domingo, 4 de abril de 2010

Las líneas de Nazca: el enigma resuelto

Descifrar el significado de los extraños dibujos animales y geométricos trazados en el desierto de Nazca, Perú, ha sido uno de los grandes enigmas de la humanidad. Pero finalmente la ciencia parece haber encontrado una explicación. La clave: ahondar primero en las personas que las hicieron, en su cultura, para así entender su significado

Nazca / Perú.- Durante siglos las extrañas figuras animales, vegetales y geométricas esculpidas en el desierto de Nazca (Perú) han sido uno de los grandes misterios de la humanidad. Pero recientes hallazgos arqueológicos -centrados en el estudio de las personas que las realizaron- parecen desvelar, finalmente, el enigma.

De hecho, los estudiosos se han preguntado por el significado de estas 15.000 figuras desde su descubrimiento a finales de 1920 -con los primeros vuelos comerciales entre Lima y la ciudad sureña de Arequipa-, y esbozaron teorías de lo más dispares.

Desde aquellas que relacionaban las líneas con calendarios solares, pasando por aquellas que las entendían como complejos mapas de agua subterránea, hasta las que aún postulan su conexión con mensajes alienígenas.

Pero, ¿qué llevaba a generaciones enteras de hombres a abrasarse bajo el ardiente sol del desierto para hacer semejantes geoglifos?

La ciencia parece tener la clave que ayudaría a resolver el misterio: las líneas de Nazca, de forma acorde con la interpretación de los descubrimientos arqueológicos, son templos al aire libre, ofrendas que los prehistóricos utilizaban para rezar durante sus rituales.

Y es que, en un entorno tan hostil, los habitantes prehistóricos tenían que realizar actos realmente impresionantes para adorar y congraciarse con sus deidades.

Investigación inicial
Las conclusiones, que serán analizadas en la edición de este mes de la revista National Geographic, parten del hallazgo reciente de un cadáver decapitado y enterrado ceremoniosamente por la arqueóloga y especialista en culturas precolombinas, Christina Conlee.

La investigación contó, además, con la utilización de la tecnología más avanzada, que ha permitido confeccionar un mapa muy detallado de las líneas. Los datos obtenidos muestran la longitud y la latitud de los dibujos, su tamaño y distancia respecto a otros, lo que aporta una perspectiva innovadora al análisis.

Junto a la tumba con el cadáver decapitado también se encontró una jarra de cerámica en cuya parte inferior se dibujaba una cabeza de la que brotaba un árbol.

"Puede ser un símbolo de fertilidad y también la idea de que necesitas una cabeza para ir a la otra vida si no tienes tu cabeza real. Creo que se trata de un ritual relacionado con el sacrificio, con la fertilidad para traer agua a la región, que es muy seca", explicó Conlee.

Durante mucho tiempo los científicos se dedicaron a estudiar las líneas en sí mismas sin conocer realmente a la población que las había producido. El resultado fueron pequeños hallazgos respecto al diseño de las líneas y gran incertidumbre sobre aquello que motivó a este pueblo preincaico a confeccionarlas.

De allí que en los últimos 20 años los científicos se centraron, particularmente, "en intentar entender a las personas que hicieron las líneas: su cultura, su religión, sus puntos de vista...". En este sentido el hallazgo es fundamental.

Y esto ha sido un trabajo arduo, porque de la cultura Nazca (siglos III a.C al VII d.C) tan sólo se han encontrado pequeños vestigios de cerámicas -de tipo ceremonial, ornamental y utilitaria- y piezas textiles.

Las primeras han resultado relevantes en las investigaciones, pues sus inscripciones describen muchos aspectos de la cultura de este pueblo andino.

Fonte: Venezuela, www.eltiempo.com.ve/ (28/03/2010)

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