terça-feira, 13 de abril de 2010

INDAGAN VALOR DEL MURCIÉLAGO EN ÉPOCA PREHISPÁNICA

*** Para precisar la importancia que tuvo para las culturas precolombinas, especialistas llevan a cabo un estudio a partir de representaciones en cerámica, relieves y códices

*** Hasta ahora se ha determinado que en la mayoría de las imágenes consideradas como murciélagos, son combinaciones de elementos biológicos y mitológicos


En el área que ocupó Mesoamérica están reconocidas 165 especies de murciélagos que convivieron con pueblos prehispánicos; sin embargo para precisar el valor que tuvo para las culturas precolombinas, especialistas llevan a cabo un estudio interdisciplinario a partir de representaciones de esta criatura nocturna en pintura, cerámica, relieves y códices.

El arqueozoologo Joaquín Arroyo Cabrales, conjuntamente con la pedagoga Laura Navarro, trabaja en un proyecto que reúne documentación sobre el conocimiento que los pobladores tenían de los murciélagos, en tanto que algunas de sus características físicas aparecen en figuras prehispánicas del área maya, la región de Oaxaca, Teotihuacan y el centro de Veracruz, entre otras.

El especialista del Laboratorio de Arqueozoología, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), especificó que si bien se han hecho análisis de este tipo de representaciones por arqueólogos e iconografistas, considera que a la fecha no se ha tomado en cuenta el aspecto biológico del quiróptero (murciélago), de ahí la pertinencia de esta investigación multidisciplinaria.

Explicó que a través de los análisis se ha determinado que en la mayoría de las representaciones consideradas hasta ahora como murciélagos, son combinaciones de elementos biológicos y mitológicos. Para Arroyo es importante identificar adecuadamente a la fauna que se vinculó con el hombre mesoamericano porque “los animales ofrecen datos sobre el simbolismo y eso permite completar contextos culturales.

“Por ejemplo, no es lo mismo representar a un animal que desarrolla su vida durante el día, que uno cuyas costumbres son totalmente nocturnas, u otro que tenga la combinación de varios organismos”, señaló.

El investigador del INAH abundo que este análisis incluye imágenes en pintura, cerámica y relieves, así como en los códices Dresde, Vaticano, Fejérváry-Mayer y Borgia, entre las que destacan algunas figuras zoomorfas de Teotihuacan, y un aro del Juego de Pelota de Xochicalco, que tiene grabada la imagen de lo que a la fecha se considera un murciélago.

El biólogo explicó que los elementos de estas piezas “pudieran coincidir con las características anatómicas de alguna especie de murciélago, pero ninguno presenta las alas distintivas”, por eso sugiere que se trata de figuras mitológicas con características de varios animales.

En lo referente a la región de Oaxaca, Arroyo puntualizó que “existe una gran cantidad de representaciones prehispánicas, pero no está claro si fundamentan un culto originario de la cultura zapoteca o si el hecho de plasmar al murciélago llegó del área maya, donde a la fecha se siguen encontrando objetos de cerámica con representaciones de este mamífero.

Comentó que para los zapotecas es uno de los animales protectores en su calendario agrícola (haab), además que su representación también se ha encontrado en grifos. Mientras que en el área maya, es en esculturas de Copán, Guatemala, donde se observa el rostro de un murciélago, lo que indica que este mamífero puedo ser su animal protector.

Para el científico, dentro de las piezas que reflejan de manera más fiel las características anatómicas del murciélago, existen dos procedentes del centro de Veracruz.

“Pertenecen a un grupo de objetos cerámicos del periodo que va de 300 al 1500 d.C., interpretados como representaciones de murciélagos, de los cuales dos son muestra clara del animal, ya que además de las orejas y la nariz, presentan las alas características de los quirópteros, compuestas por la mano con los cuatro dedos alargados y el pulgar”.

Arroyo Cabrales añadió que para realizar este levantamiento documental también se han considerado los pocos restos de esqueletos de murciélago localizados en contextos arqueológicos, que son escasos, debido a la fragilidad de los huesos.

La mayor parte de los restos óseos se han localizado en zonas arqueológicas mayas como Palenque, Chiapas; El Caracol, en Belice; y Dos Pilas y Piedras Negras, en Guatemala. Sin embargo, subrayó, se considera que pertenecen a murciélagos intrusos, que se “colaron” por hendiduras, porque no hay evidencias de un acto ritual prehispánico.

Así mismo se han estudiado los vestigios localizados dentro de cenotes y cuevas de Yucatán, como el sitio paleontológico de la Gruta de Loltún.

Cabe destacar que el estudio —de próxima publicación por The David Brown Book Company, en el libro The Archaeology of Mesoamerican Animals— forma parte del Programa de Conservación de Murciélagos Mexicanos (PCMM), encabezado por el doctor Rodrigo A. Medellín, de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Desde 2004, año en que se originó el programa, el INAH participa en esta iniciativa que se derivó del Programa de Conservación de Murciélagos Migratorios de Estados Unidos y México, que se impulsó para la protección de los quirópteros de Norteamérica, toda vez que en los años 90 se habían reducido las poblaciones de las colonias ubicadas en esta región, entre ellas, una de las más grandes de vertebrados del mundo, integrada con alrededor de 20 millones de murciélagos.

“Descubrimos que la reducción tenía que ver con la falta de conocimiento por parte de las personas que habitan cerca de las cuevas de murciélagos porque agredían al animal, a pesar de que aporta muchos beneficios al ecosistema”.

Finalmente, el arqueozoologo destacó que a través de las investigaciones del PCMM, se han podido recolectar, con autorización de Semarnat, varios ejemplares de murciélago que han enriquecido la colección del Laboratorio de Arqueozoología del INAH, integrada no sólo con ejemplares completos sino también con esqueletos, siendo a la fecha el acervo más completo del país, integrado con 70 especies de las 140 que existen en México.

Fonte: México, www.inah.gob.mx/ (08/04/2010)

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