quarta-feira, 1 de dezembro de 2010

Un nuevo mito astronómico envuelve a Chichén Itzá

El investigador yucateco, Eddie Salazar Gamboa, aseguró que al año se registran unos 10 fenómenos arqueoastronómicos en los cuales tanto el sol como la luna tienen un papel protagónico.

La zona arqueología de Chichén Itzá, ubicada en el estado de Yucatán, es uno de los vestigios Mayas que llaman la atención a nivel mundial. En esta región se han encontrado grandes aportaciones hechas por dicha cultura y día con día se descubren nuevas cosas.

Vestigio importante y renombrado de la civilización maya, las edificaciones principales que ahí perduran corresponden a la época de la declinación de la propia cultura maya denominada por los arqueólogos como el período posclásico.

Los mayas son una de las culturas más enigmáticas y con grandes aportaciones, ya que fueron los inventores del cero y contaron con un calendario muy exacto; además de que eran grandes astrónomos y matemáticos.

Y precisamente en ese contexto se acaba de descubrir un nuevo fenómeno astronómico.

De acuerdo con las investigaciones hechas por el matemático y astrónomo yucateco, Eddie Salazar Gamboa, éste descubrió en el castillo de Chichén Itzá la división del inmueble en una fase de luz y otra de sombra, que se suma al conocido descenso de Kukulcán durante el equinoccio de primavera.

"Lo que puedo anunciar es que hace un par de días se pudo observar, por primera vez, en cinco siglos de permanecer oculto, cómo la luna provocó que el Castillo de Chichén Itzá se iluminará en su costado norte y poniente, en tanto la parte sur y la oriente permanecieron totalmente ocultas, ya que es parte de su simetría", comentó.

Salazar Gamboa también destacó que una de las dificultades para detectar estos fenómenos se debe a que "los solares son prácticamente constantes, mientras que los lunares varían por la rapidez con que se mueve la Luna sobre la bóveda celeste."

El investigador del Instituto Tecnológico de Mérida destacó que este nuevo fenómeno, que se presenta durante los solsticios de verano e invierno, y que hasta hace algún tiempo se desconocía, es un tanto diferente al que ocurre en el equinoccio de primavera.

Por otra parte, detalló que aunque no es nuevo el descenso lunar de Kukulcán, ya fue validado por INAH, sin embargo, aclaró que no se da el mismo día que el equinoccio diurno.

Comentó que esto se debe a que entre uno y otro hay una variación promedio de 29 días y, en el caso del descenso lunar de Kukulcán, responde a que se presenta durante la primera luna llena después del equinoccio de primavera.

Al respecto, la directora del centro INAH en Yucatán, Federica Sodi Miranda, expuso que con esto se valida el alto conocimiento que los Mayas tenían sobre los astros, en especial, el Sol, la Luna y Venus.

Fonte: http://www.periodicodigital.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=122111&catid=105&Itemid=94 (30/11/2010)

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