segunda-feira, 7 de março de 2011

AL DESCUBIERTO, FACETA COLECCIONISTA DE MAXIMILIANO

Durante su imperio en México, el archiduque adoptó la práctica del coleccionismo y exhibición de objetos prehispánicos con el afán de establecer relación con los indígenas.

Maximiliano se asumió como heredero al trono del tlatoani Moctezuma, para difundir la idea de que su imperio era la continuidad del que encabezó el último soberano mexica.


Asumiéndose como heredero al trono del tlatoani Moctezuma, Maximiliano de Habsburgo adoptó la práctica del coleccionismo de objetos prehispánicos y su exhibición, como una herramienta para construir entre los indígenas la idea de que su imperio era una continuidad del que encabezó el último soberano mexica.

La conformación de acervos prehispánicos cumplió una tarea en la estructura imperial, y dentro de este afán, la búsqueda de piezas de este tipo se convirtió en una actividad en la que el propio archiduque participó de manera entusiasta de 1864 a 1867, labor que, aunada a su experiencia viajera, contribuyó al mejoramiento del primer museo de México y de América Latina, el Museo Nacional, creado el 18 de marzo de 1825.

Bajo estas premisas historiadores de México y Austria analizaron la faceta coleccionista del emperador, como parte del coloquio Entre la realidad y la ficción: vida y obra de Maximiliano, organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) y el Foro Cultural de Austria en México, con motivo de los 110 años de restablecimiento de las relaciones bilaterales entre ambos países.

Durante la conferencia Maximiliano y su tradición coleccionista: “Antigüedades” prehispánicas para el Museo Nacional, dictada en el Museo Nacional de Historia “Castillo de Chapultepec”, Paulina Martínez, investigadora del Colegio de México, indicó que para entender el interés de este personaje por la recolección de piezas prehispánicas, “es necesario recordar que hasta entonces, las elites gobernantes habían coincidido en integrar al indígena a la ‘nación’ mexicana mediante la desaparición de su cultura.

“Los indios eran considerados un lastre para la estabilidad del país. Maximiliano, en cambio, los tomó en cuenta en su proyecto imperial y asumió una política conciliatoria. Entonces el coleccionismo de ‘antigüedades’ prehispánicas fue la herramienta que el archiduque encontró para tener una relación directa con ellos y legitimar su imperio”.

La visita de Maximiliano de Habsburgo y Carlota al Museo Nacional, el 25 de agosto de 1864, es considerada el principio del interés constante de la pareja imperial por los vestigios arqueológicos durante su estancia en México.

“A partir de este momento el archiduque volcó sus esfuerzos a la recolección de piezas prehispánicas, pero no con la intención de enviarlos a su lugar de origen, ni para decorar los salones del Castillo de Chapultepec, sino con la finalidad de concentrarlos y colocarlos en un sitio donde la gente pudiera admirar la grandeza de su pasado, ese lugar sería el Museo Nacional”, explicó la investigadora.

De acuerdo con historiadores del INAH que desarrollan el proyecto Tiempo y Nación, coordinado por la antropóloga Ruth Arboleyda, el Museo Nacional se creó en una sala de la planta alta del edificio de la Universidad Real y Pontificia —ubicada atrás de lo que hoy es la Suprema Corte, inmueble demolido en 1905—, con un acervo de objetos históricos, industria e historia natural, mientras que las piezas arqueológicas —debido a su tamaño— se colocaron en una esquina del patio, resguardadas por una reja de madera.

“Desde su creación los diferentes gobiernos trataron de trasladar el museo a diferentes sedes, pero no se concretó sino hasta la llegada de Maximiliano, quien ordenó su traslado al edificio de la Antigua Casa de Moneda, hoy sede del Museo Nacional de las Culturas. Ahí se inauguró el 6 de julio de 1866, aunque únicamente quedó abierta al público la parte correspondiente a Historia Natural.

“Este traslado contribuyó a que el Museo Nacional presentará de manera más adecuada sus colecciones, al contar con un espacio más amplio; a partir de ello el acervo fue dividido en tres departamentos: Arqueología e Historia, Historia Natural y la biblioteca, indicaron los investigadores Claudia Guerrero, María Hernández e Ignacio Rodríguez.

“No se puede precisar cuántas piezas resguardaba el Museo Nacional pero contaba con más de mil 500 objetos, entre ellos retratos de los virreyes y gobernantes, armaduras de la época de la Conquista, documentos coloniales y mapas; respecto a los objetos arqueológicos, éstos eran de cerámica, lítica y concha, como vasijas, puntas de flecha, braseros, adornos corporales, figurillas provenientes de la Isla de Sacrificios, Veracruz, y de la cultura mexica.

“Además, en este rubro, se incluían los grandes monolitos como la Coatlicue, la piedra de Tízoc, la cabeza de diorita de la Coyolxauhqui, esculturas de serpiente, marcadores de juego de pelota, códices, entre otros”.

Con la llegada de Maximiliano, señalaron, se reorganizó el museo, se distribuyó de manera diferente y se agregaron ejemplares zoológicos y aves a la sección de Historia Natural, con especies traídas de Europa y del interior del país; un ejemplo de ello, fue que en febrero de 1866 el archiduque mandó a comprar 77 pájaros disecados de Orizaba.

Además de dichos esfuerzos, Maximiliano hizo múltiples negociaciones para que devolvieran a México algunas piezas precolombinas que radicaban en Europa, tratos que hizo con algunos de sus familiares de su país natal; entre las piezas que logró que regresaran a territorio mexicano fueron: la Segunda Carta de Relación de Hernán Cortés y un chimalli (escudo), explicaron.

A pesar de los esfuerzos por crear un espacio digno donde se mostrara la riqueza de las culturas prehispánicas, la falta de fondos y diversas dificultades como el anuncio de Napoleón III del retiro de las tropas europeas del territorio mexicano, influyeron en el cierre del Museo Nacional el 7 de febrero de 1867.

“En 1909 el acervo del Museo Nacional fue dividido y las colecciones de historia natural pasaron al Museo de Historia Natural, en el edificio de Cristal, ubicado en las calles del Chopo. El resto quedó en el edificio de la Antigua Casa de Moneda, bajo el nombre de Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología, cuyo patrimonio actualmente se encuentra distribuido en los cinco museos nacionales del INAH: de Historia, de Antropología, del Virreinato, de las Culturas y de las Intervenciones. Además de algunos museos regionales”, concluyeron los especialistas.

Fonte: http://www.inah.gob.mx/index.php/boletines/8-investigaciones-y-estudios-historicos/4903-al-descubierto-faceta-coleccionista-de-maximiliano (01/03/2011)

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