Las Piedras de Ica: cuando el hombre vivió entre los dinosaurios

Un hombre monta sobre un triceratops, una de las más famosas y polémicas piedras de Ica.

En la década del 60 aparecieron en Perú unas piedras talladas que contaban historias de continentes perdidos, naves voladoras, intervenciones quirúrgicas y de la existencia de dinosaurios conviviendo con humanos. Pese a su milenaria antigüedad, los científicos rechazaron su veracidad.

Todos sabemos que en el pasado, nuestro planeta fue habitado por seres primordiales que dieron origen a especies nuevas y entre ellas se encontraban los dinosaurios. Que en esa evolución y tras la extinción de estos magníficos animales, los mamíferos se abrieron camino y dieron lugar a la llegada de los primeros homínidos, los ancestros de los actuales humanos.

En esa secuencia cronológica, se sabe por estudios científicos que entre los últimos dinosaurios y los primeros humanos hay una separación de 65 millones de años, o sea, ni remotamente nuestros antepasados pudieron haber coexistido con ellos. Estos es lo que dicen los manuales, pero la historia que contaremos hoy trata sobre unas piedras halladas en la década del ´60 en Perú. Unas rocas talladas que datarían de millones de años atrás y nos hablarían de la existencia de una civilización que convivió con dinosaurios. Hoy esas rocas descansan en un museo del Perú y son las polémicas Piedras de Ica.

Ica es una localidad de Perú ubicada al norte de la región de Nazca y lindera con el sur de Pisco. La región comenzó a popularizarse después de que en el año 1975, J. J. Benitez; un prestigioso periodista español, escribiera su primer libro sobre las misteriosas Piedras de Ica, titulado “Existió otra humanidad”. En esta obra, el autor describe a una civilización que habría llegado a convivir con los dinosaurios. Lo curioso de la investigación de Benitez, es que las pruebas antropológicas y paleontológicas, radican en la existencia de miles de estas piedras que fueron encontradas por Basilio Uchuya, un huaquero (saqueador de piezas arqueológicas) a lo largo de los años en las regiones desérticas de Ica. Y que constituyen el único legado a través del cual sería posible estudiar y descubrir a este antiguo pueblo.

El enigma de las piedras
En la actualidad, la mayoría de estas piedras, cuya cantidad se estima en 11.000 ejemplares, se encuentran en el Museo de la Plaza de Armas de Ica. El fundador del museo y principal difusor de este tesoro peruano, fue el Dr. Javier Cabrera Darquea, quien a través de los años fue recolectando estas piedras, a las que investigó y dedicó gran parte de su vida a los misterios que guardan las piedras de Ica.

La ciencia establece la aparición del hombre en la Tierra en el Período Cuaternario, negándole cualquier otra antigüedad, por lo que cabe destacar que las piedras han sido consideradas por la mayoría de los arqueólogos de influencia como falsificaciones hechas por los habitantes de Ica. Sin embargo, y en contra de lo que la ciencia moderna establece como verdadero, el Dr. Javier Cabrera escribió un libro, que reúne 20 años de estudio de estas piedras y en el cual podemos encontrar pasajes misteriosos sobre seres llegados de otras galaxias.

Para el doctor Cabrera, en las Piedras de Ica, surgen inquietantes pistas. Una vez más él tiene la certeza de que la vida en el planeta no comenzó en el mismo, sino que probablemente llegó del espacio: “…Hace millones de años, hombres de una inimaginable sapiencia procedentes de una humanidad establecida en un planeta del Cosmos, llegaron a la Tierra cuando la vida en nuestro planeta se hallaba en evolución. Sabemos que provenían de su planeta situado en la constelación de Pléyades, uno de los cúmulos de estrellas que forman parte de más de cien mil millones de estrellas que componen nuestra galaxia, la Vía Láctea …” (El Mensaje de las Piedras Grabadas de Ica, Dr. J. Cabrera).


Misterios gravados
Más de una decena de miles de piedras, parecen constituir un enigmático mapa del Universo, una biblioteca de la historia antigua humana tallada en estas rocas. Entre las lecturas de los investigadores de estas piedras no tan solo se habla de la existencia de dinosaurios y hombres, también se pueden encontrar traducciones que van desde el campo de la medicina hasta la explicación de la desaparición de viejos continentes, entre ellos la Atlántida y Mu, relatados en pasados informes especiales. También existen, entre los descubrimientos del Dr. Cabrera, imágenes sobre máquinas voladoras que vencían la gravedad del planeta y constantes alusiones a la existencia de una forma de vida superior, que habría tenido contacto con esta antigua civilización peruana.

Muchos detractores culpan a Basilio Uchuya, el guaquero que proveía de estas piedras al doctor Benítez, de haberlas falsificado, pero no se detuvieron a pensar en cómo hizo un pobre hombre analfabeto para dibujar en la roca imágenes tan bien detalladas de animales que jamás conoció y que dejarían con la boca abierta a expertos paleontólogos.

Esta ingeniosa teoría no tenía en cuenta la edad de Basilio, ni el tiempo que requiere fabricar una de estas piedras. El Huaquero podría haber hecho, en toda su vida, unas 10.000. ¡Pero las piezas se acercan a las 40.000 las que se han catalogado hasta ahora, y cientos de miles las que se suponen aún enterradas! No le pudo haber alcanzado la vida para hacerlas.


