domingo, 28 de março de 2010

El equinoccio de primavera tuvo poca afluencia


Foto: La poca asistencia de visitantes a la zona arqueológica afectó a todos los comercios cercanos, quienes esperaban la llegada de un millón de turistas. Archivo / El Sol de México

Hugo Jiménez / El Sol de México

Ciudad de México.- Poco a poco, las autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia están provocando que la tradición milenaria del equinoccio de primavera, que data desde la época prehispánica, en los últimos tres años tienda a desaparecer, porque todavía hasta hace cinco años acudían a energizarse con los rayos solares de 21 de marzo más de 1.5 millones de visitantes, sin embargo, ahora debido al cobro de la entrada en día festivo y la no autorización para ritos prehispánicos y las largas filas de más de dos horas de espera para subir a la Pirámide del Sol, el pasado fin de semana solamente acudieron 83 mil 500 personas, entre nacionales y extranjeros.

Según reportes oficiales, el pasado sábado 20 de este mes, día en que entró oficialmente en equinoccio de primavera, a las 11:32 horas, según los astrólogos, a pesar de un espectáculo de globos aerostáticos multicolores, solamente acudieron poco más de 20 mil visitantes, entre ellos algunos turistas extranjeros.

El pasado domingo 21 de marzo, cuando se celebraban tradicionalmente los ritos del equinoccio y acudían hasta ese lugar representantes de todas las organizaciones indígenas de América, desde Alaska hasta la Patagonia, así como turistas nacionales y extranjeros y, sobre todo, cientos de miles de habitantes de la Zona Metropolitana del Valle de México y de estados circunvecinos, que vestidos la mayoría de ellos con ropas de color blanco y con cintas o paliacates rojos amarrados a la cabeza, procedían a tomar los primeros rayos del Sol con la entrada del equinoccio de primavera, cuando el día es igual a la noche.

Incluso desde varios días antes, acampaban cerca de ese lugar para esperar ese fenómeno astrológico, porque en algunas ocasiones la llegada del equinoccio se registraba durante la madrugada.

El 21 de marzo de cada año, era un importante día de fiesta para los teotihuacanos, es decir, quienes habitan la región de las pirámides, que abarca a los municipios de San Juan Teotihuacán y San Martín de las Pirámides, debido a la llegada de cientos de miles de visitantes que significaba para ellos una importante derrama económica, porque les ofrecían comida, recuerdos de la región, sobre todo de oxidiana, así como ropa, sombreros y otros artículos. Incluso los diversos estacionamientos que se habilitaban alrededor de las seis puertas de la zona arqueológica, les representaban ingresos, porque hasta ese lugar llegaban miles de vehículos automotores (autos, autobuses, camiones de carga), que eran estacionados en los alrededores de las pirámides.

La Policía Federal de Caminos establecía dispositivos especiales de vigilancia, para la llegada de los visitantes y para evitar congestionamientos en la carretera federal y la autopista hacia esa zona, en donde ahora ni necesidad hubo de ellos, porque fueron muy pocos los visitantes y turistas que acudieron a ese lugar.

Desde hace dos años, las autoridades del INAH argumentando que los visitantes estaban destruyendo la zona arqueológica (lo que no ocurrió en cientos de años), ahora en forma repentina se dijo que muchos de los daños eran irreversibles, por ello, para sacar recursos para reparar y dar mantenimiento a las pirámides, se cobraría la entrada, incluso en los días festivos, cuando se exentaba ese cobro.

Colonos de San Juan Teotihuacán, que viven de los ingresos que les dejan los visitantes de las pirámides, aseguraron que la medida del INAH de cobrar la entrada los días festivos, fue para aumentar sus ingresos, con el pretexto de daños a las ruinas.

El efecto, ha sido una muy notable reducción de visitantes durante el 21 de marzo a las pirámides de Teotihuacán, en donde también se prohibió la entrada a miles de danzantes y chamanes, que realizaban ritos y danzas prehispánicas, porque demandan que su ingreso sea gratuito, porque esas ruinas eran de sus antepasados. Las autoridades del INAH les advirtieron que ya no permitirían el ingreso de danzantes y chamanes a ese lugar, porque lo deterioran con sus danzas.

Por ello, según informes oficiales, durante el sábado pasado acudieron únicamente menos de 20 mil visitantes durante el equinoccio y el domingo siguiente sólo fueron 63 mil 500 visitantes, lo que resulta la menos cifra en varias décadas. Sólo el año pasado, cuando se aplicaron esas medias restrictivas por segundo año, acudieron poco más de 140 mil visitantes durante el 20 y 21 de marzo.

Es decir, existe una clara tendencia a la baja en el número de visitantes nacionales, porque con el tiempo, el espectáculo astronómico del equinoccio de primavera sólo lo podrán disfrutar los turistas extranjeros que pueden pagar la elevada tarifa de ingreso a esa zona arqueológica.

Muchos de los antiguos visitantes de las pirámides de Teotihuacán, prefirieron acudir a energizarse con los primeros rayos del Sol por el equinoccio de primavera, en las ruinas prehispánicas de diferentes zonas del Distrito Federal y otras zonas del Estado de México.

Las autoridades turísticas mexiquenses creyeron que el pasado fin de semana acudirían un millón de visitantes y turistas a Teotihuacán y la cifra ni siquiera llegó al diez por ciento de esa cifra estimada.

Fonte: México, www.oem.com.mx/elsoldemexico/ (25/03/2010)

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