sábado, 22 de março de 2014

Realizan exposición de los vestigios arqueológicos de Durango


Por: Noticieros Televisa Fuente: Noticieros Televisa

El Centro INAH Durango celebra 60 años del descubrimiento de vestigios arqueológicos de ese estado con exposiciones, conferencias y talleres, sobre la cultura chalchihuites.

DURANGO, México -Poseedora de la pirámide más septentrional del continente, cuna de asentamientos humanos provenientes de la cultura chalchihuites ─que datan del año 450 al 1400 de nuestra era─, la Zona Arqueológica La Ferrería, en Durango, cumple 60 años de haber sido descubierta.

El Centro INAH Durango realizará durante marzo una serie de actividades dentro del Mes de la Arqueología, que incluye la exposición Durango: descubriendo tus raíces, con piezas encontradas en el sitio; conferencias, talleres, visitas guiadas, una ruta ciclista, rituales en temazcal y prácticas de yoga y meditación.

La Ferrería, declarada Zona de Monumentos Arqueológicos en 2002, considerada la frontera de Mesoamérica, contaba con la población más grande e importante del Valle de Guadiana en la época chalchihuite.

La cultura chalchihuites habitó en una amplia área establecida desde el sur de Zacatecas hasta el norte de Durango. Fue Charles Kelley quien efectuó la primera gran diferenciación entre dos zonas de influencia chalchihuite: la más antigua en el norte de Zacatecas y sur de Durango, a la que llamó Rama Súchil, con el asentamiento de Alta Vista como sitio principal, y la Rama Guadiana, ubicada en el valle de Guadiana, con La Ferrería como su asentamiento más importante.

En los años veinte del siglo pasado, Everardo Gámiz fue el primero en interesarse por la arqueología en Durango. Ya en la década de los cuarenta, Federico Schroeder, quien descubrió el sitio, le comentó al antropólogo estadounidense Alden Mason sobre lo que hoy se conoce como La Ferrería, y el investigador reportó el lugar como el Cerro de Ayala, nombre de la primera referencia arqueológica que se tiene del lugar.

En 1948, Alden Mason, quien hizo una visita desde Chalchihuites, Zacatecas, hasta El Zape, Durango, fue el primer investigador que se dio cuenta de todos los sitios del Valle de Guadiana e identificó una nueva cultura de corte mesoamericano a la que llamó Chalchihuites.

Posteriormente, en 1954, Charles Kelley, acompañado por un grupo de estudiantes de la Universidad de Illinois (Chicago), inició los primeros trabajos de investigación para establecer los periodos de ocupación y la tipificación del sitio.

En su ensayo The cultural sequence on the north central frontier of Mesoamerica, se desprenden los primeros conocimientos del sitio La Ferrería, donde Kelley realizó la cronología de la cultura chalchihuite en sus dos ramas, Guadiana y Súchil.

Las excavaciones efectuadas en 1954, 1956 y 1958 lograron la liberación de numerosas estructuras y la recopilación de importantes piezas y restos arqueológicos.

En 1993, el arqueólogo Arturo Guevara Sánchez reinició los trabajos de salvamento y excavación del sitio arqueológico; a él se debe el rescate técnico de la zona en un periodo de trabajo que concluyó en 1997. En ese lapso fue rebautizado como La Ferrería. Posteriormente, en 2004, el arqueólogo José Luis Punzo realizó un proyecto de investigación arqueológica del centro-este del lugar.

De acuerdo con la arqueóloga Cindy Sandoval Mora, del Centro INAH Durango, la zona tiene una cancha de juego de pelota, estructuras circulares, complejos de estructuras cuadrangulares con patios hundidos, estructuras excavadas en la roca madre, y otras claramente habitacionales como las sencillas construcciones cuadrangulares o las terrazas y cuartos del flanco norte del cerro, altares y una pirámide con un patio hundido que se relaciona un poco con las culturas del centro de México.

“El patio hundido está en la cúspide de la pirámide, cuya característica es que tiene las cuatro esquinas remetidas como en zigzag, y durante el equinoccio de primavera, los primeros rayos del sol se alinean con la entrada del patio y con la Sierra del Registro, un icono del paisaje duranguense. Todas las entradas de las estructuras que se han estudiado están ubicadas al norte con una orientación de 90 y 180 grados”.

La zona arqueológica consta de 54 hectáreas, de las cuales 20 están abiertas al público. El investigador Charles Kelley, en la Estructura de los Dirigentes o Estructura 1, encontró una cerámica aztatlán, otra de tipo nevería, y en el patio hundido de la pirámide se hallaron vestigios que hablan de la relación de La Ferrería con la costa y el Valle de Guadiana.

“Entre los aportes importantes de la investigación de Kellley está la cronología, quiénes habitaron en distintas épocas, sus materiales y varias fechas de carbono con lo que hizo una cronología”.

Por su parte, Arturo Guevara en sus excavaciones encontró una casa colonial que es una ocupación más temprana pero que está relacionada al reuso de los espacios, además le dio la consolidación actual a las estructuras e hizo un libro sobre el sitio arqueológico.

“Los últimos hallazgos se dieron con el antropólogo José Luis Punzo: un entierro que localizó detrás de la pirámide, donde se aprecia la sacralización de los espacios, y un fogón que tenía un sol grabado, así como su investigación sobre la observación astronómica de los nativos de La Ferrería en fenómenos como el solsticio de verano y el equinoccio de otoño-invierno”.

La trascendencia del sitio arqueológico, según Cindy Sandoval, radica en el papel que La Ferrería jugó como un centro social-ritual, además de haber contado con la mayor concentración de población en el Valle de Guadiana durante la época chalchihuite. “Fue un punto de convergencia de las aldeas asentadas en el valle y punto de cruce entre pueblos que venían del norte al sur y viceversa”.

La investigadora resaltó que los miembros de la cultura chalchihuites hicieron sus edificaciones más importantes en la punta del cerro, auxiliándose de la montaña para esculpir en ella y así construir plataformas sobrepuestas, las que remataron en lo alto con un patio hundido. Su pirámide es la única en Mesoamérica con un patio hundido en la parte superior, la mayoría tiene un espacio plano.

Otro rasgo notable es la orientación de su pirámide en los puntos solsticiales y equinocciales. Como la de los teotihuacanos, las construcciones de la cultura chalchihuites que ocupó La Ferrería, seguían el curso de los astros.

Actualmente se trabaja en la conservación y difusión del sitio arqueológico, ya que según la especialista, hace falta concientizar a la población sobre su patrimonio, ya que mucha gente no lo conoce.

“Vamos a comenzar la consolidación de las estructuras, ya que no se ha hecho desde hace varios años. Desde el año pasado estamos recopilando datos sobre lo que hicieron cada uno de los investigadores, y a partir de ello, comenzar a trabajar con la estructura”.

La responsable del rescate arqueológico adelantó la intención de excavar otras estructuras, además de hacer un estudio de procedencia de materiales y uno de paleodieta, para saber qué comían los integrantes de la cultura que se asentó en La Ferrería, y a futuro, uno de ADN para saber más sobre los rasgos de los habitantes de la zona.

“Queremos hacer un análisis petrográfico de la cerámica doméstica, no ritual, para saber su procedencia, lo que nos ayudaría a revelar y terminar con los mitos de que las culturas del norte eran nómadas, primitivas y salvajes, y que no tenían asentamientos como los de las culturas mesoamericanas”, concluyó la investigadora del Centro INAH Durango.

BLR
Fonte: http://noticieros.televisa.com/mexico/1403/realizan-exposicion-vestigios-arqueologicos-durango/ (11/03/2014)

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