quinta-feira, 17 de fevereiro de 2011

Choquequirao o “Cuna de Oro”, la hermana sagrada de Machu Picchu

Aunque se asemeja mucho a las características y esquema urbanístico de la ciudadela de Machu Picchu, se ha comprobado que se construyó después no solo como un centro religioso, sino también como un importante enclave financiero que conectaba la selva con ciudades como Machu Picchi y Písac.

Por Anila Weber - La Gran Época

Choquequirao, nombre que se deriva de la voz quechua “Chuqui K’iraw” que significa “Cuna de Oro”, es una ciudadela de piedra construida en la primera mitad del siglo XV, por los sucesores del Inca Pachacutec, ubicada en el distrito de Santa Teresa, provincia de La Convención, Departamento de Cusco y cuenta con una extensión total de 1.810 hectáreas localizadas a una altura de más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, según información que se puede encontrar en algunas páginas webs que promueven el turismo en esta zona, como es el caso del sitio gubernamental "Guía del Cusco" y el sitio oficial del Información y Atención al Turista (iPerú) de Prom Perú.

La ciudadela Choquequirao, en su aspecto urbanístico, siguió los mismos patrones simbólicos de Machu Picchu con los lugares de culto dedicados al Sol, a los ancestros, a la tierra, al agua, a las montañas o “apus” y otras deidades. También cuenta con residencias rales, casas de administradores y artesanos, grandes edificios para dormitorios o “kallancas”, depósitos y andenes agrícolas del Inca y del pueblo, conforme a lo referido por iPerú.

Según la benefactora peruana, Virginia Galdos del Campo, el complejo Choquequirao alcanzó a ser un punto importante para el intercambio cultural y económico entre la gente de la costa, de la sierra y de la selva del alto Amazonas, y un enclave financiero al conectar ciudadelas como Machu Picchu y Písac, a través de las líneas de los caminos del inca.

Choquequirao fue también un lugar de gran importancia como centro sagrado de la elite incaica, territorio espiritual donde éstos realizaron sus ceremonias y rituales, tal como lo sugiere iPerú. También fue un centro político, económico, social y cultural del imperio y en ella se plasmaron los rasgos de una cultura que sorprende por su riqueza antropológica, arqueológica y arquitectónica, legada por los últimos descendientes que habitaron el lugar.

Geográficamente la “Cuna de Oro” se asienta en las estribaciones de la montaña del Salcantay, y se encuentra rodeada por las montañas nevadas o “apus” de Yanama, Ampay, Choquecarpu, Pumasillo y Panta, al lado derecho del río Apurimac, según la Revista Latinoamérica al Día, por lo que se le atribuye un especial culto a los dioses de las montañas o “apus”.

Referencias Históricas
El arqueólogo francés Erwan Duffait del Instituto Francés de Estudios Andinos, en un estudio etnohistórico realizado sobre Choquequirao, señala que durante muchos años se ha atribuido a esta ciudadela el carácter de último bastión de resistencia Inca, por ser este – supuestamente – el lugar en el que se refugiaron los últimos incas del Vilcabamba entre los años 1537 y 1572. Sin embargo, a través del estudio de comunicaciones cursadas entre españoles e Incas del Vilcabamba, entre otros documentos, se ha llegado a conocer que en realidad Manco Inca y sus descendientes se asentaron en las localidades de Vitcu y Vilcabamba, lejos de los territorios dominados por los españoles, y que Choquequirao estuvo bajo el control español, formando parte de una de las encomiendas asignadas a Hernando Pizarro.

Durante los siglos XVI y XVII Choquequirao fue un complejo abandonado oculto por la espesa vegetación de la ceja de selva, según nos relata el francés Duffaitt. No fue hasta el siglo XVIII que los historiadores Huertas Vallejos, Cosme Bueno y Pablo José Aricain, mencionan en sus crónicas a esta ciudadela, refiriéndosela como la Ciudad de la Platería debido a su cercanía con las minas de plata localizadas al pie de una montaña aledaña.

Sin embargo, el pueblo de Cachora, el más próximo al complejo arqueológico y al que se cree se redujo la población de Choquequirao, jamás se olvidó de la “Cuna de Oro” y propiciaron la leyenda que ésta fue el último refugio Inca, lo que fue incluso recogido por el arqueólogo norteamericano Iram Bingham quien documentó su existencia en 1911, según el estudio de Erwan Duffait. Pero los trabajos de limpieza y excavación se iniciaron recién en la década del 60, recibiendo un mayor impulso a partir del año 1993 en que intervienen los expertos del plan Copesco (entidad encargada del plan turístico cultural Perú-Unesco), encontrándose actualmente abierto al turismo en un 30%, según señala el portal gubernamental "Guía del Cusco".

