sexta-feira, 22 de janeiro de 2010

Policías, militares y civiles cuidaron ruinas de Tiwanaku


La Policía Militar se apostó alrededor del complejo. En el interior, el orden estuvo a cargo de uniformados, comunarios y organizaciones sociales.



Policías, militares y grupos de civiles se ocuparon de las tareas de seguridad en el acto realizado en Tiwanaku. Una de sus labores centrales consistió en precautelar las ruinas del complejo arqueológico. En ese lugar, se desarrolló el acto de posesión del presidente Evo Morales como líder indígena. Alrededor del complejo, se apostaron efectivos de la Policía Militar (PM), a cargo de las Fuerzas Armadas. En el interior del templo, fueron miembros de la Policía, los que resguardaron el orden.

El comandante departamental de la Policía, coronel Édgar Revilla, informó que el número de uniformados desplegados ayer estuvo entre 1.000 y 1.500 hombres, provenientes de los regimientos de las ciudades de La Paz y El Alto.
Antes de permitir el ingreso de las personas al complejo, los policías revisaban las bolsas que éstas llevaban. “Nada de alcohol”, era la advertencia de los uniformados.
En las proximidades del templo de Kalasasaya, donde tuvo lugar la parte central de la ceremonia, grupos de civiles formaron cadenas humanas para evitar el paso hacia los sitios arqueológicos. Así lo hicieron integrantes de la Federación Departamental de Micro y Pequeños Empresarios (Fedemype) de La Paz y de la Federación Regional de Micro y Pequeños Empresarios (Feremype) de El Alto.

Los comunarios de las provincias paceñas Ingavi, Los Andes y Omasuyos también formaron contingentes de seguridad, una vez que el acto de posesión inició.
La escalinatas de Kalasasaya, donde se apostaron el Mandatario y su séquitos de amautas, fueron cubiertas —en su parte central— por aguayos (telas gruesas multicolores). Solamente Morales y sus acompañantes permanecieron ahí durante el evento. En tanto que en las murallas se apostaron un total de 36 “ponchos rojos”, portando tricolores nacionales y wiphalas.

Según Revilla, no se recibieron relacionadas con el daño a las ruinas tiwanakotas. La autoridad policial aseguró que junto a la los efectivos de la entidad estaba personal de la Unidad Nacional de Arqueología (Unar), para prevenir sobre atentados al patrimonio. “Una vez despejado todo lo que es el área arqueológica, vamos a ir relevando al personal, de acuerdo a los turnos en los que hayan llegado”, complementó el coronel.

Tras la ceremonia indígena; visitantes y lugareños se dirigieron a la plaza del municipio para participar del programa de festejos. El contingente policial y militar se trasladó también a ese lugar.

Fonte: Bolivia, www.la-razon.com/ (22/01/2010)

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