber venido de Europa, aunque todavía no está claro cuánto coinciden.

Ninguno de los artículos demuestra de manera concluyente que la salmonella fue la enfermedad que exterminó a la mayor parte de los aztecas, pero la nueva evidencia sugiere que probablemente jugó un papel.
mjs/rha/nal

Fonte: http://www.hispantv.com/noticias/cultura/334040/mexico-muerte-aztecas-infecciones-salmonella-espanoles (23/02/2017)

Esta misteriosa civilización perdida dominada por mujeres gobernó el suroeste de Estados Unidos hace 1.200 años

Cañón del Chaco. Wikimedia Commons

Por: Miguel Jorge

Año 1896, un grupo de arqueólogos se encuentran en Nuevo México y comienzan a excavar sobre unas ruinas. Se trataba de una edificación que albergaba una cripta con 14 personas enterradas. Habían descubierto la cultura Chaco y ahora se descifra cómo gobernaron en la historia de Estados Unidos.

Para entender el resultado del increíble descubrimiento que ha tenido lugar esta semana habría que retroceder en el tiempo. A finales del siglo XIX se inició una investigación de la que ahora tenemos una perspectiva sin precedentes.

Durante tres siglos esta civilización dominó la cultura del suroeste de Estados Unidos. Y lo hizo gobernada por mujeres.

La cultura Chaco

Vista aérea de Pueblo Bonito. Wikimedia Commosn

En 1832 un comerciante bajo el nombre de Josiah Gregg fue el primero en escribir sobre las ruinas del Cañón del Chaco. En realidad se refería a Pueblo Bonito y lo hacía para referirse a una construcción “con piedra arenisca fina” situada en Nuevo México, entre Alburquerque y Farmington. En la década siguiente el Ejército de Estados Unidos atravesó la zona y examinó las ruinas de las que hablaba Gregg. Poco más sabemos de esta época.

Aquel sitio era tan remoto que tuvieron que pasar 50 años para que alguien volviera a pisarlo. Entonces aparecieron esos exploradores de los que dábamos cuenta. Era 1896 y todo comenzó como un trabajo arqueológico formal a cargo de un grupo del Museo Estadounidense de Historia Natural. Estos hombres comenzaron a excavar en aquellas ruinas y al poco tiempo no daban crédito a lo que habían encontrado.

Debajo de ellos había una casa enorme, una edificación que albergaba nada menos que 650 habitaciones junto a un secreto: en uno de los cuartos se encontraban 14 personas enterradas en una cripta. Poco después se percatan de que aquellos cuerpos no eran cualquier cosa, habían sido enterrados con collares pulseras y todo tipo de joyas hechas de brillantes.

El grupo arqueológico pasó cinco veranos en la región, tiempo en el que mandaron más de 60 mil objetos a Nueva York para su posterior análisis. Descubrieron que se trataba de una sociedad que se asentó entre el 800 y 1250 d.C. y encontraron al menos otras 12 “casas grandes” de varios pisos en el Cañón del Cacho junto a decenas de asentamientos que se extendieron en la zona donde se cruzan las fronteras de Nuevo México, Colorado, Arizona y Utah.

El descubrimiento era tan importante y las joyas tenían tanto valor que se convirtió en el “entierro más rico conocido en el suroeste de Estados Unidos”.

Pero había algo más. La localización de aquella cripta y los tesoros encontrados sugerían que, cualquiera que fuera la jerarquía que mantuvo a esa sociedad hace más de 1200 años, esos 14 cuerpos estaban a la cabeza de todos.

Más de 100 años después se ha descubierto la naturaleza de esta sociedad que gobernó la cultura del suroeste de Estados Unidos.

Árbol natural potencial. Nature

Por primera vez podemos confirmar que un grupo de parentesco controló Pueblo Bonito durante más de 300 años. Se trata de la mejor evidencia encontrada sobre las jerarquías sociales en al antiguo suroeste de Estados Unidos.

Lo dice Steve Plog, uno de los miembros del equipo de la Universidad de Virginia que ha dado con estos datos históricos. Plog y su equipo llevaron a cabo unos análisis de ADN de nueve de las personas enterradas en la cripta encontradas en 1896.

Los resultados del análisis genético no dejan lugar a dudas: todos pertenecían a una sola línea materna. Como los investigadores indican, estamos ante una “poderosa dinastía matrilineal” que gobernó pasando su liderazgo a través de sus madres.

