quarta-feira, 10 de novembro de 2010

Monte Albán, paraíso terrenal escondido

Recorre la ruta prehispánica y cultura que Oaxaca ofrece para disfrutar en familia

GUADALAJARA,JALISCO - México es un país que en los últimos años ha decidido apostar por incrementar su infraestructura tanto en carreteras como edificios y centros de reunión, como las plazas comerciales. Es impresionante ver como los arquitectos realizan construcciones inimaginables gracias a los avances tecnológicos y el sinfín de maquinarias que hacen posible un perfecto ensamble entre bigas, ladrillos y cemento.

Sí, es impactante. Pero es más asombroso observar detalladamente -e incluso pensar en cómo se construyeron- los centros ceremoniales de las antiguas civilizaciones prehispánicas en el país. Tomando en cuenta que en 1500 a.C. los imperios no tenían otra forma para su edificación más que sus manos, el cual utilizaban para cargar las pesadas lozas de piedra y tallar con la ayuda de varios metales.

Monte Albán es un claro ejemplo de la magnitud de estos centros ceremoniales. Está asentado en Oaxaca y es resguardado por los valles centrales del mismo Estado.

La primera impresión que las ruinas del Imperio Zapoteca dan a la mayoría de las personas que visitan el lugar, al terminar de subir el cerro para ascender hacía éste, es una referencia obligada a una tranquilidad y armonía instantánea. Y es que el verdor del pasto que viste al vestigio arqueológico es majestuoso, hasta parece un insulto pisar y dejar las marcas de los zapatos en la alfombra que por naturaleza crece ahí.

Para visitar Monte Albán no existen temporadas altas o bajas de turismo, todo el año se pueden ver viajeros que inician su ruta arqueológica y cultural en este centro ceremonial, que alguna vez fuera una de las sedes prehispánicas más importantes de Mesoamérica.

Ruta Monte Albán
Monte Albán es una parada obligada cuando se llega a Oaxaca, aunque el motivo de la visita sea otro. Para llegar a las ruinas es necesario ingresar por la nueva carretera Monte Albán, ubicada a 10 kilómetros de la capital oaxaqueña. Hay que llegar desde las 9:00 horas para ser de los primeros en recorrer la enorme explanada de su gran plaza, el observatorio, el área de juego de pelota y, sobre todo, caminar tranquilamente por las 15 edificaciones distribuidas a lo ancho de su asentamiento.

En 1987 Monte Albán fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, debido a la belleza arquitectónica, piedras y estelas grabadas, y las urnas de cerámica gris que decoran cada edificio ceremonial.

La ruta inicia de Norte a Sur, partiendo desde la explanada del patio aplanado de la Gran Plaza, la cual mide 300 por 200 metros en su superficie y está rodeada por pequeños centros ceremoniales. Las construcciones más destacadas son la plataforma Sur y el complejo de la plataforma Norte.
Es momento de subir unas angostas escalinatas para llegar al punto clave de Monte Albán y ascender hacia el patio hundido, cuya zona conserva dos construcciones simples, el edificio Vértice Geodésico y el centro Enjoyado.

Una vez abajo, la vista devora todo a su paso, la sensación de pertenencia prehispánica recorre cada poro de la piel y hay quienes toman esta experiencia como el momento perfecto para encontrarse con uno mismo. Olvidarse de la ajetreada vida citadina y las penas que por ese tiempo aquejan al alma. Los guías turísticos siempre están disponibles para explicar punto por punto cada detalle de la infraestructura zapoteca, pero es común observar que algunos turistas prefieren ir por su propia cuenta y explorar personalmente cada centro.

Puede que sea coincidencia o pura predisposición, el hecho que los visitantes –nacionales y extranjeros- se contagien de sentimentalismo y orgullo mexicano y aplaudan y expresen con una sonrisa de oreja a oreja lo “fantástico e increíble” que es Monte Albán.

Siguiendo el camino las 190 tumbas distribuidas en el centro comienzan a aparecer: el Palacio del Ocote, el Adoratorio y la zona del Juego de pelota.
Las sorpresas siguen cuando se distingue en los tallados de piedra y las estelas la perfección en cada trazo, las líneas curvas se mezclan con la rectitud de cada escalón piramidal.

Al travesar esta zona arqueológica, el siguiente punto es Atzompa, un pueblo artesanal cercano a Monte Albán, en el que las piezas de barro y cerámica destacan el trabajo manual de cada oaxaqueño.
También está Arrazola, en dondelos artesanos trabajan con la madera tallada y la transforman en los populares alebrijes. A pocos minutos se antepone la región de Cuilapán de Guerrero, donde su capilla del siglo XVII fue testigo del fusilamiento de Vicente Guerrero.

A esta altura el reloj podría estar marcando las 14:00 horas, momento ideal para descansar en Zaachila y disfrutar de la comida regional como las tlayudas, las enfrijoladas, el chicharron enchilado y los chapulines asados y condimentados.

Ruta Mitla
Hay que partir desde el centro de Oaxaca. Justamente frente al mercado municipal se encuentra el árbol del Tule, un ahuehuete que según los habitantes es considerado el ser viviente más antiguo y posee el tronco más ancho del mundo, con 42 metros en su perímetro y una altura de 40 metros.

El recorrido sigue con el poblado de San Jerónimo de Tlacochahuaya, en el interios de su ex convento se pueden apreciar obras realizadas por los lugareños, también destaca su tradicional órgano tubular.

Siguiendo por la misma ruta aparecen Teotitlán y Santa Ana famosas localidades por importar tapetes de lana (ilustración). En esta zona están las ruinas de Lambityeco y Yagul, sobresalientes por sus vestigios de juego de pelota, y finalmente Mitla con portales rojizos y tribales que relatan la vida del México antiguo.

¿Dónde dormir?

• Hotel Aitana

Ubicado en el Centro Histórico de Oaxaca, está cerca del Museo Regional, el Teatro Macedonio de Alcalá y las ruinas de Monte Albán.

Hospedaje sencillo, desde 780 pesos hasta mil 400 en temporada alta.

Fonte: http://www.informador.com.mx/suplementos/2010/247049/6/monte-alban-paraiso-terrenal-escondido.htm (09/11/2010)

Um comentário:

  1. Que hermoso lugar! Y que buenas fotos tienes. Quizas en febrero viaje y reserve un Hotel en Oaxaca, y me gustaria visitarlo. Si lo hago, te cuento que tal es. Saludos!

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