domingo, 9 de outubro de 2011

Hallan espacio ceremonial en el Templo Mayor

Impreso Cultura
México. Jesús Alejo

Una plataforma circular de unos 15 metros de diámetro, conocida como Cuauhxicalco, fue puesta al descubierto en el centro sagrado, donde se efectuaban rituales públicos.

Foto: Sara Escobar
Tiene clavos arquitectónicos en forma de cabeza de serpiente


En 2009 se iniciaron trabajos de excavación a un costado de la plaza Manuel Gamio, en la parte poniente del Templo Mayor, con el fin de ofrecer un acceso a la zona arqueológica desde el nivel de piso y no observarla, como sucede hasta ahora, desde arriba, además de liberar el paso que cruza del Zócalo de la Ciudad de México a la calle República de Argentina.

En los trabajos, a cargo del Proyecto de Arqueología Urbana —dirigido por Raúl Barrera—, se localizó una plataforma circular u oblonga de unos 15 metros de diámetro que, de acuerdo con las fuentes históricas, fue un Cuauhxicalco: un espacio que servía para hacer ceremonias muy vinculadas a uno de los dos templos del recinto sagrado del Templo Mayor.

De acuerdo con Alfonso de Maria y Campos, director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se trata de un hallazgo muy importante porque permite realizar una nueva radiografía de la Ciudad de México, a través de una estructura ceremonial básica “para entender la actividad religiosa en este centro sagrado de la antigua México-Tenochtitlan”.

“Un Cuauhxicalco era un espacio para llevar a cabo ceremonias públicas. No podían ser hechas encima del Templo Mayor, el sacerdote bajaba y acá llevaba a cabo sus actividades.

“Es un descubrimiento de la mayor importancia porque es el más completo que se ha recuperado: en las fuentes se menciona uno que está abajo del sagrario de la Catedral; percibimos otro muy cerca del Tlaltecuhtli, más asociado a Tláloc, pero éste parece ser de un tamaño muy importante y, estando en el corazón del centro sagrado, es un edificio fundamental para conocer la historia de México.”

Incluso se hallaron dos lápidas, asociadas al mismo edificio, acomodadas en una época posterior, que forman parte de un piso de la quinta etapa del Templo Mayor, pero que al parecer se quedaron para indicar el límite del edificio circular.

Figuras de serpiente
Se trata de una estructura sólida, una plataforma cuyos muros exteriores son de piedra de tezontle que presentan un recubrimiento de estuco para darle forma a la fachada.

“En el muro exterior se encuentran empotrados clavos arquitectónicos en forma de cabeza de serpiente, que tienen dimensiones aproximadas de entre 40 y 45 centímetros de longitud, que están decorando al edificio, pero que también muestran el simbolismo del mismo. Hasta el momento se han hallado 19 figuras, pero podrían ser más”, a decir de Raúl Barrera, director del Proyecto de Arqueología Urbana.

La plataforma se encuentra muy cerca de donde se llevan a cabo otros trabajos de excavación, a cargo de Leonardo López Luján, vinculados con la Tlaltecuhtli, hallada en octubre de 2006 debajo de la Casa de las Ajaracas.

Desde la perspectiva de Alfonso de Maria y Campos, llegar a esa estructura permite conocer una época prehispánica más antigua, no sólo la del punto de contacto; así se cuenta con varias etapas constructivas: el Cuauhxicalco es de la época de Axayácatl, hacia 1470 aproximadamente, diferente a la Tlaltecuhtli, que es de 1502.

“En todas las ciudades históricas es interesante encontrar las etapas históricas: aquí hay un colector de aguas negras, de la época del porfiriato, que cercenó a la mitad la plataforma. Toda ciudad histórica, dentro de una civilización, tiene varias capas históricas y cada quien impone su arquitectura, su gusto o su ley”, a decir del director del INAH.

Ya expertos como Eduardo Matos Moctezuma y Leonardo López Luján comienzan a trabajar con Raúl Barrera para conocer toda la especificidad en torno al Cuauhxicalco, una estructura hasta ahora desconocida.

En mayo del 2012 finalizarán las excavaciones
Los trabajos de excavación, que concluirán en mayo de 2012, tienen varios propósitos: ofrecer nuevas entradas a la zona arqueológica del Templo Mayor, por el centro y no sólo por el lado, que además contribuirá a tener una visión del lugar a nivel de piso.

“Ya encontramos el piso original, a unos cinco metros de lo que es en la actualidad el paso peatonal. Hay que recordar que desde hace unos cinco años está cancelado, por las excavaciones de la Tlaltecuhtli, desde el Zócalo hasta la zona de San Ildefonso, por lo que queremos tener un acceso independiente, ordenado y seguro”, dijo Alfonso de Maria y Campos.

Como parte de ese proceso, el titular del INAH adelantó que el Cuauhxicalco va a tener un recubrimiento de vidrio y un techo, por donde la gente va a caminar, además de que se colocará un acceso con información y servicios, a lo que se suman las nuevas estructuras.

Fonte: http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9039063 (06/10/2011)

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