terça-feira, 1 de junho de 2010

San Agustin (Parte 1)

En las regiones montañosas de San Agustín y el valle de La Plata, en las cabeceras del río Magdalena, desde el año 1000 a.C. pequeñas sociedades del período Formativo vieron surgir las jerarquías sociales.

En el Clásico Regional, entre 1 y 900 d.C., el rango y el poder religioso de los líderes se manifestaron en la construcción de monumentos funerarios con estatuas de piedra talladas en toba volcánica. Aunque el uso y la acumulación de adornos de orfebrería no fueron comunes entre estos líderes, algunos se enterraron con ajuares que contenían objetos de oro. La gracilidad de un pez alado contrasta con la imponencia de las estatuas.

Durante el período Reciente, de 900 a 1500 d.C., la población aumentó y continuó viviendo en las mismas aldeas, bajo nuevos líderes que basaron su poder en el control de la economía. Las tumbas del periodo Reciente contienen solo vasijas de uso doméstico.


San Agustín de principio a fin: desarrollo de una sociedad jerarquizada.
El análisis de la distribución espacial, centralización y demografía de la población, así como de la densidad de restos de cerámica, huesos y líticos hallados durante exploraciones y excavaciones arqueológicas dentro de un área geográfica determinada, permite a los arqueólogos estudiar aspectos característicos de las sociedades del pasado, entre ellos la forma como fue ocupado el territorio. En el caso de San Agustín, los datos obtenidos muestran que a lo largo de sus tres periodos de ocupación la población se distribuyó en los mismos sitios y aumentó gradualmente.

Hacia el 1000 a.C. se inició el periodo denominado por los arqueólogos como Formativo, durante el cual se establecieron sociedades sedentarias y agrícolas, no muy numerosas, en la región del valle de La Plata. Se sabe que estas sociedades se concentraron en grupos que han sido interpretados como comunidades o unidades políticas independientes y de las cuales se deduce una inicial centralización de la población.


Tiempo después, durante el periodo Clásico Regional, entre el 1 y el 900 d.C., la población aumentó en número y se distribuyó en aldeas con una extensión aproximada de 100 km² y una población entre 4.000 y 8.000 habitantes. La ubicación de estas aldeas coincide con la presencia de monumentos funerarios, construidos especialmente para conmemorar e inmortalizar a ciertos individuos.

Finalmente los datos sobre demografía regional y patrones de asentamiento indican que durante el último periodo de ocupación, denominado Reciente, comprendido entre el 900 y el 1530 d.C., la población aumentó y continuó habitando las mismas comunidades e incluso se centralizó aún más que durante el período anterior. Por las excavaciones de plantas de vivienda se sabe que su forma fue circular u ovalada. En esta época ya no se labraron estatuas.

La región de San Agustín disfruta de la existencia de todos los pisos térmicos, desde terrazas aluviales muy extensas ubicadas a una altura de 800 m.s.n.m., hasta inclinaciones suaves superiores a los 1.400 m.s.n.m. donde el clima es más frío y húmedo. La gran mayoría de la población se concentró a lo largo de los tres periodos de ocupación en sitios que se ubican entre los 1.500 y 2.000 m.s.n.m., pero la cercanía de esta gran diversidad de ambientes posibilitó la explotación de diversos recursos y se practicó la agricultura en los distintos pisos térmicos.

Investigaciones arqueológicas recientes llevadas a cabo en el vecino Valle de la Plata muestran que la mayoría de la población no ocupó las áreas con mayor productividad de suelos, pero no descartan la idea de que las concentraciones de población se debieron a factores ambientales o a la distribución de recursos dentro de la región.

Gracias al estudio de varias unidades domésticas fue posible la recolección y análisis de muestras de polen, restos carbonizados de plantas y fitolitos que permitieron reconstruir información sobre la producción agrícola, esto es, la identificación, entre otras cosas, de las comunidades de plantas existentes alrededor de las viviendas.

Entre los principales productos cultivados sabemos que el maíz (Zea mays) se desarrolló en mayor proporción y en todos los pisos térmicos, excepto en los 1.700 m.s.n.m. Así mismo, se encontraron muestras de polen de otras plantas como batata, yuca (Manihot esculenta), ají (Capsicum sp.), malanga y amarantos. Otros de los aspectos estudiados por la arqueología son la forma en que se organizaron los grupos del pasado y el tipo de jerarquización que existió dentro de ellos. Para ello, se investigan aspectos como la distribución regional de los asentamientos, la centralización y demografía de la población, así como la organización social, económica, política y religiosa.


En San Agustín los mejores suelos no fueron los escogidos como el lugar de asentamiento de la mayoría de la población y la fabricación de objetos en cerámica se desarrolló en todas las unidades políticas. En este sentido, podríamos pensar en sociedades preocupadas no tanto por optimizar lo económico sino tal vez por otros aspectos como el religioso o ideológico.

De cualquier manera, aspectos evidentes como la construcción de grandes centros ceremoniales indican que en San Agustín existió una jerarquización importante de la sociedad, que ocurriría desde finales del período Formativo (1.000 a.C. a 100 d.C.), que se manifiesta de forma muy clara en el período Clásico Regional (100 d.C. a 900 d.C.) al que está asociada la construcción de los monumentos funerarios y la estatuaria lítica, y que se prolongaría durante el periodo Reciente (900 d.C. a 1530 d.C.).

La iconografía de los personajes representados en las estatuas construidas durante el periodo Clásico Regional sugiere la existencia de líderes estrechamente relacionados con las prácticas religiosas, los rituales, el poder espiritual y la ideología. Alrededor de los centros religiosos se concentró y organizó la población.

Fonte: http://www.banrep.gov.co/museo/esp/home.htm

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