segunda-feira, 22 de junho de 2015

Chavín de Huántar o la exhibición del poder sacerdotal


El documental ‘El teatro del más allá. Chavín de Huántar’, coproducción con Wanda Films y Odisea, se estrena esta noche en el Canal Odisea y puede verse en la Casa de América de Madrid hasta el próximo 27 de junio.

Por VÍCTOR NÚÑEZ JAIME MADRID

A más de 400 kilómetros al noreste de Lima (Perú) y a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, hay un sitio arqueológico que hace tres milenios tuvo su época de esplendor. Se llama Chavín de Huántar y fue un centro ceremonial donde los sacerdotes recibían a peregrinos en busca de oráculos. Con sustancias alucinógenas y efectos sonoros bien planeados, manipulaban las percepciones de los recién llegados. Mediante esa estrategia, mantuvieron su autoridad durante 800 años sin necesidad de un ejército y no tardaron en consolidar la desigualdad social en los alrededores. Los detalles de la historia se cuentan en El teatro del más allá. Chavín de Huántar, un documental que se estrena esta noche en el canal Odisea (23:00h) y que puede verse en la Casa de América de Madrid hasta el próximo 27 de junio.

Dirigido por José Manuel Novoa (El señor de Sipan, La dama de Cao, El legado celta), la cinta se adentra en las profundidades de una de construcción de avanzadas técnicas de arquitectura e ingeniería y recrea las actividades litúrgicas que se realizaban en el lugar. “Conocí Chavín hace años y me interesó el sitio no sólo por ser una obra de arquitectura e ingeniería colosal e increíble, sino por su historia: la consolidación de la desigualdad que produjeron y el hecho de ser el primer gobierno teocrático en América del Sur. Es una construcción titánica en la que, sin duda, tuvo que intervenir mucha gente. Y, sin embargo, todo eso era principalmente un decorado.

Un decorado para que los sacerdotes pudieran consolidar su poder, exhibiendo su contacto con los dioses. Y eso les permitió influir en las culturas posteriores, incluidos los Incas”, dice Novoa.

Este es el noveno film del experimentado documentalista sobre temas arqueológicos peruanos. “Un día de 1990 fui a Chiclayo con [el arqueólogo peruano] Walter Alba, quien iba con la pistola desenfundada. Porque era la época tremenda de Sendero Luminoso. Llegamos a una excavación, dio cuatro o cinco disparos al aire y los saqueadores de tumbas salieron como hormigas. Al ver aquello, dije: ¡este tío es Indiana Jones! Hombre, lo que tiene la arqueología, aparte de lo académico y científico, es un componente de aventura muy potente. También me parecieron increíbles los hallazgos de Walter y entonces pensé en rodar algo de arqueología. Lo primero que hice fue en el año 1999, Precursores del Inca, y luego otras tantas. Hasta llegar a esta”, cuenta el también periodista radiofónico.

Con planos aéreos rodados en la cordillera de los Andes, efectos en tercera dimensión y unidades de sonido ultrasensibles, El teatro del más allá cuenta con los testimonios de los destacados arqueólogos John Rick y Luis Lumbreras y la recreación de las ceremonias precolombinas de Chavín de Huántar. “Antes los documentales eran unos ladrillos. Si no sabías de arqueología, no podías ver eso. Hacer recreaciones con actores aproxima al espectador a lo que se está contando. Porque nos dirigimos a todos los públicos y no a los especialistas. Es una producción que nada tiene que envidiar a una producción cinematográfica de ficción. La recreación, avalada por los estudios de los expertos, le da seriedad. Es para que el espectador comprenda más”, puntualiza el director, quien destaca, además, que “esta película es hispanoperuana no sólo a nivel financiero, sino, sobre todo, humano. Desde aquí viajaron 12 personas.

Y en Perú está la gente de vestuario, maquillaje… Es un equipo muy compacto, con el que he trabajado en otras ocasiones.”

A los 21 años, después de una decepción amorosa, José Manuel Novoa cogió la mochila y se fue a recorrer la Amazonía durante cuatro meses. “Y ese fue el detonante de mi profesión y pasión”, cuenta ahora. Después de conocer a fondo la historia de Perú, afirma que en ese país “las culturas precolombinas se han sucedido unas a otras. La única cultura verdaderamente militar es la Inca. El resto no son agresivas, sino receptoras del conocimiento de las interiores. Pero luego llegaron los conquistadores españoles y, claro, las cosas se complicaron más”, concluye con media sonrisa.

FONTE: HTTP://CULTURA.ELPAIS.COM/CULTURA/2015/06/19/ACTUALIDAD/1434691072_594813.HTML (17/06/2015)

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