domingo, 17 de julho de 2011

Machu Picchu

Considerada una de las nuevas siete maravillas del mundo, Machu Picchu celebra 100 años de su descubrimiento. Un espectáculo de luces y sonidos fue montado a modo de festejo central en este lugar enclavado en las alturas del Perú, y que ha suscitado misticismo, magia y hasta polémica.

por Marisol Palacios

Perú bautizó al 2011 como “el año del descubrimiento del Machu Picchu para el mundo”, celebrando así los 100 años de que la existencia de esta ciudadela inca fuera dada a conocer al mundo.

El 24 de julio de 1911, el explorador estadounidense Hiran Bingham llegó al Machu Picchu, acompañado de un grupo de expedicionarios locales. Sin embargo, los festejos centrales del acontecimiento fueron el pasado 7 de julio, celebrando también el día que este lugar fuera elegido como una de las siete nuevas maravillas del mundo. Machu Picchu significa en quechua Montaña Vieja.

Símbolo del Perú
Las celebraciones comenzaron con la tradicional salva de 21 camaretazos en Cusco o también llamada Ciudad Imperial, capital regional. La ceremonia principal, que contó con la presencia del presidente Alan García —uno de los grandes impulsores de los festejos—, incluyó su iluminación total por primera vez en la historia, a cargo del cineasta Luis Llosa.


La noche se inundó de un multicolor juego de luces, que mediante reflectores enfocaron las diversas partes de la ciudadela, mientras se hacía una alegoría histórica sobre el ingreso del inca Pachacútec a Machu Picchu y luego el redescubrimiento por parte de Bingham, en 1911, con el telón de fondo de la música “Sinfonía del Nuevo Mundo”, de Anton Dvorak.

El momento culminante de la celebración fue la aparición, elevada por una plataforma, de la cantante peruana Tania Libertad, quien interpretó en las cumbres la célebre melodía andina “El cóndor pasa”, con acompañamiento de la Orquesta Sinfónica de Cusco.

Esa mañana, un grupo de danzantes, ataviados con trajes típicos, ejecutaron la ceremonia Tinkay, un antiguo rito inca que sobrevive desde hace más de cinco siglos en las comunidades andinas y que marca la reconciliación del hombre con la Pachamama (“madre tierra”, en quechua).

Un actor, que representó al inca Pachacútec —quien ordenó construir la ciudadela en lo alto de la montaña—, evocó el agradecimiento a los apus (cerros considerados divinidades) por los “dones de la naturaleza” y roció chicha, un licor a base de la fermentación del maíz, en la tierra como ofrenda a la Pachamama y al dios Sol.

Como colofón de la gala, un hombre en parapente sobrevoló la ciudadela simulando el vuelo del cóndor, un ave que con asiduidad se deja ver en la zona.

El espectáculo incluyó luego a la banda chilena Los Jaivas, cuyos integrantes sorprendieron a los cientos de turistas extranjeros al inundar la majestuosidad del lugar con su música, que combina rock progresivo y música andina.


Número limitado
Tal como fuera solicitado por la Unesco, fue una celebración con número limitado de participantes, debido a la preocupación por los efectos que pudiera tener para el sitio el gran flujo de turistas y las obras de infraestructura que se construyen a su alrededor. Ya en junio dicha organización se abstuvo de incluirlo en la lista de patrimonios en peligro, aunque advirtió sobre la conservación del Machu Picchu. De igual modo, esta celebración llevó a reflexión a historiadores que advirtieron los peligros que afronta la ciudadela respecto a la presión del turismo, que, al mismo tiempo, dificulta la investigación arqueológica del lugar.

Esplendor incaico
Construido en el siglo XV por el emperador inca Pachacútec, pocos años antes de la llegada de los españoles, Machu Picchu es uno de los últimos testimonios del esplendor de la civilización incaica. Fue “descubierto” por el estadounidense Hiran Bingham en 1911, gracias a la ayuda de lugareños que lo llevaron hasta las ruinas, entre ellos Agustín Lizárraga, quien llegó a la ciudadela nueve años antes que Bingham, de acuerdo a los escritos que dejó el arqueólogo norteamericano.

Con la llegada de los españoles en el siglo XV, la cultura inca y muchas otras que poblaron este territorio comenzaron a desaparecer, y con ello se llevaron la información de sus centros de poder político, económico y religioso.

Una de las tesis que manejan los investigadores es que la ciudadela fue un mausoleo para los restos de Pachacútec (“el que cambia el rumbo de la tierra”, en quechua), el noveno de los incas que gobernaron el Tahuantinsuyo (el Estado inca), y que la convirtió en un imperio hasta la llegada de los españoles.

Controversia
Desde que en 1911 Bingham llegara, al frente de una expedición científica, a Machu Picchu y la pusiera en la vitrina de la comunidad arqueológica mundial, el sitio ha sido objeto de múltiples investigaciones e interpretaciones.


