Cusco: descubren T’aqrachullo, una ciudadela inca cuatro veces más grande que Machu Picchu
T’aqrachullo posee templos, tesoros y evidencias de
conflictos durante la conquista española.
Por Redacción
EC - 17/05/2026
Un sorprendente hallazgo arqueológico en la región Cusco
podría cambiar lo que se conoce sobre los últimos años del Imperio Inca. Se
trata de T’aqrachullo o Ancocagua, un asentamiento ubicado a 225 kilómetros al
noroeste de Machu Picchu que, según recientes investigaciones, sería hasta
cuatro veces más grande que la ciudadela inca.
La revelación fue difundida por la revista National
Geographic en un reportaje titulado “Dentro de la búsqueda de la ciudadela
perdida de los incas”, escrito por el periodista Alejandro Muñoz. El informe
detalla que el sitio arqueológico se encuentra sobre una meseta del cañón del
río Apurímac y habría funcionado como un importante centro político, económico
y religioso del Tahuantinsuyo.
De acuerdo con la publicación, las ruinas de T’aqrachullo
abarcan unas 17.4 hectáreas, una extensión que la convierte en una de las
mayores ciudades incas descubiertas hasta ahora. “Las ruinas se extienden por
17.4 hectáreas, incluyendo una zona a lo largo de la base de la meseta, lo que
hace que T’aqrachullo sea aproximadamente cuatro veces más grande que Machu
Picchu”, señala el reportaje.
Durante más de tres décadas, arqueólogos recorrieron la zona sin éxito de algún hallazgo. Solo encontraban fragmentos de cerámica y estructuras dispersas. Sin embargo, todo cambió en septiembre de 2022, cuando el arqueólogo Dante Huallpayunca lideraba excavaciones en uno de los recintos de piedra cuando uno de sus asistentes gritó: “¡Jefe! ¡Hemos encontrado algo!”. Poco después apareció un brillo dorado bajo la tierra. El equipo descubrió cerca de 3,000 lentejuelas de oro, plata y cobre que habían permanecido enterradas durante siglos.
Uno de sus asistentes alertó al equipo tras encontrar un
brillo dorado bajo la tierra. Poco después, los arqueólogos descubrieron cerca
de 3,000 lentejuelas de oro, plata y cobre enterradas durante siglos. “Muchos
arqueólogos nunca encuentran nada parecido en toda su carrera”, afirmó
Huallpayunca tras el descubrimiento.
Los especialistas determinaron que las piezas fueron
elaboradas a inicios del siglo XVI y habrían sido utilizadas como adornos
ceremoniales de la élite inca. El hallazgo provocó una reevaluación total del
sitio arqueológico. Hasta ahora, las excavaciones han permitido descubrir cerca
de 600 estructuras, entre viviendas, tumbas, recintos ceremoniales y santuarios
religiosos, además de diversos objetos de metales preciosos.
Funciones de T’aqrachullo, fortaleza legendaria
Los recientes descubrimientos fortalecieron la hipótesis de
que T’aqrachullo no era un asentamiento menor, sino un importante centro
político, económico y religioso del Imperio Inca. Algunos investigadores
consideran incluso que el lugar podría corresponder a la legendaria ciudadela
de Ancocagua, mencionada en antiguas crónicas coloniales españolas como uno de
los templos más sagrados del Tahuantinsuyo.
La ubicación estratégica del complejo, cerca de la confluencia de tres ríos y conectado al extenso sistema de caminos incas, refuerza la teoría de que tuvo un papel clave en la organización del imperio.
La posible relación entre T’aqrachullo y Ancocagua ha despertado gran interés entre historiadores y arqueólogos. Según relatos de la época colonial, Ancocagua habría sido escenario de una violenta batalla durante los últimos años del Imperio Inca.
El explorador de National Geographic y especialista en
religión inca Johan Reinhard investigó durante años el paradero de este sitio
ceremonial basándose en antiguos manuscritos. Uno de ellos fue la Crónica del
Perú, escrita en 1553 por el cronista español Pedro Cieza de León, quien
describió Ancocagua como uno de los cinco templos más importantes del Imperio
Inca, además de un lugar rico en oro y plata.
Otro manuscrito hallado en España en 1987 relató una feroz rebelión inca en Ancocagua tras la conquista española encabezada por Francisco Pizarro. Según el documento, los españoles sitiaron la fortaleza bloqueando alimentos y agua hasta tomar el control del lugar.
Las crónicas señalan que muchos habitantes prefirieron lanzarse desde los acantilados antes que rendirse. En 1998, Reinhard publicó un artículo en el que sostuvo que T’aqrachullo coincidía con las descripciones geográficas de la legendaria Ancocagua.
Contacto con National Geographic
La arqueóloga Alicia Quirita fue una de las primeras
investigadoras en estudiar T’aqrachullo durante la década de 1990, cuando el
lugar aún era utilizado como pastizal y permanecía cubierto por vegetación.
“Era una zona completamente abandonada, cubierta de vegetación”, recordó
Quirita.
Junto a la investigadora Maritza Candia, recorrió varios sitios arqueológicos de Cusco mientras desarrollaban sus tesis universitarias. Ambas identificaron en T’aqrachullo restos incas y fragmentos de cerámica vinculados a la cultura Wari, un hallazgo considerado inusual para la zona.
“El material que encontramos en la superficie era fantástico”, señaló la profesora de arqueología en la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco.
Poco después, la arqueóloga conoció a Johan Reinhard, quien buscaba pistas sobre Ancocagua. Tras visitar T’aqrachullo, el investigador quedó convencido de que la geografía coincidía con las descripciones de los conquistadores españoles.
Excavación arqueológica en T’aqrachullo
Las excavaciones impulsadas por el Ministerio de Cultura cobraron mayor relevancia tras el hallazgo de las lentejuelas de oro. El proyecto quedó bajo la dirección del arqueólogo Emerson Pereyra, quien anteriormente trabajó durante 12 años en Machu Picchu.
En 2023, el equipo descubrió los cimientos de un gran templo ceremonial construido hace aproximadamente 2,000 años. La estructura habría sido utilizada no solo por los incas, sino también por culturas anteriores como los Wari y los Qolla.
Dentro del templo se hallaron restos de una fuente
ceremonial, pepitas de oro, figurillas de llamas y láminas de crisocola
trabajadas con forma de pumas. “Nunca vi nada en Machu Picchu comparado con lo
que hemos encontrado en T’aqrachullo. Es asombroso”, afirmó Pereyra.
Evidencias fehacientes
Las excavaciones también revelaron evidencias de conflictos durante los últimos años del Imperio Inca. Los arqueólogos encontraron proyectiles de piedra, puntas de lanza de obsidiana y esqueletos con señales de heridas violentas.
Además, el equipo detectó grandes derrumbes en el acceso principal a la meseta. Inicialmente se creyó que eran naturales, pero luego surgió la hipótesis de que los propios incas bloquearon deliberadamente el camino para impedir el avance español. “Al principio pensábamos que el derrumbe de las escaleras era natural”, explicó Pereyra.
Actualmente, varios especialistas consideran que T’aqrachullo podría convertirse en uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de las últimas décadas en Perú, debido a su tamaño, antigüedad y posible relación con la legendaria fortaleza de Ancocagua. "Diario El Comercio.






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