segunda-feira, 22 de fevereiro de 2010

Tlaltecutli en Moctezuma II


Foto: Este monólito deja ver La evolución plástica que habían logrado.

El monolito mexica podría exhibirse por primera vez en el montaje de la exposición internacional.

El monolito mexica de Tlaltecuhtli (diosa de la tierra) podría ser exhibido al público por primera vez y como pieza estelar, en ocasión del montaje de la exposición internacional Moctezuma II, la cual llegará a México después de su exitosa presentación en el Museo Británico de Londres.

La probable exhibición, en el segundo semestre del año, de esta pieza que da cuenta de la evolución escultórica que alcanzaron los mexicas, dependerá del diseño de un soporte adecuado a su peso y dimensiones, que permita además mantener los cuatro fragmentos en que está dividida, y la disposición de tecnología de vanguardia que faciliten su traslado al Museo del Templo Mayor, recinto que será sede de dicha exhibición dedicada al último #tlatoani# de Tenochtitlan.

Organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), Moctezuma II se presentará en nuestro país después de su presentación en el Museo Británico de Londres, donde registró una afluencia de 210 mil visitantes fascinados por la antigua cultura mexica. Para esta ocasión también se incluirán algunas piezas rescatadas en las últimas excavaciones realizadas por el Programa de Arqueología Urbana (PAU), en lugares adyacentes al predio Ajaracas, donde se descubrió la Tlaltecuhtli.

Descubierta el 2 de octubre de 2006 en el predio Ajaracas, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, esta pieza escultórica data de alrededor del año 1502, y además de ser el único monolito mexica que conserva su color original, representa el más grande descubierto hasta el momento de dicha cultura prehispánica, superando al Calendario Azteca, la Coatlicue y la Coyolxauhqui.

La Tlaltecuhtli es uno de los vestigios más importantes encontrados como parte del Proyecto Templo Mayor, “nos revela —por su tamaño de 4.19 por 3.62 metros y 40 centímetros de espesor, y 12 toneladas de su peso-— la evolución escultórica de los mexicas”, aseguró María Barajas, una de las restauradoras que han atendido la pieza, durante su reciente participación en el ciclo de conferencias que se llevan a cabo los sábados de febrero, con motivo de los 32 años del descubrimiento de la Coyolxauhqui.

Durante la conferencia dictada en el Museo del Templo Mayor, la especialista del INAH destacó que por su policromía este monolito deja ver la evolución plástica que habían logrado los mexicas hacia los albores del siglo XVI.

“Por el tipo de relieve más monumental y el empleo de una mayor gama de colores, particularmente el rojo, como el borgoña, nos hace referencia a la época de auge de esta cultura a finales del reinado de Ahuízotl y principios del de Moctezuma”.

Es una figura de cuerpo completo color ocre con fondo rojizo, que representa a la deidad vinculada con la tierra. La diosa es mostrada con cabello rizado color rojo oscuro, que era el símbolo de belleza de la época, pero también de la noche, del inframundo, comentó Barajas.

“Tiene unos ojos muy profundos que están en forma de media luna, la nariz es muy ancha y plana, mientras que las mejillas resaltan por el relieve de color rojo, y en el centro de éstas hay un pequeño círculo de color azul. Además, de su boca sale un chorro de sangre que proviene desde el abdomen.

“La figura tiene los brazos flexionados hacia arriba como en alusión a que es la diosa de la tierra, y que todas la criaturas regresan a ella y es la devoradora de todo”.

En tanto que sus piernas están en forma de cuclillas; porta una falda corta adornada en los extremos con puntos de color blanco delineados de negro, así como huesos en forma de x. La especialista detalló que el monolito está fragmentado en cuatro partes y muestra un faltante o hueco en el centro.

Asimismo, María Barajas explicó que a través de un grupo interdisciplinario de expertos, coordinado por el INAH, han realizado la conservación del relieve y preservación del color original de la pieza monolítica, mediante el uso de tecnología de punta.

“Primero se controlaron las condiciones de humedad y temperatura, posteriormente se retiraron sedimentos que cubrían la piedra y se eliminaron las costras salinas de los cantos, además se hizo una intervención minuciosa sobre grietas y fisuras.

“Luego se llevó a cabo una limpieza integral para después comenzar con el proceso de unión de fragmentos desprendidos, restauración de relieve desgastado y la fijación de color”, concluyó.

Fonte: México, www.inah.gob.mx/ (18/02/2010)

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