El tema cobra aún mayor interés debido a la celebración de los 100 años del “descubrimiento para el mundo” de la ciudadela. Para el antropólogo estadounidense Richard Burger, de la Universidad de Yale (EE. UU.), Machu Picchu era un centro de descanso para la nobleza inca más que un lugar sagrado, en contraste con opiniones que sostienen que la ciudadela estuvo dedicada a la adoración de dioses o un lugar para rendir culto al inca Pachacútec.

Por otro lado, para el historiador y arqueólogo peruano Federico Kauffmann, Machu Picchu era un santuario religioso donde los incas practicaban rituales a las divinidades que gobernaban sobre los fenómenos climáticos que los afectaban enormemente.

Por su parte, el también arqueólogo Luis Guillermo Lumbreras, exdirector del Instituto Nacional de Cultura de Perú, señala que la ciudadela era un gran mausoleo al inca Pachacútec, que aparentemente fue sepultado en ese lugar, junto a otros nobles.

Y aunque los guías mencionan a los turistas en Machu Picchu que la ciudadela fue una fortaleza militar, los expertos consideran poco posible que esta hubiera tenido ese fin y señalan como prueba que las fuentes de agua y alimento no hubieran permitido un largo asedio.

Para la historiadora María Rostworowski, era una ciudad sagrada y las fortalezas militares de los incas difieren en la forma de construcción, y el antropólogo Lumbreras ha señalado que en los restos hallados en Machu Picchu todo indica que la población no incluía guerreros.

El estadounidense Hiran Bingham, su descubridor, invirtió unos 35 mil dólares en la expedición; cifra financiada por su suegro y la Universidad de Yale.

Nueva maravilla. Machu Picchu fue declarada una de las nuevas maravillas del mundo moderno el 7 de julio de 2007 en una ceremonia realizada en Lisboa, Portugal, que contó con la participación de 100 millones de votantes en el mundo entero, a través de correos electrónicos y mensajes de texto vía celular. Asimismo, la ciudadela fue declarada por la Unesco patrimonio cultural de la humanidad en 1983.

El descubridor. Hiran Bingham (foto inferior) era un explorador que nació en Hawái dentro de una familia de misioneros protestantes. A los 35 años, buscando Vilcabamba, la mítica ciudad perdida de los incas, halló Machu Picchu el 24 de julio de 1911. Esta expedición le costó a Bingham 35 mil dólares, financiados por su suegro —dueño de la joyería Tiffany— y por la Universidad de Yale, según relata Richard Burger, antropólogo de la citada casa de altos estudios. Bingham traía igualmente una carta de recomendación personal del presidente de Estados Unidos William Taft.

El centenario de la ciudadela fue ocasión para poner en perspectiva el mérito de Bingham, dado que muchos opinan que, gracias a que publicó su hallazgo en la revista National Geographic, Machu Picchu se convirtió en uno de los íconos de la arqueología mundial.

Sin embargo, el nombre de Bingham también genera resistencias por haberse llevado 44.000 piezas a la Universidad de Yale para investigación científica y bajo el acuerdo de que serían devueltas en 18 meses. En los hechos solo 366 piezas volvieron, en mayo pasado.


Ubicación. Machu Picchu está ubicado a 112 kilómetros de la ciudad de Cusco en el distrito de Machu Picchu, provincia de Urubamba, departamento del Cusco (1.100 km al sureste de Lima), a medio camino entre las cimas de las montañas Huayna Picchu y Machu Picchu (cordillera de los Andes), a 450 metros de altura por encima del nivel del valle y a 2.438 metros sobre el nivel del mar. La superficie edificada es de unos 530 m de largo por 200 m de ancho, donde se encuentran 172 edificios en su área urbana, y, según los arqueólogos, solo se ha excavado el 20 % en el complejo.

Punto turístico. La ciudadela es el principal centro turístico del Perú. Las visitas al lugar —que en 2008 alcanzaron el pico máximo de 858.000 turistas y en 2010 convocó a cerca de 800.000— suponen el 70 % de los ingresos turísticos del Perú.

Normalmente hay un límite de acceso al sitio, debido a la preocupación de la Unesco, que recomendó que la cifra permitida se redujera a un máximo de 1.800 turistas por día, pero para el jueves 7, día principal de los festejos, solo se permitió la llegada de 790 durante el día y de 200 para la ceremonia nocturna. Los paquetes turísticos desde Paraguay sobre una base de tres días tienen un precio que oscila entre 1.500 y 1.600 dólares.

Con información de las agencias EFE y AFP

FOTOS: Agencias EFE/AFP
Fonte: http://www.abc.com.py/nota/machu-picchu/ (17/07/2011)

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