Edificaciones en Pueblo Bonito. Wikimedia Commons

Lo insólito es que se trata de un cuadro desconocido en la historia. Lo normal era encontrarse con sociedades del mundo antiguo bajo una línea patrilineal (de hombres) que producía más reyes y nobles a través de la línea del padre en vez de la madre. Según explica Adam Watson, del American Museum of Natural History:

Desde hace tiempo teníamos claro que se trataba de personas veneradas basándonos en el trato excepcional que recibieron una vez muertos, ya que la mayoría de los chacos fueron enterrados fuera del asentamiento y nunca con cantidades tan altas de bienes exóticos. Pero antes uno sólo podía especular sobre la naturaleza exacta de su relación con los otros.

Los resultados de las pruebas revelaron que los nueve especímenes contenían ADN mitocondrial idéntico (el material genético que sólo se transmite de madres a sus hijos), lo que significa que tenían el mismo ancestro materno, tenían una jerarquía dominada por las mujeres.

Una investigación que además abre un campo poco explorado en la arqueología, el de utilizar el ADN para encontrar evidencias de estructuras sociales del mundo antiguo. En este sentido como explica el antropólogo Angelique Corthals de la Universidad de Nueva York:

Puedo ver que este documento podría generar cierta controversia, sobre todo en términos de usar datos biológicos para determinar las estructuras sociológicas. Pero los autores construyeron su caso muy convincentemente, utilizando tanto datos arqueológicos como datos genómicos.

Se cree que el liderazgo en el grupo fue pasando de mujer a mujer hasta las fechas de su derrumbamiento como sociedad. Un final incierto, ya que no se sabe con exactitud lo que le ocurrió a los chacos porque no existe evidencia alguna. Entre las teorías se baraja la posibilidad de que sufrieran una enorme sequía antes de que fueran aniquilados.

Quizás la ciencia acabe explicando también cómo desaparecieron.

Fonte: http://es.gizmodo.com/esta-misteriosa-civilizacion-perdida-dominada-por-mujer-1792667481 (23/02/2017)

quarta-feira, 15 de fevereiro de 2017

Chan Chan - A maior cidade de barro do mundo

Saiu a 30ª matéria da Coluna "América Misteriosa", do Jornal Página 3 de Balneário Camboriú!!!
Passa lá para conferir!!!

http://www.pagina3.com.br/coluna/americamisteriosa

Arqueólogos de la UNCuyo encontraron en Las Cuevas un niño de 5.700 años de antigüedad

"El Niño de Las Cuevas" fue hallado a 3.200 metros de altura. Especialistas estiman que integraba una familia nómada.

Redacción LA

Hace 5.750 años un niño murió en lo que hoy llamamos Alta Montaña. Para ser más preciso en Villa Las Cuevas. Arqueólogos mendocinos dieron con los restos óseos cuando realizaban excavaciones a 3.200 metros sobre el nivel del mar en 2015, publica hoy Unidiversidad.


El increíble hallazgo fue realizado por el equipo de investigadores del Laboratorio de Paleoecología Humana (LPEH) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEN) de la UNCuyo y del International Center of Earth Sciences (ICES, Centro Internacional de Ciencias de la Tierra) del Conicet.

Los arqueólogos habían cavado apenas un metro sobre la dura roca montañosa cuando se toparon, no por casualidad sino basados en numerosas investigaciones sobre pueblos primitivos, con el cadáver de “El Niño de Las Cuevas”, detalla el informe del sitio universitario.

Claro, en ese entonces no sabían a ciencia cierta cuántos años llevaba sepultado al pie de una gigantesca roca.

Cuando lograron recuperar todos los restos, los trasladaron al Museo Cornelio Moyano, donde permanecen hasta el momento,para analizarlos al detalle.

Una parte del esqueleto de “El Niño de Las Cuevas” fue llevado a Estados Unidos. Allí, mediante un estudio de dataje radiocarbónico de AMS (Accelerators Mass Spectrometry, espectometría de masas con aceleradores), determinaron que los restos tenían 5.759 años de antigüedad.


Víctor Durán y Alejandra Gasco son los directores del equipo de profesionales.
La principal hipótesis ubica a “El Niño de Las Cuevas” como miembro de una de las familias nómadas que cazaban en esa zona, explicó Durán a Unidiversidad.