¿Cómo pudo situar continentes como la Atlántida y Mu, en lugares que hoy solo pocos expertos en el tema han llegado a especular que se hallaban?

Imágenes de operaciones quirúrgicas, de peces y animales extintos con gran calidad de detalles. ¿Cómo pudo haber sabido de todo ello?

Y otra cosa que no puede ser soslayado, la antigüedad de la roca del tipo Adesita, especie de roca volcánica del período Mesozoico entre 60 y 230 millones de años.

Pese a la impresionante cantidad de piezas talladas de formas muy complejas y de estar al alcance de cualquier investigador, la comunidad científica ha preferido rechazar de plano su veracidad, negando cualquier posibilidad de estudio para poder dilucidar el misterio.

Las Piedras de Ica hoy se exhiben en un modesto museo de Perú, esperando, tal vez que alguien se decida a escudriñar en ellas de forma seria, sin prejuicios y con el solo fin de saber la verdad. Esa verdad que tal vez obligue a reescribir la historia de la humanidad.

Fonte: http://www.diariojornada.com.ar/13216/Pol%C3%ADtica/Las_Piedras_de_Ica_cuando_el_hombre_vivio_entre_los_dinosaurios (17/04/2011)

Comentários

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  2. bueno se de estas piedras de ica y me parece que es conveniente para algunos decir que las altas culturas se desarrillaron en el viejo continente tambien hay mucho por hacer en el peru actual hay ruinas a un por redescubrir e visto en la sierra algunas cintrucciones enterradas me imagino son ciudadelas antiguas tambien se de algunos algunos allegados mios de contrucciones gigantescas en la region oriental de bolivia y no han sido trabajadas por la arqueologia, veo que hay mucho trabajo para los arqueologos del futuro

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  3. Menos mal que hay personas que se dedican a promulgar estos misterios y "verdades ocultas" que los "expertos" insisten en tachar de falsedades cuando es imposible que no sean reales, todo por miedo a tener que reescribir la historia.

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  4. EL SEÑOR DARQUE TIENE QU AGRADECER AL SEÑOR UCHUYA DE OCUCAJE QUIEN DIBUJADA SUS PIEDRAS.

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  5. Un humilde campesino y huaquero como era el señor Uchuya, quizas pudo haber dibujado un gato o un perro y hasta una araña, pero ni el ni 100 como èl, ni siquiera ingenieros o mèdicos, etc . podrìan haber grabado tantìsima informaciòn cientìfica. Esas piedras son de incalculable valor para la humanidad.

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  6. Las tres fases son, la expresión literal, la simbólica y la dimensión interpretativa de una síntesis de ambas.

    Nada escapa a la mecánica interpretativa en base binaria. El mínimo es dos: (1;1); (1;0); (0;1); (0;0).
    Presente en el equilibrio de los polos, pasado en el retorno a la esencia, futuro en el avance trascendente y silencio del todo en la nada. No hay contradicción.
    Bajo ésta mecanica, el amo y el esclavo son extremos de una misma vara o cuerda disonante. En su medio se encuentra una imaginaria frontera en dónde se yergue una roca, de la ley, el saber y la creencia, que muchos llaman verdad, y que puede convertirse en un cancerbero.

    Nosotros experimentamos la dualidad de los estados y lenguajes del sueño y la vigilia, y que aluden a un estado de consciencia unificado. Lógicamente, el observador desde una cuarta posición, puede plasmar esa trinidad en símbolos concluyendo en un quinto estado, que es en donde realmente habita la información pura que posteriormente decodificamos.
    En resumen, el lenguaje se sedimentará de acuerdo al estado. Las palabras, geometrías y matemáticas de la ausencia, declaman las de presencia y formas de llegar a ella. Sin embargo en el puente suele encontrase un intermediario con la verdad. Si bien ese intermediario puede encarnarse en un actor humano que cobra o paga, y que usualmente se aprovecha del estado y se apropia del resultado, refiere a la naturaleza de la apariencia que es consecuente con la transparencia durante el proceso de la presencia de consciencia, simbolizada en el ojo luminoso.
    Al final nadie puede esconderse ni enconder nada, por lo cual refiere a un mundo muy práctico que eleva los propósitos, del cual se construyeron las maravillas del mundo como memoria en roca.
    Sin embargo, ésto puede conseguirse en cualquier tiempo y lugar. Por eso, los que brillan suelen ser captados para dar entidad a una autoridad y dueño, al intermediario, que como un esclavo mas, se encuentra obligado a enterrar la verdad para mantener la consciencia ideal de dominación, un sitio cedido inconscientemente del que se hace soberano.

    Todos los templos antiguos como semillas de conocimiento, cuentan la historia de ese desarrollo y la expertiz alcanzada en cada estado. Los templos de la India son muy claros al respecto, las funciones de nuestra energía vital representadas en los dioses mayores y menores.
    La belleza de las estructuras es la consecuencia del orden interno en resonancia con la armonía vital y no admite imitaciones. Son únicas.

    Por lo cual, todos los estados pueden ser plasmados, y el observador atenderá a la llamada de la secuencia que le corresponde descifrar.

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