Aproximadamente un 40% del centro ceremonial inca de Choquequirao está libre de vegetación, según iPerú. El área restante está formada por un complejo sistema de andenes construidos en laderas sumamente empinadas.

Características arqueológicas y arquitectónicas
La Guía del Cusco detalla que el complejo tiene nueve grupos arquitectónicos de piedra, cientos de terrazas o andenes para el cultivo agrícola que ocupan una ladera muy inclinada, junto con múltiples habitaciones y un sistema de riego para las terrazas de cultivo. Además tiene un sistema de fuentes y canales con acueductos que trasladaban el agua desde el nevado Salcantay a la ciudadela. Toda una hazaña de la ingeniería incaica.

Hay una plaza central dedicada a hacer el ceremonial religioso, según lo referido en la Guía del Cusco. En un lugar más alto hay varios sofisticados edificios de dos pisos y templos alineados según solsticios y equinoccios. Estos restos incas, al igual que los de Machu Picchu, están relacionados con el dios Sol llamado “Inti“ en quechua.

Más abajo estaba el grupo de las portadas y los restos arqueológicos desenterrados que se esparcen en un flanco muy inclinado del cerro y se juntan en pequeños villorrios residenciales, un tanto separados entre sí, posiblemente para albergar a los habitantes, según sus oficios y rango social, según señaló la fundadora y presidenta de la Fundación Virginia Galdos del Carpio.

iPerú informa, de otro lado, que recientemente los expertos que trabajan en la zona han descubierto una impresionante escalera de 180 andenes ubicadas en uno de los flancos del centro ceremonial, a través de la cual se desciende hasta un tramo del río Apurímac en el que es posible nadar.

"Biólogos, arqueológicos, ecologistas y expertos señalan que el entorno es uno de los más ricos en biodiversidad de la selva alta. Destruir este ambiente, como lo hicieron con Machu Picchu, sería otro crimen al ecosistema y a la humanidad", dijo Juan De La Piedra Fernández, abogado especialista en temas de ecología y desarrollo, según un artículo publicado en la Revista Caretas en agosto del 2001.

El clima cálido, propio de la zona, se alterna con temperaturas muy frías, lo cual contribuye a la gran diversidad de flora y fauna. Estas condiciones geográficas fueron aprovechadas de gran manera por los incas.

Los animalitos más conocidos que existen en el lugar son el trogón (ave parecida al quetzal), cóndores, halcones, oso de anteojos, algunos felinos e insectos, que podrían sufrir graves daños por la eventual tala de árboles o espantarse por los helicópteros si se construyera un helipuerto en su hábitat, según refiere el artículo de la Revista Caretas.

"La presión de los lobbies de la industria turística ha obligado a realizar trabajos que atentan contra el ambiente. Las autoridades del distrito de Huanipaca (Abancay), frente a Choquequirao, por ejemplo, quieren construir una carretera hasta la Hacienda San Ignacio, cerca al río Apurímac; Copesco pretende instalar un helipuerto y un teleférico; y otro tema grave es que algunas piedras talladas por los incas, han sido pegadas con cemento", señala De La Piedra citado por Caretas, versión que ha sido desmentida por el representante de Copesco según refiere el mismo artículo de la revista, siendo claro que hasta la fecha no se ha construido ningun helipuerto en la zona.

Acceso
Durante el gobierno del presidente Toledo se construyeron caminos vecinales y secundarios que permiten acercarse a la ciudadela. Sin embargo, la ciudadela de Choquequirao no fue construida para ser un lugar de fácil acceso o de visita al paso, por lo que llegar allá demanda dos días de continua y persistente caminata, esfuerzo que se ve ampliamente recompensado por la indescriptible belleza del paisaje que acompaña al caminante, según advierte iPerú.

Para iniciar esta aventura, es necesario dirigirse al pueblo de Cachora, ubicado a unos 2.800 msnm en el departamento de Apurímac, a 4 horas por buena carretera desde el Cusco. En Cachora se contacta con los arrieros de mulas, quienes también ofrecen sus servicios como guías, de acuerdo a lo recomendado por iPerú. En el pueblo puede encontrarse alojamiento en casa de una familia local que cuenta con el único teléfono de la localidad.

Fonte: http://www.lagranepoca.com/stories/20110120/16420-choquequirao-%E2%80%9Ccuna-de-oro%E2%80%9D-la-hermana-gemela-de-machu-pichu (13/02/2011)

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