Desentierran dos papas de 500 años en un yacimiento inca de Perú: el dato que sorprendió a científicos
Un equipo de arqueología encontró los tubérculos
liofilizados dentro de una vasija sellada en Tambo Viejo, en la costa sur, y el
hallazgo refuerza la idea de un transporte alimentario a gran escala
Por: PilarAlvarez – 14/06/2026
Dos papas liofilizadas de unos 500 años fueron
halladas en el yacimiento inca de Tambo Viejo, ubicado en la costa sur de Perú,
según un estudio reciente
publicado en el Journal of Field Archaeology. El hallazgo es poco
común: estos tubérculos conservados rara vez se encuentran intactos fuera de
las zonas altas andinas.
El descubrimiento de estas antiguas papas confirma que el
Imperio inca transportaba alimentos básicos desde las montañas hasta regiones
costeras mediante redes logísticas extensas.
Los investigadores subrayan que este tipo de conservación alimentaria, con deshidratación, ofrece datos directos sobre la movilidad de recursos clave en la época precolombina y ayuda a comprender mejor la organización del abastecimiento inca.
El chuño y su papel en la alimentación inca
El chuño es una variedad de papa típica de los Andes,
sometida a un proceso de liofilización que la deshidrata por
completo. Este procedimiento alterna noches de heladas muy intensas y días de
descongelamiento bajo el sol, repitiéndose hasta obtener el alimento seco.
Existen dos tipos principales de chuño, según el Journal
of Field Archaeology: el negro, fabricado tras prensar y secar la papa, y
el blanco, que implica remojar tubérculos tóxicos durante semanas antes del
secado. El resultado es un producto ligero, resistente y fácil de almacenar
durante años.
El chuño fue esencial en la dieta del imperio. Permitía a
los incas mantener reservas de alimento duraderas y abastecer a los
trabajadores y caravanas en todo el territorio, tanto en las alturas como en la
costa.
El descubrimiento en Tambo Viejo
Las excavaciones lideradas por el arqueólogo principal Lidio Valdez de la Universidad de Calgary revelaron estos chuños durante los trabajos efectuados en 2024. Los tubérculos, de tono blanquecino y aún con restos de piel, se encontraron dentro de una vasija de cerámica empotrada en el suelo, junto a fragmentos de cerámica incaica y un huso dañado.
“Era obvio que no se trataba de un hallazgo cualquiera,
sino de uno especial”, dijo Lidio Valdez.
La presencia de estos objetos cotidianos permitió a Valdez
situar el hallazgo en el periodo inca, fechando las papas hacia los siglos XV o
XVI. El buen estado de conservación se atribuye tanto a las condiciones áridas
del lugar como al resguardo cerámico.
Un alimento crucial y un hallazgo excepcional
Crónicas antiguas relatan cómo caravanas de llamas
transportaban chuño desde los Andes hacia centros como Tambo Viejo,
garantizando el suministro de alimentos. Esta variedad de papa, ligera y
resistente, se mantuvo como base alimentaria incluso después de la caída del
imperio.
Descubrimientos arqueológicos similares en la costa peruana
son insólitos. Según Valdez, más de un siglo ha pasado desde que se documentó
otro caso comparable en Pachacámac.
El origen preciso de estas papas sigue sin determinarse. El
arqueólogo manifestó su intención de rastrearlo mediante próximos análisis
químicos, lo que permitirá conocer de qué área andina proceden estos tubérculos
hallados junto al océano.
El Journal of Field Archaeology destaca lo
inusual de encontrar chuño en contextos arqueológicos, ya que con mayor
frecuencia se recuperan restos de carne seca y no tubérculos liofilizados.
El hallazgo en Tambo Viejo aporta una prueba material poco
frecuente de cómo el Imperio inca integró la costa sur del actual Perú a un
sistema de abastecimiento basado en alimentos de larga conservación, como el
chuño.
Al recuperar tubérculos liofilizados en una vasija sellada y en buen estado, los arqueólogos suman evidencia directa sobre la circulación de recursos andinos hacia entornos costeros y sobre las estrategias de almacenamiento que sostuvieron a trabajadores, caravanas y asentamientos.
Los próximos análisis químicos que plantea el equipo
buscarán identificar el origen preciso de estas papas y afinar la
reconstrucción de las rutas y nodos logísticos que conectaron las alturas con
el litoral.
“Sería genial conocer el origen de estas patatas”. No estoy seguro de que exista otro sitio inca que se le pueda comparar”, concluyó Valdez.




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