Sólo la selva maya conoce la verdad.
Yaxchilán, antigua ciudad, se ubica en las márgenes del Usumacinta Jessica Servín | El Universal El cantar de las aves es lo que nos recibe. Dice Fabio Romero, chiapaneco y guía especializado, que en la selva lacandona hay más de 600 especies. "No todas se pueden observar. Miren, ahí está una chachalaca. Con suerte y vemos también saraguatos". Son las nueve de la mañana. Vamos sobre el río Usumacinta, el que marca frontera con Guatemala y el más caudaloso de México, arriba de una lancha de madera y techo de palma. Nuestro viaje durará unos 40 minutos. Llegaremos a la ciudad de Yaxchilán. "En la época de los mayas, no era un sitio alejado, el Usumacinta fue su principal vía de comunicación. Yo digo que es como la carretera panamericana de los mayas", dice Fabio. Mientras avanzamos, observamos cientos de árboles de cedro y caoba. También hay caucho y zapote. "Esa madera era considerada preciosa ya que con ella fabricaban los dinteles", que eran los marcos qu...