terça-feira, 21 de dezembro de 2010

Descoordinación y atentados son constantes en las huacas.

No es la primera vez que la integridad de las milenarias huacas del Sol y La Luna se vería afectada por la presencia de elementos extraños a su entorno natural, el que debería estar rodeado, no por cercos ni restricciones físicas, sino por la intangibilidad legal que corresponde a estos lugares arqueológicos.

El tramo de la vía que une Moche con la carretera Industrial es sólo eso, un tramo en una ruta de desencuentros frecuentes.

La reciente puesta en marcha del proyecto del Gobierno Regional que busca crear una salida vial rápida para los visitantes a los mencionados lugares prehispánicos, causaría un grave perjuicio a la integridad ambiental del lugar. Lo que resulta mucho más grave si se toma en cuenta que tal obra no ha sido coordinada entre las instancias responsables del cuidado del yacimiento.

La Industria, a lo largo de numerosas ediciones, ha puesto de manifiesto cómo la afrenta a esta condición de inviolabilidad de las áreas periféricas y de los propios monumentos es cosa que se repite día con día, sea por desconocimiento de los lugareños, de los foráneos o por la desidia de las autoridad que, por diversas razones, no ponen en marcha los mecanismos legales para acabar con esta situación.

Desde luego, éstas no son nuestras puras versiones. De acuerdo con el director del museo Huacas de Moche y codirector del Patronato que protege a estas ruinas arqueológicas, Ricardo Morales Gamarra, la realidad puede ser mucho peor, pues existe un amplio abanico de responsabilidades que tocan a diversos actores civiles que se hacen ‘de la vista gorda’ y no cumplen con fiscalizar sobre este delicado tema:

“Los problemas son de tres tipos: ambientales, que son causados por las granjas avícolas y antes por el mal olor que venía del Alto Salaverry, pero que la Defensoría del Pueblo y la Gerencia de Salud solucionaron. Se trataba de un matadero de aves cuya sangre era arrojada al pie de un cementerio. También hay problemas ambientales por la ladrillera y la deforestación de la campiña”, refirió.

Añadió que “en cuanto al impacto paisajístico, la preocupación radica en cómo se explica que habiendo instituciones tutelares, se construya con o sin permiso en esa zona cuando tenemos cerca un nuevo evento como el Fenómeno El Niño. ¿Cómo explican las municipalidades que la zona de amortiguamiento no se respete?”.

Refresquemos un poco nuestra memoria trayendo a colación algunos de los hechos más recientes relacionados con atentados al patrimonio cultural del pueblo moche.

Fonte: http://www.laindustria.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=22852&Itemid=18 (17/12/2010)

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