segunda-feira, 28 de junho de 2010

Restauran objetos en Paquimé

RESTAURAN Y EXHIBEN MILENARIOS OBJETOS EN PAQUIMÉ

Un pendiente con incrustaciones y un medallón de concha nácar, que datan de entre 900 y 1030 d.C., fueron entregados al INAH-Chihuahua para su exhibición

Fueron hallados hace dos años en un entierro infantil en excavaciones hechas en el sitio Calderón, municipio Namiquipa, después fueron enviados a los talleres de restauración

Un pendiente prehispánico de azabache con incrustaciones de turquesa y riolita, así como un medallón de concha nácar, ambos con una antigüedad de más de mil años, fueron restaurados y entregados al Centro INAH-Chihuahua para su exhibición en el Museo de las Culturas del Norte, de la Zona Arqueológica de Paquimé.

Se trata de objetos de carácter ritual que fueron hallados hace un par de años durante las excavaciones realizadas en el sitio Calderón, municipio Namiquipa, Chihuahua, como parte del Proyecto Arqueológico Chihuahua (PAC) llevado a cabo por la Universidad de Calgary, Canadá, bajo la supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) y autorización del Consejo de Arqueología.

El par de ornamentos cuya antigüedad se ha calculado entre 900 y 1030 d.C., fueron entregados por la arqueóloga Jane H Kelly, egresada de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y responsable de la investigación auspiciada por la universidad canadiense, a la antropóloga Elsa Rodríguez García, directora del Centro INAH-Chihuahua, en el marco de XIII Conferencia de Arqueología de la Frontera Norte, efectuado hace unos días en la ciudad de Casas Grandes.

El pendiente y el medallón forman parte de un largo collar de 950 cuentas de concha pulida encontrado en el entierro de un infante. La arqueóloga destacó en el caso de la primera pieza, la figura formada con las incrustaciones de turquesa y riolita es semejante a la del montículo de la cruz ubicado en el sitio arqueológico de Paquimé.

Luego de su hallazgo, tanto el medallón como el pendiente fueron enviados a la Ciudad de México, y estuvieron un año en los talleres de restauración de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) del INAH, donde fueron intervenidos por Luisa Mainou Cervantes, quien explicó que el pendiente estaba fracturado y tenía un desprendimiento.

Para restaurarlo se tuvo que realizar una investigación previa —toda vez que nunca había llegado una pieza similar a la CNCPC ni con los materiales con los que fue elaborado el pendiente—, a partir de la cual se determinó el mejor proceso para su preservación. Luego un año de labores de consolidación y resane, la pieza quedó lista para que pueda ser exhibida.

Tras la entrega del par de ornamentos prehispánicos, éstos son exhibidos actualmente como la pieza del mes del Museo de las Culturas del Norte, y permanecerán ahí como parte de sus acervos.

La arqueóloga Jane H. Nelly, formada profesionalmente en México, explicó que el sitio Calderón es parte de lo que ella denomina la Cultura Chihuahua, se ubica a tres kilómetros del pueblo de Oscar Soto Máynez (Santa Ana), en una región donde hay registrados por lo menos seis sitios del periodo denominado por los arqueólogos como Viejo, que va de 700 a 1250 d.C.; anterior a la cultura Paquimé y del cual Calderón es el lugar de mayor extensión.

La arqueóloga explicó que a través del Proyecto Arqueológico Chihuahua (PAC) se han identificado sitios del periodo Viejo en las regiones de Laguna Babícora, y en los valles de Santa María y Santa Clara, identificados desde 1996 en recorridos de superficie; y a partir de 2005 fueron explorados con georadar, un aparato que permite detectar posibles edificaciones enterradas antes de comenzar a excavar.

El arqueólogo Francisco Zúñiga, colaborador de Jane H. Nelly, Zúñiga destacó que si bien el hallazgo del entierro del infante con el medallón y el pendiente se realizó en 2008, el PAC ha continuado con las investigaciones de manera ininterrumpida, haciendo anualmente una temporada de campo de dos meses, durante las cuales han registrado cerca de 300 sitios con aldeas agrícolas del periodo Viejo, de los cuales han excavado ocho.

Explicó que estos sitios están conformados por secuencias de casas semisubterráneas, es decir, que la parte inferior de la edificación está construida debajo de la tierra y la parte superior se encuentra a nivel del piso; elaboradas en adobe con ventanas y puertas reforzadas con vigas de madera, y sostenidas con postes también de madera.

Las casas rodeaban una construcción mayor distinguida como casa comunitaria, que debe haber funcionado como centro cívico y religioso. Estas construcciones integraban aldeas agrícolas.

Hasta el momento, dijo, los resultados más importantes de estas investigaciones es que han permitido identificar la transición entre el periodo de construcción de casas subterráneas a las edificaciones hechas a nivel del piso con las mismas formas que utilizaban para construir debajo de la superficie de la tierra.

Además de los hallazgos arquitectónicos, se ha localizado cerámica bicroma, tanto piezas completas como tepalcates; artefactos de lítica, piedras de molienda y huesos de animales, lo que está permitiendo conocer este periodo histórico del cual se sabe poco, ya que la mayoría de estudios se dedican al Periodo Medio (1250 d.C.) durante el cual se desarrolló Paquimé, abundó el arqueólogo Zúñiga.

Durante la recepción del medallón y el pendiente, Elsa Rodríguez García, titular del Centro INAH Chihuahua, agradeció al matrimonio Calderón, dueño de la parcela donde se ubica la excavación donde hace dos años se registró este hallazgo, por el interés que han puesto en el rescate del patrimonio que se encuentra en su propiedad y las facilidades para realizar la investigación que aún continúa.

La XIII Conferencia de Arqueología de la Frontera Norte de México cerró sus sesiones con la entrega de un reconocimiento al antropólogo Juan Luis Sariego Rodríguez, por su trayectoria y aportaciones a la antropología de Chihuahua, tanto en investigación como en la formación de nuevos estudiosos en la materia.

Sariego Rodríguez es fundador de la ENAH Chihuahua, desde 1978 inició su labor en aquel estado en comunidades mineras y posteriormente realizó estudios con los grupos de la Sierra Tarahumara y el Cereso de Guachichi. Más de una de sus investigaciones han sido merecedoras del Premio INAH Fray Bernardino de Sahagún (1996 y 2001).

Fonte: www.inah.gob.mx/ (25/06/2010)

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