quarta-feira, 6 de janeiro de 2016

México de ruinas


Por: Julio Madrazo

Las vacaciones siempre son una oportunidad para recorrer nuestro país y disfrutar su riqueza histórica y naturaleza. Sin embargo, el turismo también suele ser un duro choque con la realidad; el contraste entre lo que México tiene y lo que hemos hecho con ello.

En estos días recorrimos Morelos, Puebla, Veracruz, Tabasco, Campeche y Yucatán. La carretera es impresionante. La majestuosidad de los volcanes, la caña, el ganado, ríos, pantanos y el golfo, son imponentes. La belleza y el espectáculo de México no dejan de maravillar a cualquier viajero.

Pero ante eso, la cruda realidad. Relato simplemente dos ejemplos.

Llegar a La Venta, Tabasco, primera pirámide en Mesoamérica, es un horror, un verdadero espanto. La avenida principal del pueblo que conduce a la pirámide es una calle angosta, llena de baches, sucia, sin banquetas, realmente desagradable. Al llegar al sitio arqueológico la cosa no mejora, el museo está abandonado, con pocas piezas, mal mantenido. La historia reciente más grave: hubo una pista de avión para saquear el sitio hasta los setenta. El Estado mexicano ausente de su riqueza histórica. Una sociedad que no ha sabido conservar y aquilatar su origen. Una clase política que lo usa en la retórica, pero que no lo aprecia en los hechos.

Un poco más al sur, en Comacalco, ruina maya insólita por estar construida con ladrillos, la escena se repite. Para llegar al sitio hay que atravesar la colonia buena de la ciudad. La zona residencial llega a la puerta del museo. Uno se pregunta, ¿cuántas piezas mayas habrá en los cimientos de todas esas casas? En la calle hubo que esperar detrás del camión de la basura que va regando buena parte de lo que recoge de las banquetas. El museo de sitio, la tienda, el restaurante, son de país sub, sub, subdesarrollado. La arquitectura y el urbanismo maya esplendorosos, tristemente rodeados de mediocridad.

La Venta y Comacalco son dos ejemplos de ruinas arqueológicas que subsisten de milagro, sin una política clara de preservación de nuestra historia. Para añadirle sabor al relato, el INAH trabaja de 8:00 de la mañana a 4:00 de la tarde; es común ver turistas llegando a las 3:30 y que no se les permita el acceso. ¿Sería imposible negociar con el sindicato para que en vacaciones se extienda el horario?

Twitter: @julio_madrazo

Fonte: http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/mexico-de-ruinas.html (30/12/2015)

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