quarta-feira, 26 de novembro de 2014

La gran Cobá del Mundo Maya

Foto: Nuestra guía, con los brazos abiertos, trata de describir para nosotros la impresionante grandeza del edificio oval de Nohoch Mul. EL INFORMADOR / P. Fernández

Por: Pedro Fernández Somellera

Los mayas dejaron su legado en leyendas, tradiciones, pero también en fastuosas construcciones

GUADALAJARA, JALISCO - Cobá, con sus más de 40 mil habitantes, fue la ciudad más importante del Periodo Clásico Maya, que transcurrió entre los años 200 al 900 de nuestra era, está situada entre las lagunas y “rejolladas” (donde se junta el agua) del centro de la península de Yucatán

Sorprendente es notar que el parecido de las estelas y los edificios de Cobá, con los de Tikál en Guatemala -a cientos de kilómetros de distancia- es mucho más cercano que el que existe con las vecinas ciudades de Tulúm (a 40 km) o Chichén Itzá (a 90 km). Todo esto, desde luego, le agrega el carácter de misterio y originalidad característicos de la Gran Cobá.

La ciudad de “Cob-há” (agua zarca en maya), actualmente ocupa un enorme espacio con cientos de vestigios aún por descubrir, ocultos entre los impresionantes conjuntos que se pueden apreciar tan solo al recorrer las decenas de “Sac-Bé” (caminos blancos) que aún rodean los admirables edificios que están debidamente repartidos en una gran extensión de la calurosa selva del norte de Quintana Roo. Arqueólogos y estudiosos han tenido a bien clasificarlos como: Maxantoc unos de ellos; Chumuc Mul a otros, Nohoch Mul a los de más allá, y Uxulbenuc y Xaibé a otros más.

Una buena caminata —que bien vale la pena— será necesaria para recorrer el sitio. También existe la opción de rentar una bicicleta, o alquilar un “richshaw” (bici-taxi) como en la India, con alguien que le de duro a los pedales mientras cómodamente “nos abanicamos la caló”. Eso si, habrá que ir bien previstos de un buen sombrero, repelente para los mosquitos, protector solar y sobre todo… el ánimo dispuesto.

¡Cuidado! Si acaso llegaran a tocar la savia del árbol de “Chechén” (Metopium browneii) que es sumamente irritante, traten de buscar el antídoto en el árbol que extrañamente ¡encontrarán ahí juntito a él! Una hermosa, alta y retorcida “Chaka” (Bursera simaruba Linnaeus) que es inconfundible; su corteza lisa y roja que se desprende en capas será la solución inmediata a su tormento ¡No lo olviden!

Si bien la visita al sitio es muy recomendada; completar el día con una caminata al atardecer en compañía de Macedonio Canul Tun -maya de cepa pura- con sus explicaciones en “may-a-ñol”, por las intrincadas veredas de la reserva de O Toch Ma’ax Yetel Koch cubiertas de Chicozapotes (Manilkara zapota) de donde se obtiene el chicle; contemplando las decenas de Monos Araña (Ateles geofroyi) que saltan de árbol en árbol sobre nuestras cabezas, es una verdadera dicha.

Hace muchos años, un par de familias cuyos ancestros ya trabajaban sangrando los chicozapotes (y vendiendo la savia como chicle de mascar a un tal Sr. Adams, contribuyeron al inicio de los “Chiclets Adams”) no dudaron en establecerse al borde de la hermosa laguna cercana al sitio arqueológico, en donde abundan estos árboles.

Actualmente, al darse cuenta del valor natural del entorno, los descendientes de estos decidieron cuidar la bella “Punta Laguna” (a solo 7 km de Cobá) para dedicarse a proteger, tanto a los chicozapotes como a los intrépidos monitos que con tranquilidad, a eso de las cinco de la tarde, diariamente se acercan con alboroto a visitarlos.

En esta ocasión, como era época de crianza, tuvimos la suerte de fotografiar a una bella hembra embarazada que orgullosamente se paseaba presumiendo su silueta. Y así sucedió con otra mamá que libremente saltaba por las copas de los árboles con su tiernísimo bebé a cuestas, aferrado a los pelos de su lomo.

La lluvia de frutitas espinosas que con increíble precisión arrojaban directo a nuestras cabezas, la tomamos como una clarísima y directa invitación a respetar su intimidad.

De sobra está la aclaración de que inmediatamente, y con regocijo, abandonamos el santuario que ingenuamente habíamos estado perturbando.

Todas estas maravillas que provienen… unas de la naturaleza misma, y otras de quienes nos antecedieron, aún las podemos disfrutar en el sureste mexicano.

El que no va… no ve.

facebook/pedrofernandezsomellera/deviajesyaventuras
Fonte: http://www.informador.com.mx/suplementos/2014/561218/6/la-gran-coba-del-mundo-maya.htm (23/11/2014)

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