En esa época, hace más de 5.000 años, se movían en familias y no eran sólo los varones cazadores los que realizaban la travesía hasta los valles andinos para obtener alimentos sino también niños y mujeres. “Es indudable que eligieron ese lugar para enterrarlo porque posiblemente era un sitio que visitaban con determinada frecuencia, lo consideraban una especie de territorio”, dijo el arqueólogo.

“Quizás la idea de dejarlo ahí no les generó tanta pena porque ellos sabían que al año siguiente probablemente iba a estar en el mismo sitio”, agregó el especialista.

Otra de las conjeturas es que los que hacían la “veraneada” en la Villa Las Cuevas, particularmente, procedían del lado oeste de la Cordillera, es decir de lo que actualmente es Chile.


Esto se debe, según Alejandra Gasco, a la facilidad para transitarlo y a que los grupos del este tienen otros valles interandinos, también ricos en recursos y aprovechables en flora y fauna.

Además, para las personas que provenían del lado occidental no significaba tanto esfuerzo llegar a Las Cuevas. Si bien esta teoría aún no está comprobada, es bastante probable también por la presencia de cierto tipo de cerámica que es muy similar a la que aparece del otro lado de la Cordillera.

Fonte: http://losandes.com.ar/article/arqueologos-de-la-uncuyo-encontraron-en-las-cuevas-un-nino-de-5-700-anos-de-antiguedad (02/02/2017)

Arqueólogos determinam cronologia da queda da civilização maia


Por Galileu

Após 12 anos de pesquisas e escavações, arqueólogos das universidades do Arizona, Ibaraki, Naruto e Graduada de Estudos Avançados do Japão, em parceria com pesquisadores da Guatemala, conseguiram determinar uma cronologia mais precisa sobre as duas quedas da civilização maia.

No estudo, publicado no periódico Proceedings of the National Academy of Sciences, o grupo conta que utilizou uma tecnologia avançada de datação por carbono-14 para analisar cerâmicas e outras escavações arqueológicas no sítio de Ceibal, na Guatemala. Acredita-se que a região foi habitada de 1000 a.C. até 950 d.C., data do principal colapso, quando foi incendiada.

O método muito utilizado pelos arqueólogos desde a década de 1940 para determinar a idade de qualquer objeto que tenha absorvido carbono durante sua criação. Isso porque o carbono-14 é uma espécie de carbono instável que, diferente do carbono-12, o comum, vai se transformando em nitrogênio ao longo do tempo. Como sua taxa de perda é constante, é possível comparar a quantidade de carbono-14 com a quantidade de carbono-12 e obter a idade quase exata do material.

Foi utilizando os últimos avanços da técnica que os pesquisadores montaram uma linha do tempo mais refinada para entender as duas principais crises da sociedade maia. Segundo eles, é possível verificar uma constante de pequenas ondas de recessão, caracterizadas por guerras e instabilidade política, seguidas por grandes ondas de declínio, quando centros urbanos foram abandonados.

É provável que a civilização maia tenha passado por duas principais derrocadas: uma menor, ocorrida em um período chamado pré-clássico, durante o século dois, e a segunda, mais conhecida, durante o período clássico no século nove.

Segundo os arqueólogos, escassez de água, guerras próximas, desintegração familiar e diminuição da atividade econômica foram as principais causas dos dois declínios. A instabilidade social foi a grande responsável por diminuir de forma considerável a população da região de Ceibal, que no seu pico populacional chegou a ter de oito a dez mil habitantes.

“É realmente interessante como ambas as crises são similares, mesmo em diferentes períodos de tempo. Agora, temos um melhor entendimento de como o processo é, o que pode, potencialmente, servir como padrão para outras pessoas tentarem aplicar e ver se há algo de parecido com os seus próprios sítios arqueológicos na mesma área” explica Melissa Murham, uma das três graduandas da Universidade do Arizona que participaram da pesquisa.

Antes a crença era de que processo de declínio era simplesmente gradual, diferentes dos complexos padrões desvendados pelos cientistas. Além disso, pouca informação tinha sido econtrada sobre a primeira crise, ocorrida durante o período pré-clássico. As escavações do sítio, portanto, representam uma importante fonte de referência.

Fonte: http://www.correiodoestado.com.br/variedades/arqueologos-determinam-cronologia-da-queda-da-civilizacao-maia/297168/ (05/02/2017)