segunda-feira, 26 de abril de 2010

Denuncian destrucción de joya maya


Eric Lemus
BBC Mundo, El Salvador

Primero llegó la maquinaria pesada que abrió una brecha a lo largo del campo rocoso. Saltaron por los aires piezas de obsidiana y tiestos de barro del año 1.200 d.C., en el sitio arqueológico prehispánico más importante de El Salvador.

Después vino la entrega oficial de 34 casas temporales hechas con tabla roca, financiadas por el gobierno francés, a un grupo de damificados víctimas de la tormenta tropical Ida que azotó el país en noviembre de 2009.

Y finalmente se toparon con una ley de abril de 2007 que todos olvidaron que estipulaba que el área está bajo "régimen especial" porque es un bien protegido e intocable a cualquier tipo de urbanización, según corroboró BBC Mundo.

El más grande
El alcalde del municipio de Aguilares, Wilfredo Peña, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), dice que nunca supo que la tierra que compró para cobijar a los refugiados pertenecía al complejo de origen maya de Cihuatán, considerado patrimonio nacional.

El pasado 18 de febrero, bajo un sol canicular, Peña oficializó junto a la embajadora francesa, Blandine Kreiss, la entrega de los techos provisionales a 34 familias muy pobres.

En aquel acto formal, la diplomática dijo que habló con miembros del gobierno actual para condicionar la ayuda con "la garantía que las viviendas que se iban a construir lo serían en un terreno adecuado y seguro para evitar una nueva catástrofe". La embajada francesa se dio por satisfecha y financió el proyecto, aunque nada se había dicho sobre la situación especial del terreno hasta entonces.

La denuncia
La Fundación Nacional de Arqueología de El Salvador (FUNDAR) fue la entidad que denunció las obras, pero cuando trascendió era demasiado tarde. Las máquinas excavadoras ya habían modificado todo el terreno donde estaban los restos del complejo habitacional precolombino.

A lo largo de los últimos 10 años y amparados por un convenio con el gobierno de la época, FUNDAR había administrado el parque. En ese periodo lo rescató del abandono y lo convirtió en un espacio seguro, con escalinatas que protegen las estructuras piramidales, financió excavaciones, construyó un museo y acudió a la iniciativa privada para hacer de este espacio un lugar de estudio fundamental sobre la presencia de los mayas en El Salvador.

Pero con el cambio de autoridades tras la llegada de la izquierda al poder el año pasado, el recinto pasó a manos de la Secretaría de Cultura, que creó el presidente Mauricio Funes.

La nueva instancia no se enteró de la construcción del asentamiento para damnificados por Ida y ahora le corresponde dirimir el conflicto legal que se ha generado y detener el saqueo arqueológico.

El expolio
El responsable del parque, Pastor Gálvez Cuéllar, ha trabajado los últimos 32 años de su vida en la mayoría de sitios prehispánicos del país. A lo largo de su carrera como asistente de arqueólogos, dice que ha visto como en el país la destrucción del patrimonio es una constante.

Durante un recorrido por los linderos de Cihuatán, Gálvez mostró a BBC Mundo los trozos quebrados de piedras de moler, vasijas, cuchillos de obsidiana, y los cimientos de las casas donde otrora habitaron los mayas. "Aquí hubo una vivienda arrasada, mire. Incluso se ve que hubo excavación", señaló este hombre de 55 años de edad. "Por acá donde pasó la máquina, nosotros ya habíamos detectado una serie de viviendas precolombinas. Si las hubiéramos investigado, ahora podríamos saber cómo era la vida de nuestros antepasados", agregó.

"Lo que ha ocurrido en Cihuatán es muy lamentable, es una pérdida incalculable de vestigios de la historia de este país en un lugar que tiene protección legal", argumenta a BBC Mundo Paul Amaroli, que descubrió en el sitio el Templo del dios del Viento.

La comunidad
El Viceministro de Vivienda, Edín Martínez, discrepa con la opinión de los investigadores y sostiene que no hubo daño. "El criterio es que, cuando usted excava afecta las estructuras, pero cuando uno hace viviendas temporales no necesita excavar. Ahí lo que ha habido es relleno", defiende el funcionario. "Hoy el que quiera encontrar las estructuras, va a tener que escarbar más", matizó ante la prensa.

Al visitar Las Pampitas, como se llama la comunidad de los campesinos, el impacto de la maquinaria pesada es visible. "Yo pensé que a sacarnos venían", dice a BBC Mundo Flor de María Rivera, una de las refugiadas oriunda de Aguilares.

La mujer explica a este periodista que la gente empezó a irse por su propia cuenta al ver que paralizaron las obras. Ella, sin embargo, espera a que el alcalde Peña les diga dónde será reubicada su familia porque no tiene a donde ir.

De las primeras casas permanentes que logró construir la municipalidad, queda poco. Los lugareños robaron el hierro, el techo, los ladrillos, en fin, todo.
"Yo digo que todo es pura política para perjudicar al alcalde”, especula Flor, y cuando estoy a punto de partir, pregunta: “¿Será cierto eso? Dicen que aquí vivían los indios…".

Fonte: www.bbc.co.uk/mundo (14/04/2010)

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