sábado, 16 de janeiro de 2010

Avanza restauración en zona arqueológica de Tlatelolco

Al hallazgo de una nueva etapa constructiva del Templo Mayor, cuya antiguedad podría modificar la cronología de esa zona y la de Tenochtitlán, especialistas del INAH sumaron 50 esqueletos y cinco cráneos

Al hallazgo de una nueva etapa constructiva del Templo Mayor, cuya antiguedad podría modificar la cronología de esa zona y la de Tenochtitlán, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) sumaron recientemente 50 esqueletos y cinco cráneos más.

Un equipo de especialistas descubrió un complejo funerario en el Gran Basamento de la Zona Arqueológica de Tlatelolco, donde se han liberado, hasta hoy, 50 esqueletos y cinco cráneos, posibles víctimas de una sublevación durante la toma de Tlatelolco por el conquistador español Hernán Cortés o las pestes de 1545 y 1576.

De acuerdo con el instituto, se trata de un complejo funerario único en la historia de la arqueología de Tlatelolco por lo cuidadoso de su elaboración y orden, sus dimensiones, 10 por cuatro metros, la época a la que pertenece y la posición de los entierros. Se aclaró que los descubrimientos datan de 2008.

Salvador Guilliem Arroyo, director de la Zona Arqueológica de Tlatelolco, informó que el descubrimiento se dio durante los trabajos realizados en 2008 por el INAH en este sitio prehispánico considerado el más grande de la Ciudad de México. Ya se planea la adecuación para ser expuestos al público general.

El especialista subrayó que durante la presente temporada de campo, que finalizará el próximo mes de julio, se espera adecuar el espacio de exhibición para abrir al público la Caja de Agua del Imperial Colegio de la Santa Cruz, decorada con pintura mural, descubierta en el año 2002 por el mismo INAH.

Guilliem refirió que el hallazgo del complejo funerario se registró a finales de 2008, durante la ampliación de las exploraciones que se realizan, con el fin de obtener evidencias materiales que confirmen la fecha de construcción de la Etapa I del Templo Mayor de Tlatelolco, que fijará el año de su fundación. La hipótesis inicial de las excavaciones del Gran Basamento era encontrar un complejo que corroborara que Tenochtitlán y Tlatelolco tenían casas para sus élites militares construidas al mismo tiempo y con la misma simbología. Sin embargo, se halló un complejo funerario muy temprano del siglo XVI.

Los restos del complejo funerario se encontraron asociados a piezas de cerámica, el 85 por ciento de éstas corresponden al periodo prehispánico y el resto al colonial. También se descubrieron objetos de madera laminada, clavos de metal y botones de hueso, concha nácar, un anillo y un collar de cobre. El especialista informó que además del trabajo de investigación arqueológica, ya fueron consolidadas 35 estructuras prehispánicas, las que comprenden el 65 por ciento del sitio. Se erradicó vegetación nociva y se instalaron pisos de sacrificio circundantes a los monumentos de los patios sur y norte.

Ese hallazgo trascendental se suma al de una pirámide localizada en la llamada Plaza de las Tres Culturas. Es una nueva etapa constructiva del Templo Mayor, cuya antiguedad podría modificar no sólo la cronología de esa metrópolis, sino de su ciudad gemela, Tenochtitlán, según Salvador Guilliem.

En su calidad de director de la zona, apuntó que la conclusión de este hallazgo permitirá a los especialistas definir si las construcciones ubicadas en el sitio arqueológico son más antiguas de lo que se creía hasta ahora. Esto alteraría el orden cronológico imperante, hasta por 300 años y traería nueva información. El objetivo de esta investigación es llegar al centro del inmueble y registrar todas las pirámides que haya al interior, con la intención de confirmar la hipótesis sobre la existencia de una ofrenda depositada intencionalmente en la construcción de la etapa dos y la mayor antiguedad de la ciudad, agregó.

Anteriores investigadores que descubrieron el Templo Mayor de Tlatelolco jamás ingresaron al mismo por la fachada. En 1992 entraron al interior por ella, tanto al norte como al sur, y descubrieron otra pirámide, lo cual permitió comparar la construcción con la de Tenochtitlán por su técnica de matrushka.

Los trabajos se suspendieron en 1993 por un sismo que movió la edificación y le ocasionó fracturas. Después de 15 años se retomaron las labores y hasta la fecha se llevan siete metros de túnel, lo cual ya permitió el hallazgo de esta pirámide, por lo que se puede hablar de una etapa tres al interior del edificio. Hallada hace alrededor de tres meses, esa pirámide fue rota intencionalmente por los mexicas aproximadamente en 1368, cuando hicieron la etapa dos. En ese momento fracturaron la pirámide anterior y depositaron una ofrenda que se espera descubrir en la próxima temporada de trabajo de los especialistas.

Se cree que esta ofrenda está dedicada a Tezcatlipoca Negro (dios de los comerciantes) y las cerámicas encontradas están sujetas a análisis por parte de especialistas. Además de los edificios descubiertos, se hallaron ofrendas con cerámica, astillas de hueso animal y semillas de calabaza, que ya se estudian.
Descubrir esa pirámide de aproximadamente 11 metros de altura y más de 800 años de antiguedad, en el templo mayor del centro religioso y político de Tlatelolco, fue una sorpresa para la arqueología moderna. Se mantiene la idea de que se trata de una pirámide mucho más antigua que las de Tenochtitlán.

Los especialistas creen que la estructura pudo haber sido construida entre el año 1100 y 1200, mucho antes que la fundación de Tenochtitlán. Eso alteraría el orden cronológico imperante, hasta por 300 años, ha reiterado Guilliem, coordinador del equipo de arqueólogos encargados de este proyecto del INAH.

mzr

Fonte:
México, www.eluniversal.com.mx (09/01/2010)

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