terça-feira, 21 de dezembro de 2010

HERENCIA TEXTIL ANDINA

Un aporte esclarecedor de culturas americanas

Tela llana con bordado y tramas suplementarias (Fragmento. Costa central. Período Intermedio Temprano).

J. M. Taverna Irigoyen

Ruth Corcuera es una de las investigadoras más importantes del arte textil, en toda Latinoamérica.Su formación, su celo investigativo y su enorme versación sobre la estética y tradiciones populares afines a las artesanías del hilado y las tramas convierten a cada uno de sus libros en una auténtica joya testimonial de la disciplina.

Acaba de aparecer, gracias a la Fundación Ceppa, con el auspicio de Mecenazgo Buenos Aires, Ledesma, Organización Techint y Massalin Particulares, la obra Herencia Textil Andina, en versión bilingüe.

La Fundación Centro de Estudios para Políticas Públicas Aplicadas es una persona jurídica argentina que desde 1989 promueve el estudio y la difusión de políticas educacionales y de conservación de patrimonio. Y es para celebrar que estas organizaciones sin fines de lucro puedan acercar al lector en general y al estudioso en particular investigaciones de la talla de la que ofrece Corcuera.

El libro compila selectivamente parte de los trabajos de investigación que, a partir de 1970, realizó en torno al tejido popular andino.

Con buen criterio, los diversos capítulos van configurando una mirada englobadora del tema, acercando al lector a los secretos y aportes transferenciales del tejido como expresión de comunidades y tiempos.Y los datos científicos dialogan con los procesos históricos; el lenguaje simbólico, con los acordes cromáticos; lo sagrado, con lo profano. El espacio andino es ubicado como una geografía casi mítica que, desde Colombia y Venezuela, hasta el sur de nuestro continente, abarca a lo largo de la columna vertebral de los Andes 5.000 kilómetros de majestuosa cordillera.

Curiosamente, por la que recorrerán durante 5.000 años los anónimos tejedores americanos. Climas y alturas para la identificación de culturas, para la tipificación de técnicas, para el registro de memorias.

Ruth Corcuera ubica con clara precisión los testimonios textiles en sus más opuestos lenguajes: no sólo dentro de las figuraciones fito-zooantropomórficas, sino a más, en el centro de cosmovisiones y rituales que hacen a la construcción social y religiosa de esos pueblos. Y desde la greca y el zigzag hasta los juegos asociativos a geometrías, desfilan tradiciones y autoctonismos diversos.

Corcuera ubica, desde los albores remotos (sogas y cuerdas en el manejo de la fibra) en yacimientos arqueológicos de la Argentina, pasando por los tejidos de malla y cestería, hasta la domesticación del algodón (hacia el 2800 a.C.) en las evoluciones de vida y costumbres.Y la aparición del telar, los rudimentos del lizo, el florecimiento de los materiales, le permiten referenciar asociativamente por qué el tejido tiene tanta importancia y valor social, desde remotas épocas.

Detalle de poncho pampa. Punto de poncho con amarrado de urdimbres. (Museo “José Hernández”, Buenos Aires).

Así, no es fortuito que, en ese juego de memorias, la autora relacione que en aquel espacio silencioso de tierras y cielos, plasmado por antiguos pobladores en sus textiles, hoy conviven nuestros artistas contemporáneos con quienes -todavía en sitios aislados- pueden identificar las constelaciones del sur en sus diseños.

Corcuera ratifica que, en este medio mágico de búsquedas, estos artistas nos presentan sus obras como nuevas voces en un coral atemporal. A posteriori de la historia del tejido, la autora ubica al mismo como difusor de creencias.Y destaca que en los andinos es difícil separar los diseños que fueron realizados con un fin meramente decorativo de los que tienen una connotación simbólica. La presencia de Chavín de Huántar, gran centro de culto en la sierra norte de Perú, exhibe un amplio y riquísimo testimonio textil que se profundiza en los hallazgos en sitios arqueológicos de Cupisnique y Ocucaje. Los textiles de Paracas, en sus tramas y urdimbres geométricas y lineales, tanto como las expresiones de la cultura Nazca, sugieren otras vertientes de singular potencialidad. Corcuera ubica seguidamente a los maestros artesanos, quienes en sus culturas locales continuaron de alguna forma la tradición Chavín-Paracas en el período intermedio temprano. Las simbologías de Sol, Luna y estrellas, tanto como pájaros, arañas, monos, trapecios, dan diversidad y belleza al juego de nudos y tramas. Y las culturas Moche, Lima, Nazca expresan en sus técnicas y registros todo un testimonio popular enriquecido por la tradición, el sentido del color y la revelación de los mitos. Túnicas, camisas, bandas, mantos, bordados expresan en sus ritmos y en sus cronologías el gran sentido ritual que tuvo el tejido a lo largo de milenios, tanto como su derivación hacia otros campos de otra especificidad como el del juego y la creación pura. Gasa, filet, crepé, sustancian en Tiahuanaco, en Chancay, en Ica y Chincha, otros caminos -que no lenguajes- de derivación textil.

El imperio textil de los incas consolidó la técnica del tapiz. Y la rueca de la vida siguió hilando en esos pueblos de civilizaciones poderosas, en que toda simbología adquiría un poderoso sentido como valor social, ocupando todos los rangos hasta el final del imperio, como lo recalca la autora.

El libro se detiene en la escultura textil -solución tridimensional alimentada seguramente por la observación de la naturaleza- en el llamado árbol sagrado que aparece tanto en las culturas clásicas como las primitivas, y en la greca escalonada, como formas del lenguaje simbólico englobador y sustento de estas expresiones. En cada caso, Corcuera muestra, a más de su versación de investigadora tenaz, el relevante sentido de interpretación que la anima en los mínimos desarrollos del textil andino y sus secretas secuencias. Es una perspicaz analista para desentrañar ese atrapante color de la memoria, y a la vez, una racional cientificista en el estudio de la actividad textil como un proceso indivisible, continuo en su diversidad, excelso en sus pronunciamientos, perfecto en su sabiduría de nudos.

Un libro que compila un material valiosísimo, dentro de un testimonio esclarecedor. Doble acierto para una edición bella y cuidada que honra a la industria editora nacional.

Fonte: http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2010/12/06/opinion/OPIN-03.html (06/12/2010)

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